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lunes, 16 de julio de 2012

YUCK – YUCK (2011)

Es así: es como cuando una antigua chica del momento nos sonríe y sabemos que ya esta todo dicho, que esa noche no dormimos solos. El margen de sorpresa va a ser reducido; ya conocemos sus mañas, pero no podemos evitar disfrutar de los nuevos trucos, de las pequeñas diferencias, y porque no, de esa descarga adrenalínica que nos trae recordar los viejos tiempos. Esto es, precisamente, lo que sucede al escuchar el disco debut de los Yuck, banda londinense que toma como punto de partida el sonido de principios de los 90’ y se despacha con 12 canciones poderosamente adictivas.
Es un lugar común hacer un ejercicio de referencias y rastrear las diversas influencias que recorren los 12 temas del disco: los temas con guitarras distorsionadas, símil rock noventero, con una producción sucia y hogareña, traen rápidamente a la mente los discos de Sonic Youth y Dinosaur Jr. Pero, al mismo tiempo, sorprende la facilidad con que estos chicos pasan de temas cargados con capas de efectos de guitarra "Holling out", para despacharse con una seguidilla de temas "Suck", "Slutter", cuyas melodías suaves y livianas sirven como contracara agradable a la crudeza de los primeros temas. Sin caer en la apatía y el desgano característica de la música de los 90’, un aire de optimismo inminente recorre el disco. Es cierto que hay temas donde la angustia adolescente se hace presente (no hay que olvidar que la edad promedio de la banda es de 20 años), pero la sensación que queda después de escuchar "Suicide Policeman" o "Slutter" es el de reconciliación, junto con la posibilidad de una comunión al final del camino. Al final de todo, es en la búsqueda de una voz propia donde el grupo se sostiene, y es en la estrofa repetida al final de "Sunday" (“I’ve got a choice now, I’ve got a voice now”) donde la banda encuentra su punto de apoyo. 
Ahí esta la clave para entender el sonido de esta banda, cuando se les pregunta por las similitudes que encuentran con el sonido de los 90’, ellos responden que es la música que escuchan, que simplemente sus “gustos terminan siendo reflejados en la música que hacemos
Es claro que estos chicos son unos mentirosos: su disco suena como salido de los noventas, pero recién fue editado el año pasado. Hasta su nombre, que en español seria como la onomatopeya “Puaj”, mas que referirse a su música, podría verse como una risa despectiva a todos aquellos que quieren ver en esta banda nada mas que una fotocopia de tiempos pasados. Pareciera ser que estos muchachos heredaron los discos de algún hermano mayor y vieron en la distorsión la posibilidad de crear nuevos caminos. Suenan frescos, suenan como sonaron los noventas, pero sin caer en el revival al que nos tiene acostumbrados muchas de las bandas actuales. Son, en esencia, una banda que no sienta sus raíces en el pasado, sino que lo toman como tierra fértil para sus nuevas canciones.
M.P.

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