Seguinos vía Facebook

Buscanos en Facebook como Secuencia Inicial y agreganos a tu perfil, compartimos videos y novedades.

martes, 6 de marzo de 2012

Strawbs - Just a Collection of Antiques and Curios

Este álbum -grabado en vivo en el Queen Elizabeth Hall de Londres, el 11 de julio de 1970- fue todo un hito, no solo por ser el primer disco de los Strawbs editado en los Estados Unidos, sino también por lanzar a la consideración popular a uno de los mas grandes músicos que haya dado el rock progresivo: Rick Wakeman, un brujo de los teclados. Si bien aun nadie podía prever que Wakeman –hasta ese memento un joven y cotizado sesionista- se convertiría luego en una súper estrella del rock con peso propio; ya desde el vamos, este show fue muy promocionado, con anterioridad a su realización, lo que originó que haya sido presenciado por buena parte del mundillo musical del Londres de la época, entre ellos Chris Squire y Jon Anderson, núcleo central de Yes, quienes se entusiasmaron mucho con el rubio tecladista. Ya desde su llegada al grupo, Rick Wakeman le había dado toda su magia interpretativa a Straws, quienes hasta ahí no habían sido mucho mas que una banda de folk, con influencias varias desde iban desde Bob Dylan hasta los Fairport Convention. Por eso, sería recién en este disco en vivo, de impecable sonido (producido por Tony Visconti), en donde el grupo terminaría de redondear su viraje estilístico, volviéndose –ahora sí- más interesante su propuesta musical. En este show, Wakeman se luce, especialmente en una composición, basada en un solo de piano, intitulada "Temperament for a Mind”. Y sería dicho tema el que lanzaría en forma casi masiva el nombre del joven tecladista –entonces, de sólo 21 años- a la consideración de la prensa musical inglesa, que terminarían calificando a Wakeman como un músico "prometedor”. Sin embargo, Rick ya era bastante conocido –y requerido- dentro del mundo de la música, en base a sus actividades como sesionista. Por ejemplo, cuando había tocado el melotrón en el clásico "Space Oddity", del disco de David Bowie (1969), primer éxito del duke blanco. Volviendo a este disco en vivo, The Straws hace aquí un salto cualitativo, que va desde el “folk" (a secas) hasta el "folk-rock". El grupo aun tocaba –salvo Wakeman- con instrumentos acústicos, pero será, justamente, debido al suceso de este álbum que luego se endurecería el sonido de la banda, acercándolos más al rock; aunque Rick ya no era de la partida para entonces; pero seria a partir de “A Collection of Courius” en donde el Strawbs mas acústico de los primeros discos empezaría lentamente a divagar en un estilo musical bastante mas estridente. Esto se verá reflejado con creces en -su siguiente álbum en estudio- From the Witchwood, el útimo que contó con la participación de Wakeman. Curiosamente, sólo recién luego de la partida de Rick, la banda se volvería mucho más progresiva, inaugurando una etapa que duraría hasta mediados de la década de los '70.
 La edición remasterizada de Just a Collection of Antiques and Curios incluye también tres nuevos temas que aparecían en la edición original. Uno de los temas mas destacados de este disco es el épico de nueve minutos "Where Is the Dream of Your Youth", en el que Wakeman modificó casi por completo la versión original de estudio. Otro de los temas incluidos recién en la versión remasterizada en CD es el soberbio "Vision of the Lady of the Lake", que incluía una destacada labor de Cousins y Wakeman. Mientras que en "We'll Meet Again", Cousins -quién tiene una voz parecida a la Ritchie Havens y/o (por momentos) Cat Stevens- canta mejor que nunca. El disco cierra con "Forever", un tema que incluye arreglos sobregrabados en estudio. Otro de los mejores temas del disco es la hermosa balada de Cousins "Song of a Sad Little Girl", una canción que el cantante le dedico a su hija víctima de la fiebre, en donde se puede apreciar una emotiva labor de Wakeman en piano. Así que, a pesar de no ser un álbum 100 % de “rock sinfónico", es bastante interesante y tiene momentos muy atractivos y recomendables, entre ellos la labor de John Ford al bajo durante todo el disco.
Resumiendo, buen disco en vivo, que se deja escuchar, aunque sea solo para apreciar que podía plasmar -dentro del acotado ámbito de una banda "folk"-, desde su más tierna juventud, ese prodigio musical que se llama Rick Wakeman.
Emiliano Acevedo.-

No hay comentarios. :