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domingo, 17 de marzo de 2013

KNNILLSSONN (1977), de Harry Nilsson: un álbum bello e inusual…

Harry Nilsson (1941-1994), talentoso cantautor y pianista estadounidense, en 1977 grabó KNNILLSSONN, una producción muy elaborada de pop de calidad, y un disco que sería una rara avis dentro de su carrera musical. Este álbum, último editado por Nilsson en RCA –antes de iniciar un largo retiro del candelero- fue cuasi ignorado en su momento, por tener un sonido que anticipaba la onda etérea del new age, y una estética que a años luz del punk, la disco music y la new wave; los estilos que empezaban a dominar los charts a fines de los ´70. Otro hecho que precipito el fracaso comercial de KNNILLSSONN fue la poca atención –en términos de promoción y difusión- que le dio una RCA todavía shockeada por la repentina muerte de Elvis Presley, el principal artista de su catálogo. Sin embargo, por ser un álbum con tanta mala suerte, no muchos se percataron que KNNILLSONN contaba con un repertorio conformado por excelentes canciones, todas compuestas por Nilsson –otro hecho inédito en su carrera- , además de haber sido grabado a todo lujo en Inglaterra, acompañado por unos arreglos de cuerdas imponentes. En KNNILLSSONN no había guitarras eléctricas, no había piano y no había instrumentos de vientos. La totalidad de la instrumentación del álbum provenía de una multitud de cuerdas, junto a bajos muy al frente y muchas percusiones. Todos estos instrumentos le daban un sonido muy especial a esta producción, inusual dentro del mundo del pop. Un disco que comenzaba con “All I Think About is You”, una soberbia balada, con una letra melancólica  –al estilo del tango “Nada”-, en la que el personaje protagonista de la letra de la canción busca infructuosamente reencontrarse con un amor del pasado, yendo a su casa. Sin dudas, ésta era una de las mejores canciones de amor que grabó Nilsson en toda su carrera, junto con su recordada versión del super hit "Without You", en 1971. “I Never Thought I´d Get This Lonely”, era un tema jazzy con un sonido medio de chanson francesa, que contenía arreglos de cuerdas  tipo pizzicato y percusiones muy bien ensambladas; además de incluir una interpretación del clásico canturreado onomatopéyico nilssoniano. “Who Done it?” era una canción humorística con una letra inspirada en las clásicas novelas de suspenso de Agatha Christie. El cuarto tema del disco, “Lean on Me”, con su ensamble de cuerdas y mucho eco, se emparentaba con las producciones de Phil Spector y su famoso Wall of Sound. Por el contrario, “Goin´Down” era un tema menor, aunque también incluía una impecable instrumentación. “Old Bones” era otra canción simplona, pero con algunas reminiscencias beatle.
Como muchos sabrán, Harry Nilsson siempre fue un gran admirador de la banda de Liverpool, por eso grabó varios covers de los Beatles, a lo largo de su carrera, e incluso se hizo amigo de ellos. Por ejemplo, John Lennon, con quien Harry compartió  el famoso “fin de semana perdido”, cuando –durante un año y medio- John estuvo separado de Yoko Ono y se mudó a California. Allí, Lennon le produjo a Nilsson Pussycats (1974), un  disco bastante interesante aunque irregular. Nilsson también colaboró con Lennon en Wall and Bridges (1974), haciendo coros en la canción "Old Dirty Road". Además, Nilsson fue muy amigo también de Ringo, quien fue el padrino de casamiento de Harry.
Volviendo a KNNILLSSONN, en “Sweet Surrender”  la cosa se ponía bastante funky, con esta canción que contaba con una pegajosa melodía, que Nilsson cantaba con mucho swing. “Blanket for a Sail” era un tema con estética infantil, cuyas regalías, posteriormente, serian donadas por Nilsson a una asociación pediátrica de lucha contra el sida. Curiosamente, esta última canción tenía un compás en 6/8, un ritmo poco común dentro del pop, un género dominado por el clásico 4/4. “Laughin´ Man” era otra canción optimista que Nilsson interpretaba, con múltiples vocalizaciones, poniéndole mucho énfasis al ritmo, como si su propia voz fuera una parte integrante de una danza. Finalmente, el último tema de KNNILLSSONN era el bello y conmovedor “Perfect Day”, que empezaba con un sutil arpegio de guitarra de doce cuerdas, doblado por el acompañamiento de otra guitarra de seis cuerdas. Este sonido tan delicado daba el marco ideal para la entrada de la extraordinaria voz de Harry, quien era acompañado por un coro de niños de la St.Paul Cathedral y la vocalista Mara Gibbs. Esta canción –también en 6/8, y luego incluida en la banda sonora del film All That Jazz, de  Bob Fosse- era como un lento adiós, dulce y tierno; y, como decía  la letra: "(...) la perfecta forma de terminar el día perfecto…”.
Como decíamos al principio, con la edición de KNNILLSSONN, Harry Nilsson terminaba su larga  ligazón con la RCA, en la que editó nada menos que 16 álbumes, desde su debut en 1967. Luego de esta etapa, y hasta su muerte, Nilsson completaría la grabación de solo un álbum más –no editado en EEUU-, compuso el tema principal de la banda sonora de la película Popeye (1980) y algún que otro single, espaciando paulatinamente su producción, a través de los años. Quizás, un retiro progresivo precipitado por un par de fracasos discográficos como éste de KNNILLSSONN, así como por el horror provocado por el asesinato de su compinche Lennon, un hecho que llevó a Nilsson a promover campañas para concientizar en contra del uso indiscriminado de las armas de fuego. Además, imitando a John, Nilsson también se dedicó por entero a su familia, abandonando la histeria del show business, para dedicar su tiempo a la crianza de sus muchos hijos, hasta su muerte súbita, en 1994, producida por un ataque cardíaco masivo causado por la diabetes, justo cuando estaba planeando la grabación de un álbum de regreso. Sin dudas, una pérdida irreparable, pero aún nos queda su obra, con esos discos plagados de canciones propias e inmortales interpretaciones de temas de otros autores. Sin dudas, con Nilsson se da el caso de un artista no masivo, pero con una discografía inusual, bella, ecléctica, y muy recomendable.
Emiliano Acevedo.-

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