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jueves, 5 de enero de 2012

VAN DER GRAAF GENERATOR: H TO HE, WHO AM THE ONLY ONE (1970)


Editado en diciembre de 1970, este disco es una experiencia sonora única que te revuelve la mente y todos los sentidos. De movida nomás, hay que decir que su singular titulo se debe al proceso en el que “el hidrógeno se funde con el helio para producir la principal reacción exotérmica, generadora de energía del universo” (según versa en el sobre interno del disco) nada menos; en otra frase científica categórica que da cuenta del paso de Peter Hammill por las aulas de la Universidad de Manchester, cuna desde donde surgiría la propia VDGG.

En sí, en este tercer disco de Van Der Graff Generator queda solidificado de forma completa el “sonido VDGG”, y todo lo bueno que había insinuado el grupo en su soberbia producción anterior (The Least We Can Do is Wave to Each Other, 1970). De esta manera, en H to He…tenemos varios de los elementos que forman parte del imaginario musical permanente de este genial grupo del rock progresivo, incluyendo al furioso y envolvente sonido del Órgano Hammond -que hizo del sonido de la banda de Peter Hammill una de los más originales y dark de toda la historia del rock internacional-. No por nada, no es casualidad que varios grupos posteriores (de estilo cuasi gótico) como Joy Division o Suxie and the Banshees hayan tomado a Van Der Graaf Generator como uno de sus grupos de cabecera. En lo que respecta a este H to He Who Am the Only One, para ese entonces el grupo estaba conformado por el inmenso Peter Hammill (en voces, guitarra, piano y teclados), Nic Potter (bajo) –luego reemplazado, en mitad de la grabación, por Hugh Banton (órgano, bajo con pedaleras, guitarra, piano, teclados, Órganos Hammond y Farfisa, y voces)-, Guy Evans (percusiones y batería) y David Jackson (flauta, teclado y saxos alto, barítono y tenor). Un dream team que se complementaba con la participación de Robert Fripp en la guitarra, un verdadero invitado de lujo, que usualmente gustaba de acompañar los emprendimientos musicales de su amigo Hammill (como también lo haría luego en el primer brillante opus solista de éste: Fools Mate, de 1971). Pero basta ya de palabrería y aprestémonos a recorrer esta soberbia producción que hoy nos compete. H to He arrancaba con el cuasi súper clásico de VDGG “Killer”, un soberbio tema de ocho minutos que contenía un carácter musical “siniestro”, tanto en lo que respecta a su contenido instrumental como lírico, para conformar una pieza poderosa en la que la banda se mantenía todo el tiempo sonando a pleno, en una perfomance que incluía una increíble mixtura formada por el sonido violento de los saxos de Jackson y la soberbia voz de Hammill (no por nada, reconocido casi en forma unánime como el “Jimi Hendrix de la voz…”).

Lo seguía “House With no Door”, un bellísimo tema con una encantadora melodía calmada y sutil, producida por la conjunción de piano e instrumentos de vientos (en especial flautas). Por su parte, es muy interesante también el trabajo de Guy Evans en percusión, y en especial por como éste utiliza el tympani en canciones como "The Emperor in His War-Room" (compleja canción tipo suite dividida en dos partes) o "Lost", dos piezas que conforman un complejo tapiz sonoro confeccionado a partir de texturas impresionantes y furiosas, plagadas de cambios e intricados arreglos musicales, que no decaen en ningún momento. Además, el efectivo uso de los saxos de David Jackson da a la música incluida en esta producción un inolvidable carácter vivaz y sobrecogedor. Otro de los temas destacados de este disco es “Pioneers Over C”, una pieza compleja que se destaca tanto por sus cambios rítmicos como su lírica intricada que habla de una sociedad futura en donde unos astronautas abandonan nuestro planeta para nunca más volver, como cuestionando la caída de los valores de toda la humanidad.

Por todo esto no podemos más que agregar que este es otro álbum que (junto a Pawn Hearts, de 1971) retrata a Van Der Graaf Generator en su mejor momento y es, sin duda, un soberbio ejemplo de como el rock progresivo (o también llamado “sinfónico”) podía volverse oscuro y sobrecogedor. Una verdadera obra de arte de la música popular. Muy recomendable.
Emiliano Acevedo.-

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