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miércoles, 9 de marzo de 2011

PALABRA AUTORIZADA - PARTE II - entrevista a ERNIE REID


A continuación, la segunda y última entrega de esta rica charla junto a Ernie Reid. Donde nos propone seguir interiorizándonos en el particular mundo de la industria discográfica y sus aristas, desarrollando conceptos muy personales que nos ayudan a pensar este complejo engranaje que es hoy la comercialización de la música.
Por Lean Ruano y Emiliano Acevedo.


EN CAÍDA LIBRE

En la actualidad no hay mucha gente que quiera escuchar un disco entero. ¿Qué opinás?

Es un formato vetusto, eso está clarísimo. Ahora el hecho de ver al disco, en su totalidad, como algo extraño, hay una especie de bastardización de la música como entretenimiento. Si uno pone un mp3, en el visor se ve sólo la información con el nombre del intérprete del tema. Se pierden los nombres de la gente que estuvo, por detrás de él, en momento de la grabación. Se pierden esos datos que aparecían en la información que venia en las notas del disco original. Esa gente pasa a no existir. Lo que se pierde de vista, con esta forma de tratar a la música, es que se termina bastardeando aquello que después extraña. Porque cuando la música desaparezca, como forma de entretenimiento, por falta de inversión, todo se va a convertir en nada. Porque cuando cualquiera, con un teclado MIDI (o con un sampler) en su casa, pueda grabar un disco, todo va a ser lo mismo. Entonces se repite lo que decíamos antes, de que el original y la copia pasa a ser la misma cosa. El original ya no vale nada.


Pero, las compañías en su momento ganaron mucho dinero con la invención del CD.
Claro, pero antes de que la gente tuvieran la posibilidad de desambiguas ambas cosas (Ndt. Se refiere al formato digital). Es decir, cuando la gente puede separar el contenido del formato y hacer lo que quiera (subirlo a Internet, armarse un compilado y hacer varias copias), se terminó el negocio. Si a un compact le sacas el contenido pasa a ser un pedazo de plástico.


En la industria no se imaginaban que se iba a poder copiar un CD a un CD virgen.
No. Inicialmente no la vieron venir, sino no lo hubieran hecho. Porque, lo que sí hicieron (y fue un gran error) fue permitir que las compañías, como Sony o Philips, produjeran CDs vírgenes. Esto fue un auto atentado, llevado a cabo por una ambición desmedida por el dinero.


Esas empresas que nombras, actuaron como si fuesen compañías independientes dentro de una misma.
Exacto. De hecho lo son. Cuando yo trabajaba en Polygram, ésta y Philips eran la misma compañía. La inventora del compact disc es Philips. Nosotros, en Polygram, con la gente de Philips no teníamos ningún contacto. Son islas separadas. Ambas compañía tenían poca relación. Esto era así a pesar de que ellos tenían el 75% del paquete accionario de Polygram. El mal de la industria discográfica se generó paulatinamente a partir de los 80’. Los visionarios de la industria y los directivos artísticos perdieron todo el poder, al punto que la dirección artística no es más parte de las compañías.


¿Y porque te fuiste de la industria discográfica?
Yo me fui a fines del año ‘98. Me voy luego de que Polygram fue comprada por Universal. Había un montón de cambios y quise hacer otra cosa. Porque cambiaron muchísimo los códigos que se manejaban dentro de la industria. Imagínate que, cuando yo entré (en el ‘88) a EMI, trabajaban allí 400 personas. Hoy son 14 o 15 las personas que trabajan en la compañía. No fue solo una sangría, sino también una carnicería corporativa. Yo me quise independizar y ver que se podía hacer desde afuera.


¿Y como siguió tu labor entonces?
Hice un montón de colecciones de discos. Por ejemplo, una colección para la revista Para Ti. Luego, otra de MPB (Música Popular Brasileña) y una de rock nacional (que venía junto a un fascículo) para la editorial Altaya. Antes, había participado en la producción de una colección de rock nacional para la revista Noticias.


Ahí no pudieron incluir temas de los Redondos y Soda Stereo, ¿no?
No, no se pudo. Polygram le ofreció 100.000 dólares a Sony Music para la utilización de 10 temas, y no quisieron. Hicieron bien, para mí. Así se preservó el mito de Soda. Mirá lo que pasó después. Cada uno de los integrantes se llevó 2 millones de dólares con la gira del regreso de 2007. Esto funciona así. Cuando no se va de una al dinero fácil, algún día vas a cosechar los beneficios.


Pero eso se puede hacer sólo si se es una banda de prestigio como Soda.

Soda fue la primera banda argentina que sonó bien. Si agarras discos como Signos, temas como “Prófugos”. Sonaban como nada de lo que pasaban en la radio. Música como esa estaría en el top ten inglés sin ningún problema. Te puede gustar o no, pero la música que hacen no es obvia para nada. Esto no les fue reconocido. La rivalidad Soda – Redondos, como la de los Beatles y los Stones en su momento,

fue inventada por el público, nada que ver con la música.



SUR, ROCK Y DESPUÉS…

En la actualidad, ¿qué opinas del rock nacional? ¿De las propuestas, los contenidos?

En un primer momento, junto a música complaciente o comercial surgieron dignas excepciones como Los Abuelos, Soda o Spinetta. En los ‘80, la propuesta fue un poco más honesta. En algunas compañías la propuesta fue más orientada al desarrollo de artista. Sin embargo, de ahí en más, hubo una caída estrepitosa del sistema educativo argentino. En los ‘90 se agravó esta crisis. Entonces empezaron a surgir bandas que grababan los discos sin siquiera afinar la viola porque parecía que la magia estaba en que todo parezca desprolijo. Antes, si no afinabas la guitarra no te dejaban entrar al estudio.


Es la cultura del facilísmo, de la esquina y la cerveza.
Claro, yo no digo que no, pero... Si vas a ser participe de algo así, refínalo, afina por lo menos los instrumentos. Yo no quiero convertirme en una especie de satanizador. Yo no digo que todo está mal, pero creo que hay cosas que son innecesarias.


¿Qué ves de positivo en la música, de acá a futuro?
Mira, el hecho de que haya gente que esté dispuesta a hacer música es muy positivo. Y no me cabe la menor duda de que hay muchísimos músicos enormemente talentosos. Solamente se tienen que animar a desarrollar lo suyo sin fijarse que se hizo antes. El rock siempre fue ruptura, no te olvides. La música no se va a terminar jamás. Por supuesto que las reglas de la industria cambiaron, pero la música no va dejar de existir porque las compañías grandes no existan más. No te olvides, de que los artistas nunca vivieron de la venta de discos, el dinero siempre estuvo en los shows. En la actualidad lo que hay que encontrar es la forma de reemplazar a la industria discográfica como medio para lograr la difusión de la obra de los artistas. Ya hay excelentes plataforma para lograr, justamente, esto.


¿Hablando de shows, cual es tu opinión sobre la multitud de bandas que se reúnen?

Todos sabemos que es sólo por una cuestión de dinero que se reúnen. Lo primero que hacen es que los managers y los booking agents hacen una ‘encuesta’ y así estiman cuánto pueden vender, a ver si la movida tiene sentido. Ese resultado se le ofrece a los potenciales sponsors de las giras y demás. En lo que respecta a la parte artística, rara vez es ese el motivo, con lo cual es casi irrelevante analizarlo. Es como el matrimonio. La primera vez te casas porque estás enamorado. La segunda y subsiguientes, porque tenés claro qué querés y qué no. En la mayoría de los casos, es por el simple prestigio de poder decir estoy casado y ya no soy divorciado y solo. Con músicos y bandas es lo mismo: con banda sos prestigioso, solista suena a cantante/guitarrista que abandonó la banda o que sos un perro abandonado.


¿Que opinas de la organización de las giras y los conciertos en la actualidad?

Lo único que me preocupa es que las compañías de discos tomen el control ‘360º’ de la carrera de sus artistas. Es peligrosísimo. Sería un nuevo monopolio, y no hay nada ni nadie que los detenga. Esta es sólo mi opinión personal.



¿Qué opinión te merece que de un tiempo a esta parte, creció la tendencia de los organizadores que ponen sectores VIP, hasta en estadios inmensos como el Monumental, como se vio en el show de Paul McCartney?

Porque ese es el próximo paso natural. En particular, si hablamos de músicos cuyo público target ya tiene cierta edad. No sólo porque la gente se pone grande y se quiere sentar a ver un show, sino porque además puede pagarlo. Y si la gente puede pagarlo, te garantizo que los organizadores van a encontrar la forma de cobrárselo. Ya lo hicieron los Bee Gees en la cancha de Boca en el '98 cuando hicieron la gira One Night Only. Todo el campo estaba dividido en distintas áreas VIP. Para mí eso desnaturaliza el concepto, y es casi una estafa, porque un estadio abierto simplemente no tiene la acústica, ni permite ver el show, ni tiene las mismas prestaciones estructurales que un teatro, pero es cierto que esta práctica ‘optimiza’ las utilidades de hacer un concierto en un mega-estadio. Ojo, esto se ha hecho en EEUU toda la vida. Hasta Elvis lo hacía en los '70s, aunque sólo en estadios cerrados.

(Para ir a la primera parte de la entrevista)
Secuencia Inicial.-


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