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martes, 8 de enero de 2013

COSAS QUE NUNCA DIGO, entrevista a Manza Esaín


Noche de viernes. Manza apura el último trago de una cerveza artesanal y se dispone a contestar una pregunta sobre un futuro posible del rock como género: “Creo que pedirle al rock que genere una nueva revolución cultural me parece que es ridículo. Igualmente, pienso que aun sigue siendo un importante factor de cambio, ya que es la puerta de entrada a un montón de formas culturales distintas. Sigo pensando que cualquier persona que se mete de lleno en el rock, como forma cultural, consume una cultura mejor, sin dudas. Porque el rock sigue siendo una puerta de entrada a un montón de discos, películas y libros buenísimos; y también a maneras buenísimas de pensar la vida…”
Así de claro, así de simple. Y no es casualidad que lo exprese con tanta claridad de concepto, porque el hombre sabe largo y tendido de esto y le gusta mucho hablar del tema. Quizás sea así porque desde hace más de 20 años Mariano Manza Esaín viene haciendo recorridos plurales en la música. Dueño de una fina sensibilidad que ensambla cuidadosamente palabras y sonidos haciendo que la huella de su arte sea más precisa e intensa. La superficialidad reinante de los ’90 no impidió su paso por proyectos relevantes de la escena nacional, ya sea encabezando Menos que Cero, o participando de Martes Menta, la banda liderada por Ariel Minimal y apadrinada, nada más y nada menos, que por Soda Stereo.
En 2002 fue parte del prestigioso proyecto musical que lo reunió con Florencia Flopa LestaniAriel Minimal. Producto de esta unión surge el tan único como ponderable álbum de Flopa, Manza y Minimal (2003), elegido en forma unánime como el Mejor del Rock Nacional de ese año. Casi en paralelo con ello forma, junto a su hermano Luciano -baterista de otros grupos notables como Acorazado Potemkin y Motorama- la banda Valle de Muñecas, con la que lleva editados tres discos.
Pero su inquietud musical no se queda en proyectos propios sino que además produjo discos de bandas independientes como Pez, normA, Nikita Nipone, Coiffeur, Superlasciva, Mataplantas y Les Mentettes
Con este gran laburante del rock, la producción y la canción me encontré una nochecita de viernes en un bar del barrio de Chacarita para charlar sobre su carrera tan afianzada como deslizante.

Emiliano Acevedo.-

ESTE MAPA QUE TE DOY
¿Cómo fueron tus inicios en la música?
Mi padre es músico de jazz. Toca la batería estilo new orleans en un conjunto de 8 integrantes. En casa había discos de Jelly Roll Morton, King Oliver, Louis Armstrong, y de cantantes de los años 20´. Esto es lo que escuché toda mi infancia. Uno va absorbiendo todo eso. Si bien para él era más un hobby, se daba esto de ir a verlo a los shows, de armar su batería con mi hermano en el living de casa y ponernos a tocar, también había un piano. Así empecé yendo a una escuela de música que funcionaba en mi escuela primaria. Después cuando estaba entrando al secundario agarre una guitarra y aprendí más intuitivamente. Mi hermano (Luciano Esaín) aprendió a tocar la guitarra casi paralelamente a mí, aunque es más chico que yo, entonces nos gustaba cantar juntos y hacer juegos de voces como hacemos ahora pero con temas de otros.

Además de los Beatles ¿qué otra música escuchaban?
Nosotros teníamos unos primos más grandes que escuchaban rock y nos iban pasando música. Por ejemplo, rock progresivo, nacional de principios de los ´70. Esa fue la primera música propia que tuve, lo que absorbía a través de ellos. Después hubo un quiebre con eso porque empecé a escuchar punk rock, algo que a ellos no les copaba tanto, ya era como algo más  mío. También recuerdo el hecho de escuchar rock como algo mío, pero en el sentido de que no era de mis viejos.

¿Y hay algo de todo eso que aún identifiques como influencia?
Y creo que de alguna manera todo lo que uno fue absorbiendo se queda. Siempre hablamos con mi hermano que hay algo de la manera de tocar de las orquestas de mi viejo, que tiene que ver con la dinámica y el ensamble final a todo trapo, que está en la música que hacemos. Siempre me atrajo, también, tanto el aspecto catártico del punk, el noise o algunas bandas de indie rock como lo melódico y cantable de los Beatles. Y lo acústico de mi música tiene que ver con apreciar melodías y con un interés en las letras que lleva inevitablemente a escuchar a los cantautores, como por ejemplo Dylan, Nick Cave o Neil Young. A quién tuve la oportunidad de ver en 2001 y fue uno de los mejores shows que vi en mi vida. El nivel de intensidad y comunicación entre los músicos arriba del escenario fue impresionante y a la vez una potencia demoledora. Y por otro lado el tipo te saca esos discos completamente acústicos de guitarra y voz que son muy emocionantes.
Me gusta mucho las formas contraculturales de la música de raíz estadounidense, como el blues, el folk, la canción de protesta. Es curioso ver cómo en Europa parte del rock que más me gusta se terminó integrando a la cultura oficial y en EEUU,  más allá que el rock en sí mismo sea un formato que terminó siendo asimilado por el mainstream, las formas más interesantes del rock siguen siendo contra cultura. Hay un montón de bandas que no tienen posibilidades de ser masivos pero que para mi son la parte más atractiva del rock que viene de allá. Y en cuanto a mi música encuentro un montón de influencias en ella pero considero que están lo suficientemente diluidas como para que termine sonando con personalidad propia.

Acá también hay una movida interesante en ese sentido.
Sí, sí. Creo que lo mejor siempre está en los sótanos.

¿Estás permanentemente pensando o componiendo canciones?
En realidad son etapas. Aunque es verdad que a veces, en un ensayo o tocando en casa y no se sabe de dónde cae un tema a la tierra y uno está ahí como antena receptora. Por ejemplo, ahora es un momento donde estamos pensando en un nuevo disco y entonces uno empieza a recopilar ideas, y cosas que están pérdidas por ahí y mientras uno está tocando empieza a relaborar o descartar cosas que ya estaban o empiezan a surgir cosas nuevas. Frutos del trabajo porque surgen en pleno momento de mucha actividad. En mi caso primero viene la música. Y después sobre la melodía canturreo fonéticamente algo y cuando empiezo a escribir las palabras doy por terminada la letra en el momento en que se amalgama con la música, en el momento en que funciona con la melodía, en el que las silabas se convierten en musicales. Nunca escribí otra cosa que no sean canciones.

¿Qué te inspira escribir una canción?
A veces situaciones, o frases que uno tiene ganas de usar y de ahí sale el resto de la letra. Soy bastante obsesivo. Reviso varias veces la misma letra, la desarmo, la vuelvo a hacer. Por ahí un tema tiene cuatro estrofas pero escribo diez, y elijo las más lindas. Las palabras van haciendo la historia de a poquito. No es siempre de la misma manera.

¿Qué define la decisión de grabar un disco?
Digo: Hay que hacer un disco y empiezo a juntar todo lo que tengo a mano. En el último disco (La Autopista Corre Del Océano Hasta El Amanecer, 2011) usamos una metodología distinta. Probamos muchas cosas en el mismo estudio de grabación. En los discos anteriores llegamos con todo muy ensayado. Esta vez el proceso de grabación ayudó a encontrar una nueva identidad porque justo cambiamos de guitarrista. En el momento terminamos de ensamblar los arreglos de guitarra que queríamos hacer había surgido una identidad un poco diferente que terminó haciendo que los temas más viejos también cambien un poco.

El hecho de moverse en el ambiente de lo independiente, ¿les da la posibilidad de producir material con más regularidad?
Bueno, en realidad somos un caso atípico porque nuestro anterior disco fue hace 4 años. Pero el año pasado, en particular, fue uno de mucho trabajo, más shows que nunca. Aprovechamos para ir mostrando distintas cosas en el medio. Hicimos varios EPs, en su mayoría virtuales, con versiones grabadas en vivo en estudio, versiones que habíamos grabado de otros artistas para compilados, temas que había quedado afuera de los primeros discos. Una cantidad de material que lo estamos mostrando de a poquito, como para seguir ofreciendo material para que la gente escuche entre disco y disco.

Han hecho covers atípicos también…
Sí, para discos homenaje. El caso del tema de Almendra (“Hoy todo el hielo en la ciudad”), es un tema que quiero tocar desde que lo escuché por primera vez. Y el de Don Cornelio (“Una señal en el agua”) siempre fue mi tema preferido de ese disco. Uno, como melómano, muchas veces elige temas que no son los más obvios. Lo mismo pasa a nivel de bandas. Yo soy fan de los Beatles y de los Stones, pero siempre hay un par de bandas que uno considera propias porque, no  sé, o no las escuchaba nadie, o no son tan importantes pero uno les tiene un cariño especial. Siempre estoy escuchando un montón de música, todo el tiempo. Me encanta escuchar discos, cosas viejas que no había escuchado o escuchando cosas nuevas que van apareciendo. También intercambio info sobre nuevas bandas con cada uno de los artistas a los que produzco. En fin, producir a otro artista es como un aprendizaje mutuo que me parece buenísimo….

SIGNOS VITALES
Recién nombraste a Almendra, ¿qué significó Spinetta en tu vida?
Lo respeté toda la vida. Y su talento se nota en toda la extensión de su carrera pero a mí particularmente me emociona muchísimo más los discos de Almendra y Pescado Rabioso que todo lo posterior. Obviamente que siendo un tipo con tanto talento hay un montón de canciones posteriores que me parecen buenísimas, pero tal vez no soy un fan de su carrera solista pero que tiene millones de canciones muy buenas. Por ejemplo, el disco  A 18' del sol, que no es uno de mis discos preferidos, pero tiene “Canción para los días de la vida”, que es una canción que para mí está en el Top Five de mejores canciones. Es un artista que definió la parte del rock argentino que no tiene que ver con el rock del resto de los países. Creó algo que antes no existía.

¿Escuchás cosas nuevas?
Sí, todo el tiempo. Ya sea porque descubro cosas que si bien son viejas, yo no había escuchado. O porque escucho cosas que van saliendo. Además ser productor de bandas es como una excusa para realimentar la discografía. Con cada banda que trabajo nos intercambiamos discos.

Y además de Spinetta, ¿te gusta otra cosa del rock de acá?
Me gusta muchísimo Manal, algunas cosas de Los Gatos, cosas sueltas de Color Humano, Pappo's Blues, Vox Dei. De mitad de los 70´ en adelante mucho no me llega.

¿Por qué?
El rock acá tomó el camino del jazz rock y el rock progresivo, mientras que en el resto del mundo surgió el punk rock. Y a mí eso no me llega demasiado. Ya en los 80’ empiezo a encontrar algo que me gusta un poco más. Nunca fui demasiado fan de Soda, ni de Virus pero sí, de Sumo, Los Violadores, Don Cornelio y La Zona, toda esa movida más oscura me gustaba. Y cuando empecé a ir a recitales, iba a ver a Los Violadores, Los Ratones Paranoicos. Siempre pienso que disfruto más de los shows en los sótanos. Es como que disfruto más de la potencialidad de las bandas que de un “gran show”, con todo ya resuelto. Es curioso porque yo como integrante de mi banda quiero tocar en un lugar donde ya esté todo resuelto, donde las luces estén buenísimas, el sonido genial, y que nosotros estemos súper ensayados y tengamos la mejor noche de nuestras vidas. Pero cuando voy a ver bandas me gusta ver bandas que todavía no tiene muy claro el camino, ver esa potencia y completar los agujeros imaginariamente.

AUTOSUFICIENTE
¿Cómo fueron los primeros tiempos de tu carrera?
A fines de la secundaria conformé mi primera banda, que debutó en un festival del colegio (risas). Era una mezcla de punk rock, Stones y supongo que U2, también. Era como un sonido cercano al rock americano. En ese momento me gustaba mucho REM, Dream Syndicate, e iba un poco por ese lado. Después entré a tocar en una banda que se llamaba Víctimas de Hiroshima que tenía una influencia importante del rock de garage, y como término teniendo mucha onda con quien ahora es el periodista Fernando García, resolvimos juntarnos para formar otra banda que se llamó Revolver, que duró año y medio. Para ese entonces, además de tocar la guitarra, ya componía algo y hacía coros. Pero Fernando es quien hacía las letras. Él tenía como una cosa de generación beat, que para mí fue muy formativa a cerca de qué tenía que hacer una letra en una canción de rock, porque cuando empieza a componer está lleno de clichés y lugares comunes basados en canciones que escuchó. Pero Fernando me dio una visión distinta de lo que tenían que hacer las letras en las canciones. Así como después cuando empecé a tocar en los Martes Menta, tocar con Ariel (Minimal) me dio una idea del lugar del estribillo en una canción. Ariel venía de tocar en Los Minimals y todavía no tenía ese costado mucho más progresivo que tuvo después en los discos de Pez. En aquel momento, al lado de todo lo que yo había hecho, Ariel era tan pop que para mí era casi como Madonna. Mi entrada al grupo coincidió con la posibilidad de grabar un disco, y empezamos a girar por todo el país. Fue bastante rápido todo.

¿Cuándo lo conociste a Ariel Minimal?
Desde que empiezo a tocar en Víctimas de Hiroshima porque tanto esta banda como Los Minimals éramos parte de la misma movida, así que tocábamos juntos con otras bandas, como por ejemplo, Mal Recetado, La Celebración. Éramos bandas amigas. Coincidimos en la desintegración de las bandas a las que pertenecíamos. Mientras nosotros desarmábamos Víctimas para armar Revolver, él desarmaba Los Minimals para armar Martes Menta. Y empezó a haber una serie de intercambios de músicos que terminaron con nosotros dos tocando juntos.  

Justo, me acuerdo de una imagen que vi en la última parte de un documental de la historia del rock nacional, en donde aparecían ustedes, los integrantes de la movida sónica del llamado Nuevo Rock Nacional -de principios de los ´90-, todos juntos, mezclados, y sentados en una escalera…
Sí, eso fue una foto que se hizo, creo que en (los estudios) Moebius; en la que estamos todos mezclados, Martes Menta, Babasónicos, Los Brujos. Y siempre recuerdo una anécdota graciosa de ese día. En ese momento estaban todos los grupos trabajando con el mismo sello, trabajando con la misma persona, salvo nosotros. Y el productor nos presentó a alguien -que no recuerdo quién era- diciendo: “Estos son Los Brujos, Los Babasónicos, etc., etc., y éstos son los que se equivocaron de sello”, refiriéndose a nosotros (risas) Creo que esa movida que inició Soda Stereo, con Dynamo, es algo que no volvió a hacer otra banda. Un grupo que estaba a pleno, y que presenta un disco en Obras, con cinco shows, poniendo de teloneros, en cada una de las fechas a una banda nueva distinta; es un apoyo decidido por parte de ellos, que a todos los que estábamos ahí fue muy importante y nos sirvió un montón. De cualquier forma, me parece que fue algo de interés mutuo, porque creo que los Soda se estaban reinventando, de alguna manera. Como estaban tan pegados a la estética de los 80´ el haber descubierto al indie rock, o el noise les generó ganas de hacer algo diferente y creo que también les servía a ellos pegarse a toda una generación de bandas nuevas, ¿no? Para nosotros significó un espaldarazo increíble, porque logramos que nos conociera un montón de gente.

Martes Menta se terminó por la propia inercia del grupo o ¿se pensó en algún momento que podría llegar a durar un poco más?
El grupo de separa justo a la puerta de grabar su segundo disco. Había un conflicto de egos importante. Más allá de que yo por ahí era el que menos se metía porque había tres líderes potenciales de la banda. Era difícil, había mucho celo. Yo estaba medio al margen porque la banda había hecho un giro musical que mucho no me gustaba y dije: “bueno, listo en algún momento tendré mi propia banda y se acabó”. A mi me gustaba la parte más cancionera de Martes Menta, y hubo un momento en que la banda mutó y se fue para otro lado, que me parecía interesante, pero que no me representaba tanto artísticamente. Fue en esos momentos en los que empiezo a pensar en crear Menos Que Cero.

Y en esa época en la que ya tenías alrededor de veinte y pico, ¿vivías de la música?
No, creo que nunca viví de la música (risas). Cuando se separó Marte Menta empecé a trabajar como asistente en un estudio de grabación Del Abasto, que en realidad me servía para sobrevivir (más risas). Era asistente, tiraba cables, ponía los micrófonos. Ahí fui aprendiendo de a poco las cuestiones del estudio, hasta que en un momento me largué solo.

¿Y cómo fue vivir eso teniendo en cuenta que vos querías acceder a ese mundo como músico y cantautor?
En realidad, siempre lo vi como si fuera parte de lo mismo. Grabar, producir, tocar, componer. Es parte de hacer algo con toda la música que escuché y con la que tengo ganas de hacer. Desde opinar en la grabación de material de otra persona hasta pensar los arreglos de mis canciones.  Y en ese momento yo pensaba que ya algo estaba haciendo, no es que pensaba “cuánto me falta para llegar a…” Desde Martes Menta ya estuve en el "Nacional B", no es que me sentía en "Primera D” (risas). Siempre estaba ahí, a punto de jugar la Promoción; no era que estaba lejísimo…

Y seguías en contacto con Minimal…
Sí, de hecho no nos dejamos de ver nunca. Incluso, después yo grabé el cuarto (Fragilinvencible, 2000), quinto (Convivencia Sagrada, 2001) y sexto disco (El Sol Detrás del Sol, 2002) de Pez. Siempre estaba ahí, en las grabaciones del grupo, de una manera u otra. Hubo un par de años que estuvimos medio distanciado –justo cuando se terminó el trío que hicimos con Flopa-, pero, bueno, “la familia tira”… (risas)

¿Tu sobrenombre, de dónde viene?
Me lo puso Ariel. Salió de un chiste interno que teníamos entre los dos. Al principio no me gustaba mucho, me parecía medio bobo, pero con el tiempo me empezó a caer más simpático, y ahora ya no me molesta para nada.

¿Cómo es trabajar con Ariel?
Es difícil porque es muy avasallante, y eso genera que a veces haya choque de ideas o discusiones sobre maneras distintas de hacer las cosas. El no cede mucho, y, en general, las cosas tienen que ser como él dice. Sin embargo, haciendo un racconto de la historia en común, creo que son más los momentos copados que las diferencias.

SUERTE Y VERDAD
¿Cómo surge la idea de hacer el disco del trío Flopa, Manza y Minimal?
Surgió a partir de una idea mía de hacer un show con Ariel, y porque él quería hacer algo con las canciones de Flopa. Justo, Ariel había escuchado un par de grabaciones de ella y la invitó para un tema que tocara con nosotros. Yo ya la conocía a ella, desde hacía tiempo, y era mi amiga. Luego, Ariel se fue de gira, y cuando volvió, me dijo que tenía ganas de que hagamos algo juntos para ver que salía de eso. Ese trío estuvo buenísimo, porque además tuvimos con nosotros a Flopa cuando todavía no había sacado ningún disco, pero ya tenía un montón de canciones increíbles escritas. Por eso creo que –más allá que fue buenísimo para los tres por igual- Flopa es la estrella del disco, sin dudas.

¿Y cómo fue la composición de los temas incluidos en ese álbum?
Bueno, yo traje dos temas –“Trampa” y “Dejadez”- que eran de la época intermedia entre la separación de Menos Que Cero y el surgimiento de Valle de Muñecas; “Zigzag” fue pensado para ser incluido en el álbum y era  una especie de ejercicio de escritura automática, escribiendo, al mismo tiempo, letra y música, combinándolos con un collage sonoro; y “No Más” era un tema que yo tenía hacía mucho tiempo y que recién encontró su lugar en este álbum del trío. Con respecto a los temas de los chicos, me parece que Flopa ya los trajo todos compuestos, y con respecto a Ariel… Bueno, no sé, porque él es híper prolífico y está componiendo todo el tiempo. Creo que algunos temas los compuso especialmente para el disco, porque también es cierto que los temas de Ariel que fueron incluidos en el disco del trío no podrían haber formado parte de un disco de Pez en ese momento, debido al material del grupo. Luego de un tiempo, recién, él hizo un par de discos más cancioneros con Pez, que hasta ese momento era un grupo muy experimental.

¿Te sorprendió la repercusión del disco del trío?
Sí, obvio, a todos nos sorprendió porque, en realidad, lo habíamos hecho medio de taquito para plasmar un material que ya teníamos.

¿Se debió a tu distanciamiento con Minimal que el trío no haya grabado otro álbum?
En parte, sí; porque, al momento de empezar a pensar en hacer otro disco, justo se da que los dos empezamos a discutir por otras cuestiones, y ahí se termina el proyecto del trío…

Y cuando vuelven no graban un disco nuevo….
No, claro. Volvimos en 2010 y hacemos una serie impresionante de shows, tocando por todos lados, pero, aunque estaba la idea de hacer un nuevo álbum del trío, justo estaba por salir el disco de Valle de Muñecas y yo necesitaba un tiempo para dedicarme al grupo, lo que hizo que yo no pudiera participar del álbum que al final sacaron Minimal y Flopa, como dúo. Yo, en ese momento, no estaba con pilas como para ponerle toda la energía necesaria a ambos proyectos.

¿Habrá alguna posibilidad de un Flopa, Manza y Minimal, Volumen 2?
No sé. Eso dependerá de los tres, porque no siempre están dadas las circunstancias y ni coinciden los tiempos para juntarnos y encarar el proyecto. Si se da, seguro va a estar buenísimo, como siempre…

¿Cómo es trabajar con Flopa?
Creo que es una artista que tiene un universo propio realmente increíble en sus canciones y compone unas letras extraordinarias. Creo que tiene muchas cosas que la separan del resto de las chicas del rock de acá, ¿no? Ya que tiene un timbre grave, algo que no abunda entre las chicas que cantan rock en Argentina, una lirica super diferente a todas, y además no tiene esa inocencia típica del rock femenino. Porque Flopa viene del mundo del punk y del dark, lo que hace que tenga un bagaje de cosas super interesantes en su música. Por eso, sin dudas, es mi preferida.

REGRESA A TRAVÉS DE LA VIDA
¿Qué balance hacés de Menos Que Cero?
Bueno, fue mi primera banda que tuvo cierta repercusión. Me parece que, en ese momento, era un proyecto super novedoso y llegó a ser bastante revolucionario para la escena musical. Por eso, marcó influencia en un montón de bandas, entre las que ya estaban y las que vendrían después. Justo estaba a pleno toda esa movida sónica de aquellos tiempos y aparecemos nosotros con una propuesta, casi de punk rock con melodías beatleras, con un sonido que tenía que ver con The Jam, The Who, además de bandas inglesas de la época como Radiohead.

¿Nunca se te ocurrió hacer un disco solista?
Sí, esa era mi idea cuando se separó Menos Que Cero. Yo tenía una serie de canciones y llamé a mi hermano y a un bajista para que me ayudaran a grabarlas, pero en el momento de ponernos a trabajar en mis temas quedó demasiado en claro que ese ya era un proyecto de banda y no de solista. Así surge Valle de Muñecas

¿El nombre del grupo fue inspirado por la famosa novela de Jacqueline Susann (Valley of the Dolls, 1966)? 
No directamente. En realidad, en parte está inspirado por la película Beyond the Valley of the Dolls, de Russ Mayer -que es como una sátira de ese libro-; y además por el disco de Generation X (Valley of the Dolls, 1979). Después me enteré de la existencia de este best seller, que fue el primero que se llamó así. Así que no, no fue por ese libro en sí. Simplemente, me gustaba la frase, y así quedó.

¿Qué material creés que fue el que impulsó la idea de fundar este grupo?
Creo que todo el primer material de Valle de Muñecas tuvo que ver con la composición de canciones con un pulso más pesado –o más stone- que las de Menos Que Cero, en un estilo más dejado y más arrastrado, rítmicamente hablando. La diferencia era que Menos Que Cero era un grupo más adrenalínico, si se quiere, con mucho más de grito, mientras que Valle de Muñecas comienza a desarrollar una veta musicalmente más densa que mi grupo anterior. Obviamente que luego van surgiendo otras cosas, pero el primer sonido de Valle de Muñecas, reflejado en (el disco) Días de Suerte (2005), tiene esa cualidad de ser mucho más relajado que el de Menos Que Cero, así como bastante más oscuro.

¿Qué te parece la movida actual del rock argentino y los nuevos grupos?
Yo estoy disfrutando bastante de este momento, me parece que en los últimos dos años han aparecido muchos discos que están buenísimos. Entiendo que, en los ´80 y principio de los ´90, había una ansiedad particular entre la gente por ir a ver bandas, y eso ya no pasa tanto. También, en aquellos años, había muchas bandas que sonaban muy bien en vivo y por ahí los discos no estaban tan buenos, y por ahí hoy esa tendencia se invirtió: hay grupos que tienen discos buenísimos, pero no tantos que tengan un vivo interesante. De lo último me gustaron los discos de, Acorazado Potemkin, Cosmo, Valentín y los Volcanes, entre muchos otros. Me parece que todo el tiempo hay muchas cosas muy interesantes para escuchar, y creo que recién ahora se le está sacando el jugo a la grabación no profesional. Eso fue algo que costó: pasar de que se editen discos hechos sólo por gente idónea, a esta actualidad en la que se vuelve común que un músico pueda hacer su álbum en forma casera. Antes, cuando se hacía un álbum “no profesional”, éstos no tenían audio ni una producción interesante; y creo que recién ahora –por fin- se está logrando hacer cosas de calidad por fuera del estudio de grabación, supliendo eso que no se tiene de calidad técnica con una buena forma de saber usar esas herramientas informáticas que se tienen a disposición…

EL PRECIO DE LAS COSAS
¿Qué sentiste cuando apareciste entre los mejores 100 guitarristas del rock nacional en la encuesta hecha por la revista Rolling Stone?
Fue una encuesta hecha a músicos, principalmente. O sea, no sé quienes fueron los que me votaron pero les agradezco mucho. No sé cuantos votos habré tenido, pero está buenísimo estar ahí, es un orgullo. Por ejemplo, a mí me llamaron y les di una lista con mis top ten, otros les habrán dado sus preferidos, y así fue como quedé…

¿A quién elegiste vos?
No, qué sé yo. Voté a un montón que me gustan, entre los que figuran algunos nombres que no son tan obvios, también. Mucha gente piensa que los mejores guitarristas son aquellos que se destacan haciendo solos, y, en cambio, a mí me gustan un montón de guitarristas rítmicos que para mí fueron súper importantes, y por eso voté a esos también...

Guitarristas rítmicos, como…
Juanse o Gamexane, por ejemplo. Ellos dos fueron guitarristas rítmicos que en su momento fueron muy importantes, porque tenían un tipo de sonido que a mí me gustaban mucho. Obviamente, por otro lado, en una lista como esa no podía dejar a nombrar a guitarristas líderes como Edelmiro Molinari, a quién siempre admiré por sus solos en Almendra, y, por supuesto, a Ariel (Minimal), que también es un súper guitarrista…

Y votaste a alguno que no habrá quedado en la lista definitiva, ¿no?
Sí, unos cuantos. Por ejemplo, voté a Pablo Malaurie, el guitarrista de Mataplantas, que para mí es uno de los mejores guitarristas de los últimos años y ni figuró en la lista; lo mismo que Chivas (Arguello), de NormA, quién también es un guitarrista rítmico que me gusta muchísimo. También había votado a (Guillermo) Coda, de Los Peligrosos Gorriones, que creo que quedó en los últimos puestos, pero que para mí es uno de los mejores guitarristas que hay en el país, porque juntó un montón de influencias musicales de gente como Television o The Cure de una manera muy linda.

Seguramente, no mucha gente nombraría guitarristas rítmicos, por estar tan acostumbrados a tanto guitar hero
Sí, pero a mí me influenciaron un montón de guitarristas rítmicos. Qué sé yo, desde Lennon a Paul Weller, así como Steve Jones o Joe Strummer. Y después hay guitarristas que están entre medio de la textura del solo y de la guitarra rítmica, que hacen las dos cosas muy bien, como Keith Richards, que también son geniales; así como Peter Buck (REM) o Tom Verlaine (Television)…

¿Tenés alguna guitarra preferida?
Yo toco una (Fender) Telecaster, que es la que más me gusta. Me gusta muchísimo la Rickenbacker, también, y esas que tienen (el micrófono) p90, como la Epiphone Casino o la Les Paul Junior…

¿Te considerás un artista de culto?
Me lo han dicho un montón de veces. Supongo que puedo responder a esa categoría, pero no es mi anhelo ser un artista de culto, en realidad me gustaría que las canciones que hago las escuchen la mayor cantidad de gente posible. En resumen: Ni me molesta que me llamen así, ni me considero ser uno…

¿Tenés alguna canción de otro que te guste mucho y te hubiese gustado componerla vos?
Muchísimas: “Not Expectations”, de los Rolling Stones; “Venus de Milo”, de Television; “Bar Italia”, de Pulp; “I´ve Been Loving You Too Long”, de Otis Redding; “I´m a Loser”, de los Beatles; “Love Minus Zero”, de Bob Dylan

Bastante ecléctico…
Sí, tal cual. Todas son canciones tremendas.

¿Y de las tuyas, de cuales te enorgulleces?
Hay algunas como “Días de suerte”, “Dejadez” o “La soledad no es una herida”, que yo considero que son canciones realmente buenas.

¿Además de tu labor en Valle de Muñecas, a que otros artistas estuviste produciendo en el último tiempo?
Un disco nuevo de Pablo Krantz, otro de Pablo Malaurie, y también terminé uno grabado en vivo con nuevas versiones de temas viejos de Blues Motel. También estuve trabajando con una banda de Córdoba que se llama Un Día Perfecto Para El Pez Banana. Haciendo un poquito de todo. También estuve grabando unos temas para una banda sonora de Errata -una película dirigida por Ivan Vescovo-, cuya música es interpretada por una banda que se llama Bauer.

¿Y cuáles son tus proyectos actuales?
Seguir grabando el nuevo disco de Valle de Muñecas, así como grabar un par de cosas más que tenemos ganas, y seguir tocando. 2012 fue, prácticamente, el año en que tuve más shows de toda mi vida. Estamos yendo mucho a tocar a ciudades del interior del país, y eso es algo que nos permitió nuestro último disco: abrirnos las puertas para poder ir a un montón de lugares a tocar adonde aún no habíamos ido. 

Secuencia Inicial.-


martes, 25 de diciembre de 2012

ATARDECER DE UN DÍA MOVIDO, entrevista a Fernando Blanco

Tardecita de miércoles con sol en donde ya se adivina un verano caluroso. En un café de Corrientes y Rodríguez Peña me espera Fernando Blanco para hablarme de su nuevo disco, Días Movidos. Sí, es el mismo que, alguna vez, abandonó a Los Super Ratones para emprender una carrera solista que ya cosecha tres discos. El mismo que hoy genera conciertos de culto cuando interpreta, junto a su renombrado grupo Nube 9, todo el repertorio beatle -incluyendo el material solista- y varios éxitos de los principales grupos de los ´60. Ese mismo bajista del Hofner, un cultor de la canción. De esta charla salió esta entrevista que hoy les presentamos. 

Emiliano Acevedo.-


NO ES LA MISMA CANCIÓN
¿Cuál fue el punto de partida de la grabación de este nuevo disco? 

En el verano de 2010-2011 empecé a componer de nuevo. Me acuerdo de que habíamos ido a tocar con Nube 9 a Pinamar, y como ya tenía unas ideas, les pedía a los chicos de la banda que me ayudaran, y así fui armando los demos de los temas. Este fue un proceso que continuó durante todo el 2011, armando los demos en mi computadora, y con la ayuda de Juan Pablo (Ezquerra), el tecladista del grupo. Así que, una vez que tuve una cantidad de temas determinada, fui eligiendo los mejores, hasta que quedaron 15, más o menos. El primer tema que se grabó fue “Si supieras”, uno de los bonus tracks del álbum. Ese lo grabamos a fines de agosto de 2011 en The Cavern, en Liverpool, cuando fuimos a tocar en la Semana Beatle. Después, grabé el otro bonus, una canción de Paul no muy conocida a la (“Loveliest Thing”, transformado aquí en “La cosa más maravillosa”) que yo hacía tiempo le había hecho una letra en castellano. El resto de los temas del disco pasó directamente del demo al estudio de grabación. 


¿Te parece que las canciones del álbum tienen algún concepto que las une? 
A mí me cuesta ver eso. Creo que este tercer disco quizás sea un tanto más homogéneo que el anterior, pero, en sí, me parece que viene a completar una trilogía de discos de canciones. Canciones que tienen un estado de ánimo que va y viene, pero que, en general, mantien en un mensaje bastante positivo. Es un disco luminoso. 

En tus temas, ¿qué compones primero, letra o música? 
En general, primero me sale la música. De repente, a veces, me pasa que encuentro alguna letra a la que le puedo poner música. Por ejemplo, me pasó eso en este disco con un tema que se llama “Nunca”, en donde las palabras están encadenadas. Me pareció divertido hacer ese juego, en donde una palabra, que al final de una oración tenga un sentido, y otro diferente al repetirse al principio de la siguiente oración. También está “Como Elvis”, un tema que tiene un trabajo casi “de laboratorio” en donde la letra está hecha a partir de títulos de canciones de Elvis, porque el chiste es que “me hace sentir como Elvis Presley”. 

¿El sentido de la letra de “Romance a la antigua” tiene que ver con el hecho de pensar que cada vez hay menos de eso en las relaciones amorosas? 
Sí, es un poco un chiste, ¿no? En realidad, al principio yo le compuse la música y todo el mundo me decía, con respecto a los arreglos y los coros, que tenía una onda muy Queen. Entonces me puse a pensar cuáles eran los temas recurrentes en las letras de Freddie Mercury, y me acordé de algunas canciones como “Seaside Rendezvous”, “Lazing on a Sunday Afternoon” o “Old Fashioned Lover Boy”, en donde el tipo mostraba toda la locura que tenía con figuras como (Rodolfo) Valentino, y todos esos galanes románticos de antaño. Yo pensaba en cómo le hubiese gustado tener un romance a la antigua, y, de ahí en más, empezó a surgir la letra de la canción. También es como mi pequeño tributo a Queen, que fue la primera banda que me partió la cabeza de pibe, y a la que tuve la suerte de poder verlos tocando en vivo en Mar del Plata, mi pueblo, cuando vinieron en el ´81. Ese acontecimiento marcó mi vida. 

En ese caso quizás sea mostrar también otras de tus influencias musicales, más allá del universo de Los Beatles; que es el grupo al que más fácil te podría asociar una parte del público. 
Lo que pasa es que, en realidad, yo me muevo en mi propio universo. Llegó un momento en el cual no necesito embanderarme en la onda de ningún otro grupo. Por ejemplo, cuando recién empezaba a ser conocido con mi primera banda, nuestra onda estaba relacionada con toda esa cosa tipo Beach Boys, y ahora mismo acá hay grupos que son como el clon de un grupo extranjero. Por eso, en el disco anterior puse el tema “Yo quiero ser Bob Dylan”, en donde el chiste venía por ese lado: todo el mundo quiere ser alguien… Ok, todo bien, pero está claro que a esta altura de mi vida me conformo con ser quien soy yo: Fernando Blanco, con mi propio universo y mis cosas. Me gusta tomar influencias de otros lados, nutrir mi música de distintas cosas, pero ya me siento seguro que ese componente que pongo yo es valioso. Y Días Movidos es eso: un reflejo de lo que yo soy, lo que veo, y de lo que me gusta decir. 

¿Y cómo se te ocurrió ese título para el álbum? 
Será porque también es un reflejo de lo que estamos viviendo, ¿no? Se me ocurrió durante una charla con un amigo, cuando le dije que entraba a grabar y sentía que se me venían “días movidos”, por todo el trabajo y cosas que tenía que hacer. Pensá que yo también soy el productor de mis discos, y tengo que estarle muy encima porque me gusta que todo salga bien, y el proceso de grabación es agotador. Por otro lado, siento que el país también está viviendo días movidos, así que por todo eso pareció un título interesante para el disco. 

La tapa tiene una onda bien retro, como las de antes… 
Eso se debe a la mano de Horacio Sabalza, un amigo mío con el que compartimos varios gustos musicales. Él ya había hecho la tapa de Mares Lejanos, y es un tipo que realmente logra captar de qué va la cosa, apenas yo le tiro que tipo de material va a estar incluido en el álbum. Por suerte, si algo he aprendido en todo este tiempo es a buscar gente con la que me gusta trabajar. Tengo una banda que me acompaña, Nube 9, que me parece un lujo, un grupo de músicos de primer nivel que me dan una mano grande a la hora de pulir y grabar mis propios temas. Ellos dan lo mejor de sí, y ese sentimiento también lo tengo con el diseñador, con la gente de la compañía discográfica, con muchos amigos que me ayudan. Aprendí a trabajar junto a gente con la que me siento bien. 

Ya que me contás esto de trabajar junto a Nube 9, ¿alguna vez te pasó que, a partir de estar sacando algún tema del repertorio beatle, eso te sirviera como disparador para componer una canción propia? 
No sé. Bueno, en realidad, no lo pienso con tal exactitud. Sin embargo, se me viene a la memoria “Parque de diversiones, un experimento divertido que hice en este disco, que quizás se relacione con eso, porque esa canción salió a partir de una grabación de batería hecha por Paul en uno de los temas instrumentales de su primer álbum solista (McCartney, 1970). A mí me encanta como toca Paul la batería, y por eso tomé un par de compases de esa grabación, la sampleé, y construí un tema arriba de eso. 

ESPEJISMO
¿Cómo surgió la posibilidad de tocar con Ringo, cuando él vino al Luna Park? 
Eso pasó a partir de una gestión que hicimos con el Vasco, un amigo mío, fanático de Los Beatles, también; y que a veces toca la batería con nosotros. Juntos, presentamos el proyecto para tocar ese día, antes de Ringo. Obviamente, también habían otras bandas que querían hacerlo pero parece que escucharon nuestro material y lo eligieron. Al principio, todo eso me pareció medio sanata, pero luego, la última noche, me encontré con los propios músicos que acompañaban a Ringo, con los que estuve en el hotel tomando algo, y me tiraron buena onda, nombrándome temas que les habían gustado de mi material. Entonces me dije: “Puta madre, ¡los escucharon en serio!” Obviamente, fue una experiencia maravillosa tocar ahí, abriendo para Ringo, sobre todo porque lo sentí como si fuera un premio a toda mi trayectoria. Pensaba en todo lo que me había pasado en mi carrera en la música, reflexionando acerca de las cosas buenas y malas que viví, y sentía que todo se justificaba por haber llegado a tocar ahí. Estaba contento con eso, y también me encantó el encuentro que tuve con el público, con el calor maravilloso que me brindaron esa noche. Viste que ser el soporte de otro artista es un tema, porque a veces no tenés mucho que ver con el número principal y te pueden tratar mal o tirarte algo por la cabeza; pero, de repente, puede ocurrir que la gente siente una empatía con tu música, y te brinda su cariño. Bueno, yo sentí eso esa noche. 

¿Y cómo es Ringo? 
Mirá, no pudimos ni siquiera saludarlo porque hace tiempo que él declaró que no iba a volver a saludar, ni firmar autógrafos o sacarse fotos con nadie. Así que estaba estrictamente custodiado y era imposible acercársele. Como te decía, me encontré con sus músicos, todos tipos re capos y amenos, y ellos mismos bromeaban con esta situación, diciendo “qué amargo Ringo, que no aparece”; pero es entendible. Pensá que es un señor de 72 años, que fue acosado toda su vida. Obvio, hubiera sido maravilloso saludarlo, pero está todo bien… Bueno, nosotros también somos muy amigos de Brian Ray, uno de los guitarristas de Paul, y mucha gente nos pregunta acerca de si conocimos a McCartney, ya que nosotros hicimos muchas giras tocando con Brian, e incluso él nos invitó a verlo en el show de McCartney, este año en Montevideo, en donde hasta estuvimos en camarines charlando con Brian y Rusty (Anderson), el otro guitarrista de Paul. Por eso, de repente la gente te pregunta: “¿Cómo fue verlo a Paul?”, porque, claro, McCartney estaba a diez metros de donde nosotros estuvimos charlando con sus músicos. Pero no, no pasó, y vos no podés meterte para forzar la situación. ¿Qué se le va a hacer? Son gente grande y están cansados de que les estén encima. 

¿De dónde surge este vínculo con el guitarrista de Paul? 
Cuando vino a tocar acá, en 2010, Brian hizo un par de notas, y nos encontramos en unos reportajes. Dany Giménez, el periodista que ahora está en la radio Vorterix, lo iba a entrevistar y me pidió ayuda para hacer la nota. Así que, cuando terminó la entrevista, nos quedamos hablando de música, y Brian se re copó. También dio la casualidad de que él ya había conocido a Lucrecia (López Sanz) en otro lado, y cuando ella apareció ahí, se sorprendió al enterarse de ambos tocábamos en la misma banda. Más tarde, fuimos a tomar algo, y él nos dijo que iba a mirar videos nuestros en YouTube. Bueno, lo hizo y le encantó. Por eso después nos preguntó si nos animábamos a sacar algún tema suyo, para acompañarlo en vivo. Y así fue, cuando Brian volvió a Argentina, hicimos un par de shows con él, y pegamos muy buena onda. De ahí en más, salió la oportunidad de ir a tocar a Brasil, Panamá, y hacer otro par de shows acá. Brian es un excelente músico, durante 20 años acompañó a Etta James, luego estuvo con Johnny Halliday en Francia, y ahí conoció al batero de Paul, quién lo metió en la banda, en donde está tocando desde hace más de 10 años… 

CÓDIGO SECRETO
Nube 9
¿Cómo surge la idea de tu dúo con Lucrecia y en que se diferencia ese repertorio del proyecto de Nube 9?
No recuerdo como surgió, pero en algunos lugares chicos donde es imposible meter a toda la banda, el dúo constituye una opción muy buena. Entre los dos armamos los temas y el repertorio se enfoca más en los temas de primera época beatle. 

¿Hay alguna canción de otro que te hubiese encantado haberla compuesto vos? 
“Help”, un tema que me pegó un martillazo en la cabeza cuando lo escuché por primera vez, porque tenía una melodía, letra e interpretación perfecta. Todo en esa canción es ideal, los arreglos, los coros, el ritmo… Todo en “Help” tiene gracia y está bien. Es una genialidad. Sin dudas, me hubiera gustado hacerla, creo que es la canción más perfectita que conozco… 

¿Y de las tuyas, cuál es tu preferida? 
Ayyy… (piensa) Mirá, “Mares Lejanos”, una del disco anterior, me parece un tema muy redondito, muy bien compuesto. También, la letra de “Yo quiero ser Bob Dylan” me pareció muy divertida; y en este último disco me parece que hay muchos temas buenos. Está “Hey”, el primer corte de difusión, una canción muy pulenta, muy para adelante. Bueno, también volví a componer un par de temas con mi amigo Balde (Marcelo Sposito) –el ex integrante de Kapanga-, y eso fue importante porque me llevó por otros caminos compositivos a los que no estaba acostumbrado. Justo me estaba acordando de “Tirando abajo las puertas”, uno de los tres temas que hicimos juntos, que es muy raro, dentro de lo que es mi estilo, pero que creo que tiene una muy buena composición… 

¿Cuándo elegiste el bajo como tu instrumento? 
Casi de casualidad. Cuando recién empecé a tocar, en mi primera banda, yo tocaba guitarra, pero después hubo un cambio de músicos, y entonces había un guitarrista que tocaba mucho mejor que yo y otro que tocaba mucho peor. Y como yo tenía la falsa creencia de que el bajista “era mejor que el segundo violero, pero no tan bueno como el primero”; me dije: “Ok, estoy en el medio, me toca el bajo…” Justo, yo había visto en un sucucho de Mar del Plata en donde vendían casetes, en la esquina de Independencia y Luro, un bajo Hofner tirado en una vidriera, todo sucio, y con una fotito al lado que decía “el bajo de Paul McCartney”. Hoy parece difícil de creer, pero en los ´80 Los Beatles no eran tan reconocidos como en la actualidad. Acá se los menospreciaba… 

¿Y eso, por qué? 
Porque en los ´80 la gente estaba en cualquiera. Mucha cocaína, supongo; no sé… (risas) 

Pero estaba Badía que los pasaba muy seguido en sus programas… 
Sí, Badía les daba bola, y algún que otro tipo también, pero Los Beatles todavía eran muy nuevos para ser clásicos y eran muy viejos para ser modernos. Entonces no cuajaban con la época. De hecho, a mí me verdugueaban en el colegio, cargándome por lo mucho que me gustaban. Bueno, volviendo a lo del bajo, la cuestión es que lo encontré ahí tirado en esa vidriera y lo cambié por la vieja guitarra mía, poniendo dos mangos encima. Es decir, que hice un negoción, porque ese es el Hofner que me acompaña hasta hoy. Un instrumento que es una maravilla, y que todo el mundo me viene siempre a preguntar de donde lo saqué. Y, bueno, la providencia me lo mandó, qué sé yo… 

Andá a saber como llegó a esa vidriera… 
Sí. Y con respecto a tocar el bajo, no alcancé la real dimensión de lo que era tocar ese instrumento hasta que armé Nube 9 y empecé a sacar, en serio, los que Paul tocaba en Los Beatles -y no lo que yo creía que tocaba. Cuando vi lo que él hacía me di cuenta de que eso era la gloria, y, de repente, me empecé a entusiasmar cada vez más, y ahora ya me siento realmente muy contento de ser bajista. En mis discos, desde el bajo puedo ver muchas cosas de la música. Para mí, ser bajista es como jugar de 6, ó mejor, jugar de 5 en un equipo de fútbol, es como ser un mediocampista que tiene perspectiva de todo, ayudas ahí en la base, en la defensa, pero también construís el gol en el ataque. Está bueno. 

PING-PONG DE HACE MUCHOS AÑOS
¿Tenés bajistas preferidos, aparte de McCartney? 
Me encanta lo de John Entwistle en The Who, pero yo no puedo hacer eso… 

Bueno, el de Queen… 
Sí, John Deacon me parece un tipo muy sobrio, muy musical, y con unas ideas muy divertidas. Lo que pasa es que él es un tipo tan apático, tan poco gracioso... 

Componés con la viola, ¿no? 
Sí, viola y a veces compongo con el piano. 

¿Sos autodidacta? ¿O fuiste a estudiar bajo o guitarra a algún lado? 
Si, soy autodidacta. Los discos de Los Beatles me enseñaron… 

Hablando de nuevo de Queen, decías como te había impactado ese show, ¿hubo algún otro que te haya quedado en el recuerdo de los que fuiste a ver? 
Si, la presentación del disco Peperina, de Serú Girán. Yo tenía 12 años, y en el medio del show, Charly (García) me miró y yo sentí lo que el tipo pensaba. Yo sentía que el tipo estaba pensando: “Qué pendejo ese pibe. ¿Qué hace acá…?” Claro, yo estaba como poseído en la primera fila, re copado con la música. Me acuerdo que la mirada de Charly tenía una lucidez impresionante, y la música de Serú, también; obvio… Esa era música en serio. Digo esto porque ahora se ha puesto muy boluda la música. Hay cosas que me gustan, pero esa trascendencia que sentías cuando veías a un grupo como Serú ya no la encontrás con tanta facilidad… 

Entonces, será medio difícil que te sientes a escuchar un disco entero de un grupo o solista del rock actual, ¿no? 
Yo trato de hacerlo, pero la verdad es que me cuesta escuchar un disco entero de una banda. Porque hay una fórmula y enseguida decodificás el universo de lo que va a pasar, y por eso, al tercer tema deja de sorprenderte ese disco. Y eso no pasaba con Serú Girán, o Los Beatles. Esos eran discos en donde había sorpresa hasta el final, había movimiento. Hoy por hoy, la música tiene que estar en click, viste. Click es el tempo en la grilla, como le dicen en el Pro Tools. Y, para mí, si uno graba todo en grilla, todo el tiempo, el tempo deja de ser un entretenimiento. Porque que el baterista acelere o se quede es un entretenimiento, es parte de la música. Por eso antes los integrantes de las bandas grababan todos juntos, porque está bien moverse un poquito. Por ejemplo, escuchá el minuto 2.00 de “Michelle”, y vas a ver que ahí Los Beatles se caen, pero, ¿a quién le importa eso? Porque esa “imperfección” te movía algo, y estaba bueno que eso suceda. Lamentablemente, ahora eso no pasa más. Ya no tiene sorpresa la música. Ahora, de repente, alguien te hace un coro en la estrofa 1, y te lo pegan en las estrofas 2, 3 y 4. Entonces, si vos ya lo escuchaste, ya sabés lo que va a pasar. En cambio, vos escuchabas los coros de Los Beatles, y no sabías que iba a pasar en cada uno de los coros, porque eran todos diferentes. Eso es lo que hace que aquellos discos de esos artistas sigan siendo divertidos e interesantes. Pero, bueno, tengo que reconocer que igual, dentro de estos nuevos códigos de la música actual, hay algunas cosas buenas. Por ejemplo, Muse, un grupo que no es lo que más me gusta, pero al que hay que reconocer que tienen cosas interesantes, que saben hacer hits

Siendo tan fan de los Beatles, ¿cuál es tu relación con la música de Los Rolling Stones?
¡Me encantan los Stones! Sobre todo el período de los ´60 y ´70. Me encanta cuando (Keith) Richards dice “Los Beatles siempre nos patearon el culo”, o Jagger, más orgulloso: “Los Beatles fueron una banda que duró poco”. Los Stones tienen una deuda enorme con los Beatles en el hecho de que los hayan empujado a componer. También, el Libro de Andrew Oldham –su primer manager- es muy interesante, y el Stone Alone, de Bill Wyman, imprescindible de leer. 

¿Cuáles son tus proyectos inmediatos? 
Seguir promocionando el disco, justo ahora salió el video de “Hey” (dirigido por Gabriel Grieco), el primer corte. Y durante el 2013 seguiré presentando Días Movidos, y, obviamente, continuar haciendo muchas más cosas beatles, en los shows de Nube 9. Y se vienen muchos viajes, un par de giras. Parece que hay una gira por Estados Unidos, y otra vez shows en Liverpool, Rusia, España… Habrá que ver.

Secuencia Inicial.-


martes, 13 de noviembre de 2012

CULTO DE PERSONALIDAD, entrevista a John Mc Inerny


La de John Mc Inerny es una historia inusual y no tanto. Porque le tocó protagonizar la película El Último Elvis en reemplazo de Ricardo Darín –cuando en un principio simplemente iba a ser contratado para ser el coach vocal de éste-, y, sin embargo, ahora ningún espectador se podría imaginar otro protagonista que no fuera el propio Mc Inerny. Porque su actuación sorprende y encanta por igual, y porque no es usual encontrar un actor debutante en la pantalla grande que desarrolle tan bien su primer protagónico. Sin embargo, Mc Inerny no era un improvisado ya que desde hace mucho tiempo viene realizando su espectáculo musical, Elvis Vive, un tributo al Rey del Rock And Roll. Hasta antes del inesperado éxito del film, Mc Inerny era –nada más, y nada menos- que un cantante, guitarrista, arquitecto de 42 años, y nieto de irlandeses, que repartía su tiempo entre los shows, la confección de planos y proyectos, y su actividad docente en la Facultad de Diseño y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata, su ciudad. Hoy por hoy, esto último parece ser pasado, ya que luego de las repercusiones del film dirigido por Armando Bó (nieto), la actividad artística es de todas sus tareas la que va predominando. Es un gusto enorme presentarles este intercambio con un Señor cuyo inesperado y sólido desempeño artístico ha sabido sorprendernos.
Por Emiliano Acevedo.-

¿Cuáles son tus primeros recuerdos vinculados a la música?
Mi infancia estuvo llena de música porque mi mamá es concertista de piano por lo que escuché música desde el vientre de mi madre. Seguramente por ahí viene mi primer recuerdo: ver y escuchar a mi mamá tocando en el piano música académica.

¿Qué artistas y discos eran tus preferidos en esas épocas iniciales?
Mi viejo era coleccionista de música country, jazz, blues, rhythm and blues y gospel y tenía una colección de vinilos de época increíble. Esos gustos son los que también adquirí y atesoro como mis preferidos. Los artistas que más escuchaba de chico eran dos, Johnny Cash y Hank Williams, que eran los preferidos de mi viejo. Elvis Presley estaba dentro de todos esos impresionantes vinilos.

¿Por qué elegiste ser arquitecto? Y, en ese caso ¿Cuál fue el lugar que pasaron a ocupar tus presentaciones artísticas?
Creo que la arquitectura me eligió a mí de chico porque el dibujo fue una manera importante de expresarme desde muy pibe. Siempre me gustó dibujar y de muy chico, además de hacer caras y jugadores de fútbol, hacía perspectivas sin siquiera saber el método de un punto o dos puntos de fuga etc. Más tarde cuando ya trabajé de arquitecto, mi profesión y la música nunca compitieron y siempre tuve el tiempo de hacer las dos cosas sin problemas. Hago música y tengo grupos desde que voy a la secundaria.

La figura de Elvis Presley encarnó un fenómeno de múltiples dimensiones entre las que Mc Inerny pone su foco, quizá, en lo más perdurable de Rey: su particularísima voz, su decir, su sensibilidad como intérprete. Así, sorteando la necesidad de las caracterizaciones que a veces por rozar lo ridículo licuan la potencia de lo más personal de Elvis, Mc Inerny busca otra cosa con su homenaje…

 ¿Cuándo te decidiste a personificar a Elvis?
Yo no personifico a Elvis, lo mío es una interpretación de su música, no soy de los que se “luquean” e imitan sus movimientos y muecas, solo hago su música y el hecho de manejar el idioma inglés me ayuda a decir las canciones consiente de su contenido.

¿A cuál de todas las épocas de Elvis como intérprete preferís? ¿La más vinculada al rock y las películas, a su regreso del ´68, o a su etapa en Las Vegas?
Como bien decís son tres etapas la de los ‘50 , ‘60 y ‘70 que para mí es mal llamada etapa de Las Vegas porque sí bien ese era un punto de sus giras donde hacía un mes de shows la verdad es que Elvis Presley se presentaba en todo EE.UU y a sala llena siempre. Justamente lo primero que elijo para escuchar es el Elvis de los ‘70.

¿Cuál es tu opinión de las bandas tributo?
Me parecen geniales, algunas son increíbles y lo bueno es que todas están hechas con amor y entrega por el artista o el grupo musical al que admiran.

¿Por qué, más allá del éxito de El Último Elvis, ahora te animaste con todo a desarrollar tu actividad artística?
Siempre la desarrollé lo que pasa es que todo era más anónimo y además mi tiempo estaba dividido con la arquitectura. Hoy estoy de lleno metido en la música y la actuación y mi profesión quedó a un lado.

La historia de El Último Elvis que ya desde su eslogan: “¿Nunca pensaste en ser otra persona?”, nos enfrenta a una hipotética y,  a veces soñada, propuesta, por momentos parece una historia íntima, mínima, y por momentos, es sublime y hasta épica. La trama recrea la vida de un simple trabajador metalúrgico del Barrio de Avellaneda, separado, y con una hija pequeña, que trata de escapar, día a día, del agobio de una vida ordinaria y deslucida -como la de millones de personas- y que asume para sí el dictamen de responsabilizarse de ser la continuación vital de su ídolo. Como si, en realidad, Elvis nunca hubiese muerto sino que tan sólo hubiese mutado en este apasionado fan que va dejando la vida de a jirones en su afán de continuar el legado de aquél. Y de esta síntesis, Presley/Gutiérrez (el mito y el hombre), se origina esta gran historia, que, según Mc Inerny, en definitiva, podría haber sido la del Último Maradona, el Último Messi o la de cualquier otro ídolo popular que genere devoción. En este caso fue Elvis Presley porque, además, es el artista más venerado en todo el mundo. Hay millones de personas que toman la personalidad y los manierismos de sus ídolos, viviendo la vida en una negación permanente entre la realidad y la vida de la persona a quién se admita e idolatra.” 

¿Cómo hiciste, sin tener experiencia actoral, para aceptar protagonizar la película?
Tuve 6 meses de trabajo intensivo y previo con Maricel Alvarez -co-protagonista con Javier  Barden de Biutiful, la película de Iñarritu-  y eso me ayudó a armar el personaje de Carlos Gutiérrez. También tuve un entrenamiento con un personal trainer. Así que fue un trabajo duro de preparación actoral y física para llegar al día de filmación seguro.
 
¿Cómo hicieron la reconstrucción de Graceland? ¿Ese decorado es fiel a los interiores de la famosa mansión?
Sí, es así. Está reconstruido al milímetro. Fue increíble entrar ahí la primera vez y ver el trabajo magnífico que habían hecho. 

En el cine Gaumont estuvo exhibido un traje de los que usaste. ¿En dónde te los confeccionaron?
Sí, en varios cines se exhibieron trajes que usé en la película. Todos los realizó el modisto del Teatro Argentino de La Plata, haciendo un trabajo increíble.

¿Alguna vez tocaste en serio en un bingo como lo hace Carlos Gutiérrez?
Sí, hemos tocado en muchos bingos y casinos de casi todas las provincias de nuestro país.

¿Imaginaste un éxito semejante?
Nunca pensé en el camino que está recorriendo la película tanto a nivel de espectadores como a nivel de críticas en general. Estamos todos muy contentos por la actualidad de la película.

¿Tenías expectativas de que el film representara a la Argentina en el Oscar? ¿Te pareció justo que no fuera así?
La verdad es que, en lo que a mí respecta, yo gané el Oscar 100 veces.  Lo que he vivido y sigo viviendo es un sueño.

¿Cómo es ser dirigido por Armando Bó?
Armando es un director con mucho talento e intuición, tiene su propio sello, pero lo mejor es que es un tipo sensacionalmente  humano.

En una entrevista, Bó aseguró que te convocaría para interpretar un papel en su próximo film, ¿Tenés ganas de hacer algún tipo de género en particular?
No podría decir qué género haría pero sí, te puedo decir que nunca haría comedias musicales.

Esta película no sólo sonó fuerte, junto a Elefante Blanco y la,  finalmente, seleccionada Infancia Infinita, entre los títulos de la posible representante local en los Premios Oscar. Además compitió en el Festival de cine de San Sebastián, en la sección Horizontes latinos y le valió a Mc Inerny, el premio al Mejor Actor en el VII Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo que tuvo lugar en octubre de este año. Sin dudas un nuevo camino ha comenzado...

Coméntanos como fue el proceso que te llevó a formar parte de Babylon, un policial negro que sale los domingos a las 22 por Canal Nueve.
Me llamaron de la productora de Gastón Portal y me propusieron el papel, leí el guión y me pareció genial. Esa fue básicamente la historia, muy rápida.

¿Preferís las grabaciones en un set cinematográfico o el vértigo de la TV?
Las dos tienen su magia y las dos están cortadas por esa adrenalina que genera la actuación. Una lleva más tiempo y la otra es una carrera más loca contra reloj, pero las dos son fantásticas.

¿Cómo te llevás con la fama que te trajo la película, con que la gente te empiece a reconocer y te pida autógrafos?
La gente es maravillosa y muy generosa. No creo que lo mío sea fama pero estoy muy agradecido a todos por el trato que me dan.

¿Contanos algo acerca de tu pasión por Johnny Cash? 
A Johnny Cash lo vi en vivo en Fort Lauderdale Florida, le di la mano y tengo su autógrafo. Junto con Hank Williams fue lo primero que escuché. Después vino Elvis Presley y me terminó de convencer que eso era lo que me gustaba musicalmente. ¡Johnny Cash es un héroe! Un personaje total.

¿Te imaginaste haciendo carrera profesional como cantante, pero con material propio, por fuera del personaje Elvis?
Bueno, en mis tres cds de Elvis Vive, además de temas que él nunca cantó y los clásicos,  hay temas propios. Seguro que me veo haciendo mi material y de hecho en los shows hago también esos temas míos que están en los cds.

¿Qué canción te hubiese gustado componer?
“Folsom Prison Blues”

Contanos acerca de algún show que hayas presenciado como espectador y que haya quedado en tu recuerdo. Y alguno de los tuyos que sea especial para vos.
El que te conté de Johnny Cash fue el mejor. Después vi a Ray Charles y a Jerry Lee Lewis, en Memphis. Y de los míos el especial siempre es el que viene, me preparo con todo y entrego todo lo que tengo para que sea el mejor.

¿Qué música y artistas elegís escuchar en tus ratos libres?
Además de los artistas que ya te mencioné, música country, Chet Atkins, James Burton, Albert Lee, Danny Gatton, Oscar Alemán, Satchmo (Louis Amstrong), Dean Martin y música académica.

¿Estás al tanto de lo que pasa en el rock nacional e internacional? ¿Hay alguna banda nueva que te atraiga de forma particular?
No me gusta mucho lo nuevo, pero si hay cosas excelentes como Norah Jones, por ejemplo.

¿Por qué, más allá del éxito de El Último Elvis, ahora te animaste con todo a desarrollar tu actividad artística? ¿Por qué ahora sí y no antes?
Siempre la desarrollé lo que pasa es que todo era más anónimo y además mi tiempo estaba dividido con la arquitectura. Hoy estoy de lleno metido en la música y la actuación y mi profesión quedó a un lado.

¿Cuáles son tus proyectos actuales?
Por suerte hay muchas propuestas de tele y algún guión para cine y sobre todo muchos shows de Elvis Vive en la Argentina y el exterior.
Secuencia Inicial.-