Seguinos vía Facebook

Buscanos en Facebook como Secuencia Inicial y agreganos a tu perfil, compartimos videos y novedades.

martes, 24 de abril de 2012

ROCKET JUICE & THE MOON - ROCKET JUICE & THE MOON

Damon Albarn no para un segundo, es una maquina de crear sin descanso, edita discos con Gorillaz, reunió a Blur para algunos shows, produce y colabora con todo tipo de artistas nuevos o consagrados al tipo le gusta moverse y no dormirse en los laureles y hace música con la misma facilidad con la que respira  para su nuevo proyecto recluto a dos verdaderos animales del ritmo el genio del afro beat el baterista nigeriano Tony Allen con quien ya participo en The Good, The Bad & The Queen y a Flea el bajista de los Red Hot Chilli Peppers. La incursión de Albarn en las raíces de la música africana ya lleva mas de diez años cuando participo como productor de Mali Music (2002) un disco en el que se unía a referentes de la música de dicho país para que interpretaran sus composiciones, también participó como productor del dúo Amadou & Mariam en el disco Welcome To Mali (2008).

La música de este nuevo proyecto es básicamente afro funk, con mucho de improvisación y experimentación, la contundente base que forman el bajo y la batería mas los sintetizadores y ruidos que aporta Albarn dan rienda suelta a la creatividad de los tres protagonistas, a medida que se va recorriendo el disco los colaboradores se suceden sin parar una Erykah Badu ultra funk aporta su voz en el primer single “Hey Shooter”, y a pesar de que la banda se formo allá por el 2008 y se presentó en vivo en muchos festivales, tuvimos que esperar hasta este 2012 para poder tener sus canciones plasmadas en un disco. La voz de Fatoumata Diawara le pone vida a “Lolo”, “Folloe-Fashion” y “Benko” y es de lo mejor para este disco debut que cuenta con dieciocho tracks y por mas que el promedio de las canciones apenas llega a los tres minutos cuesta encontrar un hilo conductor que balancee el álbum. Por momentos las improvisaciones divagan sin sentido alguno como en “Nigth Watch” o “Forward Sweep”, para destacar también el tema “Poison” con la voz de Albarn el cual tranquilamente podría ser un mega hit de Gorillaz, como así también los aportes del rapero M.anifest y los arreglos de vientos de la Hypnotic Brass Ensemble, no es un mal comienzo para este nuevo proyecto de tres talentos indiscutibles pero quizás se esperaba esa fuerza que caracteriza sus presentaciones en vivo y que no han logrado transmitir en el disco.
Rocket Juice & The Moon el afro beat de la era digital.
Lean Ruano.-

PAUL MCCARTNEY - KISSES ON THE BOTTOM (2012)

La semana pasada hablábamos del proyecto nostálgico de Ringo Starr. De su pasión irrenunciable por seguir revolviendo su pasado, como quien con la cuchara busca sacar el último resto de dulce de leche que queda en el tarro. Allá él. (Igual, lo perdonamos porque sus discos siempre son muy divertidos...) A la vez, dábamos cuenta de que el otro beatle vivo que nos queda, el irreverente Sir Paul, nos mostraba su gusto por los standards del cancionero americano. Ok, de esa producción hablaremos hoy. Muchos pensaran: “He aquí, el último capricho de Macca”, o mejor: “Pero, ¿qué onda? ¿Ahora se cree que es Tony Bennett, Bing Crosby o Frank Sinatra? ¿Paul se postula como nuevo lider del Rat Pack, o qué? No entiendo nada...” No, no. Pare. Es cierto, seguramente, este no es el disco que esperaría escuchar el típico fan de una bestia pop como McCartney, pero eso… ¿Qué importa? “Hacía cinco años que no editaba material nuevo, vuelve, y hace un álbum con versiones de temas de hace más de 60 años...” Otra vez, tal vez sea así; ahora bien, ¿qué podemos objetar a esta nueva producción si, la verdad, es un disco del carajo? Está grabado en forma irreprochable, con muy buenos músicos, las versiones son excelentes y no tiene nada que envidiarle a otros álbumes de este género.
Seguramente, después de los soberbios Chaos and Creation in the Backyard (2005) y Memory Almost Full (2007) –dos de las mejores producciones de toda su carrera solista-, uno hubiese esperado de este artista otro álbum de ese estilo, con nuevisimas composiciones propias. Pero no, porque Macca se encarga de volver a sorprender, desde otro ángulo, maravillando a muchos, desconcertando a varios, aburriendo a alguno que otro... Ok, sí sí; la posta, si me dan a elegir, prefiero mil veces verlo en vivo interpretando clásicos de toda su carrera –como tuvieron la suerte de hacerlo nuestros hermanos uruguayos la semana pasada- que escuchar este Kisses on the Bottom

Pero no porque este sea un mal disco, sino porque quizás contenga muchos más standards juntos de los que uno soportaría. Sin embargo, está más que claro que a sus jóvenes (casi) 70 años, el tipo no tiene porque dar explicaciones de nada. Quería grabar este repertorio y lo hizo. Punto. Se ve claramente porque su lema fue interpretar “las canciones que inspiraron las canciones (suyas)”, y ponerse el traje de crooner -por más que su voz no parezca la ideal en algunos de los temas incluidos- para editar un disco que repasa un conjunto de composiciones que escuchaba de pibe junto a su papá melómano. ¡¿Y quién se atrevería a cuestionarle ese gustito?! Otra vez, punto. Por otro lado, hay que destacar que, aunque este no es el primer disco de versiones que hace Paul -recordemos Run Devil Run (1999)-, sí es el primero que no tiene relación directa con el rock. Sin embargo, McCartney siempre gustó de este tipo de música -recuérdense sino sus clásicos beatles “Martha, My Dear”, “Honey Pie” o “When I´m 64”-, por eso ahora, pasada la fiebre desatada por la serie interminable de (¿el ladri?) Rod Stewart, enfocada en el cancionero popular americano, se anime a hacerlo él también.

El resultado es óptimo, aunque no será muy apreciado por oyentes no acostumbrados al easy listening, lo cool, lo jazzy, el swing… Por lo pronto, este es el álbum ideal para degustar con un buen aperitivo; está interpretado en forma admirable por Diana Krall y su banda –sin dudas, un acompañamiento musical de excepción-, y, por si esto fuera poco, también incluye dos nuevos temas propios: “My Valentine”, con la participación de (¡God!) Eric Clapton en la acústica; y “Only Our Hearts”, con el acompañamiento de la armónica del gran Stevie Wonder. Dos nuevas gemas, en sintonía con el tono del resto de las versiones, pero que, tranquilamente, podrían formar parte de cualquiera de los álbumes de la discografía de este influyente, fabuloso, e interminable músico inglés. ¡Te queremos Paul, te queremos!
Emiliano Acevedo.-

domingo, 15 de abril de 2012

VAN HALEN - A DIFFERENT KIND OF TRUTH (2012)


Durante más de una década y media Van Halen le quiso dar la espalda a una verdad incuestionable: nada era igual si no era David Lee Roth el frontman del grupo. Aunque haya tenido un exitoso reemplazante como Sammy Hagar o, más tarde, el inopinado paso del ex Extreme Gary Cherone; todos sabían que en algún momento Dave tenía que volver a casa. Eso casi ocurre en 1997 cuando grabó dos nuevos temas con sus ex compinches para el compilado Greatest Hits, Volume One. Pero la magia se esfumó rápidamente luego del papelón grupal de la entrega de los MTV Music Awards, en donde quedó en evidencia todo el resentimiento generado entre los dos hermanos Van Halen y el bajista Michael Anthony hacía Roth. Ese parecía ser el final definitivo, pero no... Porque, inesperadamente, a fines de 2006, se arregló la vuelta del blondo vocalista para salir nuevamente de gira, con gran suceso, un año más tarde. 

Ok, hasta acá todo bien; ahora –luego que pasaran más de 28 años del clásico 1984 (el último disco grabado junto Roth), y de estar más de trece sin grabar nuevo material en estudio-, lo que muchos se preguntaban era: ¿Editarían un álbum nuevo? Y de ser así, ¿estaría bueno? A Different Kind of Truth contesta a ambas cuestiones en forma afirmativa. Si bien es un disco que incluye un repertorio conformado por un gran numero de temas que fueron compuestos a partir de descartes y demos viejos (evidenciando “cero creatividad”, según Sammy Hagar), lo que queda claro es que Van Halen tiene aun bastante para dar. Definitivamente, este es un disco que hace honor a lo mejor de la historia del grupo y lo mantiene, a la vez, vigente. Como si fuera un dinosaurio con nuevas escamas, Van Halen suena igual que en los ´80, pero no anacrónico. Sin dudas, es muy difícil encontrar en la actualidad otro grupo que roquee así. Eddie la sigue rompiendo en la guitarra, Alex hace lo propio con su bata (¿cómo hace para así tocar tres bombos a la vez?); y, bueno, Roth sigue siendo just a gigolo... Un tigre que perdió el pelo pero no las mañas. Además, aunque ya no esté Anthony (despedido en 2005), su reemplazante Wolfgang Van Halen –hijo de Eddie y la actriz Valerie Bertinelli-, con tan sólo 20 años de edad la deja chiquita, tirando 200 mil notas por segundo, y dando muestra de su maestría en el bajo. Esto es Van Halen hoy. Un grupo que sigue roqueando en la cima con canciones tontas pero buenisimas como “Tattoo” (el primer single, compuesto a partir de “Down in Flames”, un viejo demo inédito grabado en 1977), o la soberbia “She´s the Woman” (otro demo, original del ´76). “As Is” es un espasmo borracho hecho boogie animal y en “The Trouble with Never” el ritmo se vuelve frenético de la mano del dúo formado por el nenito Wolfgang y su tío Alex.  Por su parte, con  “Beats Workin´” y “Bullethead” el grupo regresa al clima pecaminoso y soberbio imperante en su primer disco; y en “China Town” directamente desconan los parlantes con semejante potencia. Lo mismo ocurre en “Big River”, una fiesta sonora que conjuga sutileza y furia, en uno de los mejores momentos del disco; y “Blood in the River”, otro tema para cantar bajo la ducha. Quizás, las canciones más floja sean las reiterativas   “Outta Space”  –otro refrito, antes llamado “Let´s Get Rock”- y “Honeybabysweetiedoll”, pero se dejan escuchar (en especial por la brutal perfomance incendiaria de Eddie). “You and Your Blues” es una canción que pide a gritos ser pasada por la radio y “Stay Frosty” es una clase magistral de rock and roll clásico –un poco rural, un poco urbano- en donde el grupo experimenta con diferentes texturas sonoras, a la manera de Led Zeppelin

¿Qué más se podría agregar? Escuche Different Kind of Truth, que no lo va a defraudar. Hasta se le podría perdonar que la tapa sea un afano alevoso de una de Los Commodores, la vieja banda de Lionel Ritchie... En resumen, por si te quedó alguna duda, Van Halen sigue vivito y coleando, con su viejo y querido hard rock. Mientras tanto, en medio de varios rumores que parecen casi confirmarlo, seguimos esperando el regreso de estos monstruos a la Argentina, a 29 años de su única visita a nuestro país, en el mejor momento de su carrera -cuándo dieron un par de conciertos en Obras que le volaron la cabeza a más de uno (miren sino para comprobarlo los videos en youtube o lean la entrevista que le hicimos a Gady Pampillón el año pasado). Y porque “sigue siendo rock y nos gusta”. Como dijo Eddie Van Halen, alguna vez: “Nosotros no somos una banda heavy. Esas son etiquetas inventadas por el periodismo. Hacemos rock, como Los Stones, sólo eso. ..” Habrá que creerle, nomás...
Emiliano Acevedo    

RINGO STARR - RINGO 2012

Ringo y Macca: ellos son los administradores musicales de la herencia beatle. Pero mientras Paul decide revisitar los clásicos standards del easy listening americano (con su nuevo disco Kisses on the Bottom); Ringo sigue siendo Ringo. Así de simple. Porque siempre será ese entrañable bufón que nos hacía reír en las películas, entrevistas, conciertos; luego reconvertido en estrella del jet set, a veces actor –casi siempre de películas bizarras-; y, de vez en cuando, editando discos solistas. Divertido, payasesco, copado... Los mismos adjetivos que le podemos poner a Starr son aplicables a su discografía. Porque aunque ya tenga 16 álbumes editados desde 1970, los mejores siguen siendo, sin dudas, los que grabó a mediados de los ´70, además de Time Takes Time (1992), su triunfal regreso, producido por Jeff Lynne. Luego llegarían otros dos álbumes buenisimos: Vertical Man (1998) y Ringorama (2003); inaugurando una costumbre, que llega hasta hoy, en la que el exbeatle edita una nueva producción cada dos años. 

Justamente, Ringo 2012 es su decimosexto disco y decididamente apela a la nostalgia. Contiene canciones que Starr cantaba de chico, reversiones de temas viejos, y samplers de sus tambores beatlescos... Un corto camino nostálgico y sinuoso que, en menos de 30 minutos, atraviesa el imaginario sonoro de este artista. De movida nomás, el título del álbum hace referencia a Ringo (1973) su mayor suceso, y -para que no quede ninguna duda- su repertorio incluye nuevas versiones de temas de los ´70 (“Step Lightly” y “Wings”), un cover del legendario Buddy Holly (“Think it Over”) y otro de Donnie Donegan –ídolo juvenil de Ringo- (“Rock Island Line”); referencias a Los Beatles (“Anthem”), una inefable canción compuesta junto al inmenso Van Dyke Parks (“Samba”) y –cuando no- otra dedicada a su terruño natal (“In Liverpool”). Como antes, Starr cuenta con un colaborador creativo para dar vida a sus elucubraciones musicales. En algún momento fue el productor Richard Perry, luego el propio Lynne, Mark Hudson o Dave Stewart. En esta oportunidad, su socio artístico es su cuñado Joe Walsh, integrante de Los Eagles. Juntos, elaboraron un disco de pop sólido, moderno y de buena calidad. Esto se aprecia en canciones nuevas como “Slow Down” y “Wonderful”; aunque el mejor momento del álbum sea, por lejos, el refrito “Wings”. En resumen, con este Ringo 2012, estamos en presencia de una lección de historia camuflada que no aporta nada nuevo a la carrera de este legendario baterista pero que divertirá a varios fans de los fab four, y a cualquier otro oyente sin mayores pretensiones. Nunca hubiésemos esperado otra cosa de Ringo, y está bien...

Emiliano Acevedo.-