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martes, 13 de noviembre de 2012

THE DARKNESS – HOT CAKES (2012)

Luego de un parate discográfico que duró 7 años, The Darkness vuelve con este Hot Cakes, su tercer disco, producido por Nick Brine junto a los hermanos Justin (voz principal y guitarra) y Dan Hawkins (guitarra), los líderes del grupo. Como es costumbre, esta nueva producción de The Darkness incluye todos los elementos que hicieron de este grupo una suerte de sátira bombástica que licuaba influencias musicales varias de bandas como AC/DC, Quiet Riot, Thin Lizzy, Boston o Queen. Muchos recordarán el impactante debút discográfico del grupo en 2003, con el exitoso Permission to Land, en donde el grupo constituyó esa mezcla prefabricada de rock setentoso y guitarrero, con estridentes estribillos y ese falsette imbatible de Justin Hawkins, un tipo híper carismático y atlético que se ponía un chalequito símil Peter Frampton y mostraba su panza con esas llamas tatuadas que ascendían desde el bajo vientre… ¡Prepotencia y actitud roquera al por mayor! Luego llegaría One Way Ticket to Hell… and Back (2005) en donde el grupo se enamoraría decididamente del sonido del Queen glam de los ´70 –incluso llegando al extremo de convocar a Roy Thomas Baker, histórico productor del grupo liderado por Freddie Mercury- para que les produjera el disco. Sin embargo, a pesar de su calidad musical, One Way Ticket… no tuvo el impacto de su álbum debut, así como tampoco fue bien recibido por la crítica. Así llegaría el descalabro artístico y humano de The Darkness –que incluyó la renuncia de Justin, en medio de sus crónicos problemas de adicción a las drogas. Pero mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces.
Y así, luego de la oportuna reformación del grupo con el regreso de su bajista original Frankie Poullain, en Hot Cakes, The Darkness vuelve al sonido de su primer disco, menos bombástico aunque bastante pretencioso, y que sigue en sintonía con todos los requisitos necesarios para ser una banda absurda y bizarra a la Spinal Tap. En efecto, en este nuevo disco el grupo reproduce los hedonísticos clichés del heavy metal, junto con su poder cancionero de las clásicas bandas pop, aunque sus nuevas canciones no tengan el impacto de “I Believe in a Thing Called Love”, “It´s Just Me?” o “One Way Ticket”, los viejos cortes de difusión de la banda. Sin embargo, algunos de los temas de Hot Cakes como la potente "Nothin's Gonna Stop Us" o "Everybody Have a Good Time" son firmes y efectivos himnos roqueros en sintonía con el mejor pop/rock del Queen de los ´80. Por su parte, "Forbidden Love" nos recuerda a los mejores temas de Boston o Foreigner, dos históricas bandas AOR; y la apasionada balada "Love Is Not the Answer", es otro buen tema que mixtura a Queen con el sonido de los grupos de hair metal de la era MTV de fines de los ´80. “She´s Just a Girl, Eddie” es un chiste interno del grupo en relación con una ex novia del baterista Ed Graham. “Keep me Hangin´On” es otro hitazo pop, con un estribillo apto para cantar en la cancha; mientras que en “With a Woman” abundan los riffs a la AC/DC. Otros puntos altos de Hot Cakes son “Living Each Day Blind”, una potente balada; y, especialmente, el acertado cover de “Street Spirit (Fade Out)”, el viejo tema de Radiohead –incluido en el disco The Bends, 1995-, que es uno de los números preferidos de los integrantes del grupo en los shows de The Darkness. Por último, los que adquieran la edición deluxe podrán disfrutar –además de varias versiones alternativas del material del disco- de “Cannonball”, un temazo que cuenta con la participación de Ian Anderson, histórico líder de Jethro Tull, quien nos deslumbra con su interpretación de flauta traversa. 
En resumen, otro disco que no pasará a la historia, pero que cumple con su cometido: dar a los fanáticos de The Darkness (y algún que otro oyente circunstancial y culposo) un agradable repertorio de buen rock arrollador y canchero, bien británico y prepotente. Dato curioso, su impactante tapa está diseñada por el artista gráfico argentino Diego Gravinese (La Plata, 1971), y cuadra bastante bien con el material musical incluido en el álbum, lleno de sensualidad, machismo e intensión. Por lo pronto, no nos queda más que ver que nuevas novedades musicales –y de las otras- nos tienen preparados, de aquí en más, The Darkness con este regreso que también incluye una insólita participación como teloneros de Lady Gaga (!) en la gira que los traerá por primera vez a nuestro país el próximo 16 de noviembre para tocar en el Monumental. 
Emiliano Acevedo.-

CALEXICO - ALGIERS (2012)

Algiers no es solo el nombre de la capital de Argelia, sino también un pueblo en la golpeada ciudad de New Orleans donde Joey Burns y John Convertino se refugiaron por sugerencia del productor Craig Schumacher para darle vida a las nuevas canciones de Calexico.
Cuatro años han pasado desde su anterior producción Carried To Dust, en aquella ocasión volvían a poner las cosas en su lugar tras el coqueteo con el pop mas convencional que significo Garden Ruin (2006), los sonidos que siempre caracterizaron a la banda de Tucson fueron la exquisita combinación de rock fronterizo con matices folk y jazz todo esto perfumado con armonías latinas (cumbia, rancheras, mariachis etc.), pero mas allá de los intentos nunca volvieron a calar tan hondo como con su segundo álbum, el magnifico The Black Light (1998).
Para los amantes de la primer etapa del grupo, esa que concluye con el álbum  Feast Of Wire (2003) o para aquellos aun mas melancólicos que evocan los días cuando Calexico todavía era un proyecto paralelo a Giand Sand, este nuevo trabajo puede parecerles un poco blando y monótono sin muchas cosas nuevas que podamos descubrir en una primera escucha, pero de todas formas podemos encontrar canciones hermosas con aires intimistas como el caso de “Maybe On Monday”.
El puntapié inicial lo da la nostálgica “Epic” de tonada reposada que va cobrando energía a medida que pasan los minutos, un buen comienzo al que le sigue “Splitter” de lo más pop del disco con arreglos de vientos juguetones.
Con el tercer tema llega lo mejor del álbum “Sinner in the Sea” de ritmo caribeño pero misterioso a la vez, con un excelente trabajo vocal de Burns, logrando crear una atmósfera crepuscular que prácticamente va a contagiar a todo el resto de Algiers,  también para destacar las trompetas y la característica steel guitar en “The Vanishing  Mind”.
La voz de Jairo Zavala se une a la de Joey Burns para darle vida a “Puerto” que junto a “No Te Vayas” y “Para” le dan la dosis justa de sabor latino. Pero no todo es color de rosas en este nuevo trabajo de Calexico porque también hay lugar para canciones intrascendentes como “Hush”, “Fortune Teller” y “Better and Better” las cuales pasan completamente desapercibidas a lo largo de esta nueva obra.
Burns y Convertino muestra en este flamante  álbum cierto despojo de sus días de gloria de fines de los años noventa, pero se siguen sosteniendo en contar historias de abandono y soledad sobre melodías sosegadas y taciturnas como leit motiv de su obra.
Lean Ruano.-


WOODY GUTHRIE – DUST BOWL BALLADS (1940)


Dust Bowl Ballads es el primer LP de Woody Guthrie, quien, junto a Leadbelly (compositor de la inmortal “The Midnight Special”) protagonizó la escena folk de los ‘40.
Todos los temas del disco narran las experiencias vividas por el propio autor durante la Gran Depresión del 30’ cuando la región central de los Estados Unidos (Guthrie vivía en Oklahoma) fue afectada por fuertes desastres climatológicos durante toda la década. El fenómeno, conocido como “Dust Bowl” (tormentas de polvo), inspiró al trovador a componer una serie de canciones que describieron las calamidades que veía a su alrededor y que luego constituirían el primer álbum conceptual de la historia.

El disco abre con “The Great Dust Storm” (“La Gran Tormenta de Polvo”), en la que relata en primera persona el comienzo de los desastres, siguiendo con “I Ain’t Got No Home”,  que cuenta con una melodía irónica cuasi-infantil cómo fue que los ricos lo echaron a patadas de su casa y se quedó sin hogar. Aquí empieza a manifestarse una tendencia a evocar cuestiones políticas y de justicia social, temáticas históricamente evadidas por otros géneros y que luego serían reivindicadas en los ‘60 por los artistas que llevaron el folk al gran público, con Bob Dylan y Joan Baez a la cabeza. Así, en medio de desgracias y una desesperanza reinante, Guthrie también narra cómo el polvo le provocó neumonía (“Dust Pneumonia Blues”), se convierte en vagabundo (“Dust Bowl Refugee”) y luego se vuelve parte de una gran masa migrante rumbo hacia California en búsqueda de una vida próspera (“Blowin’ Down The Road”), finalmente despidiéndose para siempre del polvo en “Dusty Old Dust (So Long, It’s Been Good To Know Yuh)”.

Woody es uno de los padres musicales de Dylan. En este disco el parecido entre ambos es particularmente notable, ya que esta fórmula de cantautor que narra sus historias acompañado nada más que de su guitarra y alguna armónica ocasional es la misma que usó Bob en sus primera etapa, especialmente en The Freewheelin’ (1963), en el que “Talking World War III Blues” es tributo inconfundible de “Talking Dust Bowl Blues”.

Dust Bowl Ballads es una obra autobiográfica que ocupa un lugar importante en la historia del rock & roll por haber significado una alternativa ante los contenidos de las letras de las canciones populares, que trataban sobre asuntos triviales, situaciones amorosas y, en casos más arriesgados, introspecciones en las que los artistas intentaban expresar sus sentimientos más profundos. Pero el activismo social que instauró el folk de Woody Guthrie, no debemos olvidar que en su guitarra llevaba un sticker en el que se leía “esta máquina mata fascistas”, constituyó un hecho tan controversial que fue duramente reprimido por los movimientos macartistas anti-comunistas. De manera que tuvieron que pasar más de veinte años para que el género fuera tenido en cuenta por la industria cultural. Y así, este disco se convirtiera en una pieza inaugural del rock politizado y contestatario.
Juan Irurueta.-


sábado, 3 de noviembre de 2012

THE XX - COEXIST (2012)


El pop minimalista de The XX  deslumbro a todos allá por el año 2009 y ahora sigue su camino con una nueva obra, sumando un peldaño mas para este ascendente trío londinense, formados en el 2005 en la Elliott School de Londres, originalmente como cuarteto recordemos que a fines del 2009 la guitarrista Baria Qureshi abandonó el grupo. De claras influencias absorbidas de bandas como The Cure, Radiohead o el dubstep de Burial. Oliver Sim y Romy Madley se las arreglaron para empezar a componer sus primeras canciones a los quince años y juntos forman una de las duplas compositiva mas extraordinaria de los últimos años, sus canciones son verdaderas joyas de pop melancólico, temas como “Crystalized”, “Islands” o “Basic Space” todas de su primer trabajo son estocadas directo al corazón.
Con su nuevo trabajo se nota una profunda madurez, las letras son de un contenido mucho más personal y sensible lo cual marca también una clara diferencia con su predecesor.
La senda sigue siendo la del pop de pocos elementos, pero con una vuelta mas de tuerca, mínimos arreglos de guitarras, bases programadas sobre las que se dejan fluir los susurros de las melodías que desandan en ese juego sensual entre la voz masculina de Oliver y la femenina de Romy que en definitiva crean un pop de alta costura y que requiere una escucha mas que atenta.
 La gran revelación de esta nueva obra es Jamie xx la tercer pata de este grupo, que como productor y experimentador sonoro tras los sintetizadores ha sabido diseñar a la perfección los diferentes matices para este nuevo trabajo, quien no por nada viajo a Chicago el centro de la escena house para empaparse de música electrónica y poder implementarla en Coexist, esto queda reflejado en canciones como “Tides” y “Swept Away”.
El disco comienza con “Angels” una canción que el grupo ya había presentado en vivo en varias ocasiones y que resume en gran parte todos los condimentos que hacen grande a The XX, la libertad de “Chained” y la soledad de “Fiction” son también elementos clave en la historia del grupo, ya que ellos mismos declaran que su música sirve para que el oyente pueda escaparse hacia ese terreno de independencia y aislamiento que proponen desde su estética conceptual.
The XX  son los dueños de la máxima de hacer mucho con poco, simplemente vale con poner las cosas en su lugar y en su justa medida, de eso se trata el pop en este milenio y queda demostrado con discos como Coexist, para emocionar simplemente hay que hablar desde el corazón ellos si que saben hacerlo.
Lean Ruano.-