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lunes, 27 de agosto de 2012

PATTI SMITH - BANGA (2012)

La princesa del punk esta de vuelta, en realidad nunca se fue aunque su último trabajo con canciones de su autoria data del año 2004 Trampin, y entre medio nos había entregado aquel disco de covers en homenaje a algunos de sus autores preferidos (Kurt Cobain, Jagger / Richards y Hendrix entre otros) llamado Twelve (2007), ella siempre estuvo presente más dedicada a la escritura que a la música es verdad, editó su autobiografía “Eramos unos niños” libro en el cual refleja sus años junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe en la Nueva York de los años 70’s o filmando “Socialism” (2009) bajo las órdenes de Jean-Luc Godard. 
Cuando Patti Smith saltó a la luz en el mundo de la música a mediados de década del '70 con el imprescindible Horses - el cual estaba producido por el Velvet Underground, John Cale - la escena musical neoyorquina giraba en torno al mítico club CBGB de Manhattan, lugar donde una joven Smith entablaría amistades con los mas diversos músicos de la ascendente escena punk y new wave que terminaría explotando a finales de esa misma década con bandas como Television , Ramones o Talking Heads un verdadero semillero de grandes artistas. 
Ahora nos llega su trabajo número once Banga, título inspirado en el perro de Poncio Pilatos de la novela “El Maestro y Margarita” del escritor soviético Mijail Bulgakov. Desde su renacer musical en 1995 Patti Smith, viene siendo recurrente con su temática en las letras de sus canciones continuamente navegando alrededor de los homenajes a sus seres queridos difuntos o a otros artistas que la hayan marcado e influenciando a lo largo de su carrera. En esta ocasión la cosa no es menos, hay tributos a Amy Winehouse en la canción “This is The Girl”, en“Maria”a la actriz Maria Schneider reconocida por su labor en la película “El Último Tango en París” (1972) junto al genial Marlon Brando y fallecida el año pasado, así también al cineasta ruso Andrei Tarkovski en “Tarkovski (The Second Stop is Jupiter)” inspirada en una idea original del músico vanguardista Sun Ra. 
Este nuevo trabajo es mas reposado por sus arreglos de cuerdas, sus guitarras acústicas y canciones con tonadas mas pop como “April Fool” acompañada por la guitarra de Tom Verlaine, también se destaca el tema “Banga” de lo mas filoso que podemos encontrar en el álbum con Johnny Depp en guitarra y batería, y como no podía faltar algún cover el disco cierra con “After The Gold Rush” el clásico de Neil Young uno de los compositores preferidos de la Smith. Quien por mas que siga escribiendo sobre la muerte esta mas viva que nunca. 
Lean Ruano.-

lunes, 20 de agosto de 2012

SMASHING PUMPKINS - OCEANIA

En varias oportunidades ya hemos hablado de cómo les ha costado sobrevivir a las grandes bandas de la década del noventa el inicio de un nuevo milenio, y son pocas las que han sabido mantenerse y no claudicar en la monotonía sonora, o vivir de reunión en reunión permanente. El grupo liderado por Billy Corgan no podía ser la excepción.
Con grandes discos en su haber, sobre todo la trilogía inicial de la banda que es sencillamente demoledora Gish (1991), Siamese Dream (1993) y sobre todo el doble Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995), marcaron a una generación de jóvenes con la melancolía y la depresión pre emo a flor de piel. Himnos de la pluma de Corgan como “Disarm”, “Today” y “Tonight, Tonight” fueron los soundtrancks ideales para estas almas desangeladas. Ya han pasado doce años desde que la formación original de la banda se disolvió y tras varios intentos fallidos, ya sea como solista The Future Embrace (2005) o con su proyecto Zwan – Mary Star of the Sea (2003), la carrera de Billy Corgan parecía que no volvería a ser lo que alguna vez fue; y si a esto le sumamos el tibio regreso con formación nueva de Smashing Pumpkins en el 2007, con el flojísimo álbum Zeitgeits, la cosa parecía no tener retorno para el bueno de Billy. 
Quien como el ave fenix ha sabido renacer de las cenizas y nos entrega su mejor obra en años, Oceania el nuevo trabajo de los Samshing Pumpkins, del cual es el único miembro original, es un álbum que regresa a las fuentes con demoledores riffs de guitarras en temas como “Quasar”, “Panopticon” o “The chimer”. También tienen lugar las canciones acústicas y orquestadas para acompañar esas nostálgicas melodías que ya son un sello de Corgan en “The Celestials” o “Pinwheels”. Hay un mayor uso de los teclados, los sintetizadores y algunos coqueteos de loops electrónicos pero, lo mas destacable es que es un álbum con muy buenas canciones “Glissandra” y “Pale Horse” dan sobrada cuenta de esto, por mas que las estructuras y ciertos arreglos nos hacen acordar a los días de gloria de la banda, esto no huele a naftalina sino a un nuevo comienzo a un renacer en la carrera de Smashing Pumkins, o sea, de Billy Corgan y eso sí es una buena noticia. 
Lean Ruano.-

domingo, 5 de agosto de 2012

THE CULT- CHOICE OF WEAPON


Sin pecar de exagerado creo que estamos frente al mejor trabajo de la banda británica desde el excelente y exitoso disco Electric de 1987. The Cult hoy por hoy y como su nombre lo indica se ha transformado en una banda de culto ya no convoca masivamente, ni llena estadios como lo hacia a fines de la década del ochenta. Mucha agua ha corrido bajo el puente que construyeron el guitarrista Billy Duffy y el vocalista Ian Astbury, excesos de todo tipo, duelos de egos idas y venidas por doquier, pero desde la edición de Beyond Good and Evil en el 2001 cuando decidieron volver a grabar juntos después de siete años de silencio, ambos líderes parecen haber concentrado sus fuerzas en lo más importante: la música y sobre todo tocar mucho en vivo. Luego vino el aceptable Born Into This (2007), pero la pregunta a esta altura seria ¿Qué esperamos de un disco nuevo de The Cult tras casi treinta años de carrera? La respuesta es simple y solo de cuatro letras: rock, escuchar esa guitarra desgarradora y asesina de Duffy y la característica garganta de Mr. Astbury.
Bueno sus dos primeros cortes, “For The Animals” y “Lucifer” ya dejan en claro que este nuevo álbum de The Cult nos va hacer sacudir la cabeza, también hay lugar para la típica balada épica y oscura, que hay en casi todos los trabajos de la banda en esta ocasión es el tema “Life > Death”. Es importante destacar que es la primera vez que la banda graba dos álbumes con la misma formación la cual se completa con el baterista John Tempesta (ex Testament y White Zombies) y el bajista Chris Wyse (ex Ozzy Osbourne), promediando el álbum nos encontramos con “Amnesia” una de las canciones mas potentes con todo el espíritu punk rock, como también sucede con la enérgica “Honey From a Knife” la encargada de abrir Choice of Weapon el cual vuelve a estar producido por un viejo conocido de la banda Bob Rock (Metallica/ Mötley Crue). Este 2012 nos muestra a unos The Cult que han puesto toda la carne del rock sobre el asador.
Lean Ruano.-


ANDRES CALAMARO - NADIE SALE VIVO DE AQUÍ (1989)


¿No están hartos de ver a Andrés Calamaro haciendo papelones en impresentables programas de televisión? Parece que hubiesen pasado siglos desde que este músico creó un repertorio que se convirtió –o al menos buena parte de él- en la banda sonora de tres generaciones de argentinos. Porque esa cualidad tenían, justamente, canciones como “Pasemos a Otro Tema”, incluida en el impresionante álbum Nadie Sale Vivo de Aquí (1989), tercera producción solista de Calamaro, quizás, (¿por qué no?), el mejor disco de toda su carrera (aunque no sea, ni por las tapas, el más popular). Un álbum que coincidió con el derrumbe del gobierno alfonsinista y la hiperinflación, anticipo del inminente auto exilio de Andrés, quién decidiría a fines de ese año radicarse, por varias temporadas, en España. 
Atiborrado de canciones brillantes, Nadie Sale Vivo de Aquí, con ese título derivado de una frase de Jim Morrison, nos mostraba una faceta de Calamaro bien songwriter, más cercana a un Tom Waits porteño, acompañado de músicos bien roqueros y polifacéticos como Ariel Rot (guitarra, coros) –quién luego lideraría Los Rodríguez, junto a Andrés-, Gringui Herrera (guitarra coros), Ricky González (batería), el “Alemán” Alejandro Schanzenbach (bajo) y Jordi Polanuer (saxo). Así nos podíamos encontrar en este álbum con temas grandiosos como el explosivo rock de 1.31 minutos “Nadie Sale Vivo de Aquí”, o “Pero Sin Sangre”, “Con la Soga al Cuello” (con Vicentico de invitado), las rancheras “No Tengo Tiempo” y “Adiós, Amigos, Adiós”, el rockabilly “Señoritas” (con Gabriel Carámbula en guitarra, Vicentico y Luciano Jr haciendo coros), “Ni Hablar”, “No me Vuelvas la Espalda por Eso” o la inefable “Dos Romeos”, con un recitado a la Lou Reed. Dos puntos altos del disco eran “Vietnam”, un temazo dividido en dos partes que incluía la participación de Gustavo Cerati en voz y guitarra, más Fito Páez en piano; y “Señal que te he Perdido”, casi un hit oculto dentro de la carrera calamaresca. Pero, sin dudas, la canción que más perduraría en la memoria popular sería la mencionada “Pasemos a Otro Tema”. Lo curioso de este título eran sus características sui generis que la convertían en una canción de desamor alegre. Algo que nos hacía intuir que este tema continuaba la aquella tradición iniciada por Los Beatles, de hacer temas alegres con letras tristes: “¿O acaso no era así “I´m Down”, una canción en donde la letra era un bajón total, pero, (mientras tanto) las cabezas de estropajo no dejaban de agitarse?”, como, una vez, señaló, en forma acertada, Alex Kapranos, el cantante de Franz Ferdinand. 
Así es “Pasemos a Otro Tema”: una melodía imposible de dejar de cantar, ya sea que estemos en una tribuna, bajo la ducha, acomodando mercaderías en un depósito o enfrente de este monitor, mientras escribo esta nota que vos estas leyendo ahora. Una canción redonda que con en 2.23 minutos te cautiva, dejándote con ganas de más. Su letra mágica empieza, de una, con el inolvidable “Pasemos a otro tema, no quiero hablar de eso /La casa está vacía y fría / La ropa en el pasillo me da la razón/ Ella me abandonó... ” Para seguir: “Está todo guardado / Hay cosas con candado /Hay cosas que abandono para siempre / Y hay un lugar vacío / Es el que había pensado / Sólo para los dos”. Luego de escuchar estos versos, ¿cómo no pensar en todas las rupturas amorosas del artista que los escribió o, mejor, en cada uno de los desgarramientos que sufre cualquier mortal ante esta situación: El fin de un proyecto en común y/o una relación? : “Ella es tan formal / Que nunca me va a perdonar...” Increíblemente, con el correr de los años, parece, que esta parte se reactualiza todo el tiempo en la vida de Calamaro. Sino piensen es su reciente escándalo mediático, post ruptura matrimonial con Julieta Cardinali. Pero como no sólo de chismes ala Paparazzi vivimos... Mejor, no hablar de eso, y sigamos recorriendo la irresistible letra de este tema, en el que Calamaro -pasando de la primera a la segunda persona-, en el puente, hasta se anima a incluir referencias a la Formula 1 (“Fue por el Efecto Suelo...”) y a su admirado Miguel (“... y una frase del Abuelo / El lugar se cubrió de pedazos de cristal”), y a toda su inmensa poesía, esa que hablaba de aquellos “pedazos rotos del gran espejo interior”. No queda mucho más que decir de esta canción, tan solo recomendarles que la escuchen, si aún no lo hicieron. Fíjense que no tiene introducción ni solo de guitarra. ¡Y ni falta que hace! Tan solo lo justo y necesario, más hubiese sido al dope. 
Así son casi todos los temas de Nadie Sale Vivo de Aquí, un repertorio inspirado y único que ojalá algún día vuelva a incluir Calamaro en sus conciertos. ¿O, acaso, ustedes no están un poco cansados de escuchar, una y otra vez, hasta el cansancio “Paloma”, “Cuando te Conocí” o “Flaca?”
Ahora sí, aprieten EJECT, por favor...
Emiliano Acevedo.-