Angles es el primer álbum de los
Strokes después de
First Impressions of Earth (2006), un silencio de cinco años en el que cada uno de los integrantes de la banda neoyorquina editó sendos proyectos solistas. A pesar de que muchos pensaron que
The Strokes había llegado a su fin, quedaba claro que
First Impressions no era la mejor forma de cerrar la historia del grupo. Por eso ahora llega la reunión de los pibes, a pocos meses de que se cumpla el décimo aniversario de su clásico debut con
Is This It´s, para editar este
Angles.
Un disco repleto de estribillos para cantar bajo la ducha, que nos demuestra que su química cancionera se mantiene intacta.
Angles dura sólo 34 minutos, al igual que los tres álbumes previos de la banda, pero contiene un sonido aún más retro que todo el material editado por los que fueran los mejores alumnos egresados de la escuela de
Television y
Stooges. En lo que respecta a la perfomance grupal, sin lugar a dudas, este
The Strokes (modelo 2011) sigue siendo una máquina muy bien aceitada. En
Angles nos reencontramos con la potente base formada por la batería de
Fabrizio Moretti y el bajo de
Nikolai Fraiture, sonando tan precisos y mecánicos como siempre,
John Hammond Jr. continúa mostrando su buen gusto en la guitarra mientras que la voz de
Julian Casablancas aparece con menos efectos y distorsión que nunca.
Sin embargo, el que más se destaca en esta nueva producción es Nick Valensi, quien se la pasa todo el disco realizando punzantes solos de guitarra que responden con clase a la líneas vocales realizadas por Casablancas.
Angles comienza (¡sorpresa!) con un potente e irresistible tema con título latinoamericanista: “Machu Picchu”. Una canción deliciosa que por momentos (con esas congas!!!) nos recuerda la rítmica de altiplano de “Cuando Pase el Temblor”, pero que obviamente no tiene nada que ver con el clásico álbum
Alturas de Macchu Picchu (1981) de los
Jaivas, basado en el épico poema homónimo de
Pablo Neruda. Cuenta la leyenda que, en el último verano, un grupo de estudiantes universitarios de ciencias sociales, que estaba realizando un trip por las míticas ruinas incaicas, luego de fumarse un churro más grande que el obelisco, alucinaron con un par de ovnis imaginándose una canción igualita a ésta de los
Strokes... Por su parte, “Two Kinds of Happiness”' parece un tema ochentoso que mezcla sabiamente melodías
pop con sonidos de clara tendencia
post-punk. Aunque
The Strokes ya no sea una banda de pibes desbocados y borrachos de veinte y pocos, en varios tracks suenan igual de apasionados. Esto lo podemos apreciar, por ejemplo, en “Under Cover of Darkness”, un tema que parece la continuación del viejo “Last Nite”, incluido en su debut discografico del 2001. Nada que ver con “Call Me Back”, un experimento minimalista que parece la mezcla de un montón de tendencias, al estilo de MGMT, pasando de “La Cucaracha” al primer
Velvet Underground por una vía psicodélica que nos recuerda tanto a la música producida por los grupos de garaje en los ‘60 así como al sonido de
Coldplay (
!). En lo que respecta a “Metabolism”, este es un tema pretencioso, con un ritmo agobiante, pero que se vuelve bastante atractivo al incluir potentes guitarrazos. El agobio (y cierta ínfula de
vanguardia prog tardía) se hace presente también en el reiterativo “You`re so Right”, pero se nota que los
Strokes fallan al meterse en densos terrenos aburridos en los que
Radiohead continua reinando. Por suerte, en “Taken for a Fool” regresan a ese estilo urgente que mejor les cabe y realizan un tema con destino de hit y estribillo demoledor. Otra canción con gancho y alma
nuevaolera es “Gratisfaction”, un tema que nos recuerda al
Billy Joel más roquero del disco “Glass Houses” (1980). Y así, mientras nosotros nos habíamos quedado
mirando las nuevas olas, The Strokes regresa de su aventura por esos territorios para mezclar toda su furia con un agregado de dulce
pop sintetizado en gemas como “Games” o “Life Is Simple in the Moonlight”, temas cancioneros que se ubican entre lo más sutil del material incluido en este nuevo disco.
En resumen, lo mejores momentos de Angles nos muestran a un grupo afilado y realizando una música que hará las delicias de todos sus fans (a pesar de las declaraciones cruzadas de sus integrantes que dan cuenta de la inestabilidad imperante en el seno del grupo). La única crítica que se nos podría ocurrir, luego de la escucha de Angles, sería el esperar que para el próximo disco los Strokes (si no separan definitivamente antes...) suenen más relajados y un poco menos forzados.
Emiliano M. Acevedo.-
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