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martes, 17 de septiembre de 2013

DAVID LYNCH - THE BIG DREAM (2013)

Segundo trabajo discográfico del cineasta Estadounidense David Lynch, un confeso amante de Elvis Presley, enamorado tanto del rockabilly de los años cincuenta como del blues sureño, nos muestra como en su cabeza se decodifican estas músicas que dieron origen al rock n roll, ya sabemos que todo lo que pasa por el prisma cerebral del gran director de películas como Blue Velvet (1986) o Mulholland Drive (2001) ya no vuelve a ser igual, y tanto en sus trabajos audiovisuales como en sus discos y su arte en general tienen un sello distintivo incuestionable que lo caracteriza y es el de crear climas etéreos, somnolientos casi asfixiantes en algunos casos y eso para algunos puede traducirse como algo tedioso y para los incondicionales del cineasta puede transformase en algo sublime e insuperable.
En su anterior entrega Crazy Clown Time (2011), Lynch se volcaba mas hacia una electrónica espástica, creando atmósferas que tranquilamente podían servir de soporte para cualquiera de sus películas, pero que sin el sustento de las imágenes se tornaba en una escucha un tanto sin sentido, algo que podríamos denominar como un mero capricho del creador de Twin Peaks, el tipo tenía ganas de sacar un disco y se saco las ganas, sin resistir un mayor análisis, y lo escuchamos porque conocemos el nombre de su creador, sino está claro que sería un trabajo que pasaría completamente desapercibido. 
Pues bien con este segundo disco la cosa intenta ponerse más tracción a sangre, dejando de lado las bases electrónicas y focalizando las composiciones en un blues fantasmal, pero es solo eso, un intento que claramente se diluye en el recorrer de la escucha y no llega a buen puerto, la voz de Lynch (que no es un gran cantante) suena gélida y monocorde, voz que por momentos es susurrada o recitada un recurso valido pero Lynch no es Nick Cave ni mucho menos Tom Waits y el abuso de efecto en su garganta por momentos es cansador. 
Las canciones se van sucediendo una tras otra y parece que estamos envueltos en un espiral repetitivo, en un callejón sin salida, hasta la versión de “The Ballad of Hollin Brown” de Bob Dylan nos da esa sensación de deslucimiento constante.
Sin llegar a ser ninguna maravilla el bonus track “Im Waiting Here” en la voz de la cantante sueca Lykke Li  es de lo mas rescatable de todo el álbum al igual que la balada “Cold Wind Blowin”, las once canciones restantes que completan el disco son intrascendentes y en algunos casos rozan el aburrimiento, sin mostrar demasiados recursos creativos este segundo trabajo discográfico de David Lynch quedará en el olvido al igual que su debut, mientras esperamos la nueva película de uno de los mas geniales creadores del séptimo arte que seguro nos deslumbrara y nos llenara de emoción cosa que su música no hace.

Lean Ruano.-

LLOYD COLE - STANDARDS (2013)

Lloyd Cole and the Commotions  tomaron por asalto las radios británicas de indie rock a mediados de la década del ochenta, su carta de presentación era una mezcla  perfecta de pop ambicioso con folk delicado, ingredientes que convergieron en uno de los discos debut mas categóricos de la década, estoy hablando del magistral Rattlesnakes (1984), trabajo que podríamos atesorar tranquilamente entre otras dos obras tan imprescindibles como esta, la de sus contemporáneos Aztec Camera con High Land, Hard Rain (1983) y la de Prefab Sprout con su gran obra Steve Mcqueen (1985), esta sería una excelente trilogía para entender el pop británico de alto calibre y buen gusto de la época, pero tras ese deslumbrante despertar las cosas cambiaron de rumbo abruptamente para Cole y sus compañeros. Sus álbumes siguientes pasaron sin pena ni gloria, Easy Pieces (1985) vendió bien en el Reino Unido pero las críticas fueron lapidarias y Mainstream (1987) cayó directamente en el olvido de todos, ambos trabajos no fueron recibidos de la forma que se esperaba y Lloyd decidió encarar una carrera como solista, se trasladó a Nueva York con la intención de “endurecer” un poco su música y así fue que se rodeo con algunos músicos de la banda de Lou Reed que lo ayudaron a dar el puntapié inicial a una carrera con nombre propio, el cual plasmó en su disco homónimo de 1990.
Con el correr de los años el músico británico se transformó en un cantautor de bajo perfil, casi diríamos de culto y fue enlazando trabajos con diferente impacto, algunos picos compositivos y otros sin mayor trascendencia. Entre lo mejor de su carrera solista podemos mencionar Don’t Get Weird on Me Babe (1991), The Negatives (2000) y Music in a Foreing Language (2003).
Este nuevo disco abre con “California Earthquake” de la autoría de John Hartford, única canción de Standards que no fue compuesta por Cole y junto con el primer corte “Period Piece” nos dan un pantallazo general de cómo va a ser el sonido del resto del álbum.
Standards es el título del flamante álbum de Cole y es muy acertado, ya que, está plagado de clichés rockeros, en el buen sentido claro está, es un disco de rock clásico, cancionero, lo que llamamos comúnmente “un disco de rock adulto” pero no AOR.
Lo más destacado del disco son la melodía sombría de “Blue Like Mars” y la oscura “No Truck” ambas piezas nos presentan al mejor Lloyd Cole, ese compositor melancólico y sereno casi al límite de la canción confesional, pero también hay lugar para el mejor rock brit en “Opposites Day” y “Dimished X” encargada de cerrar el álbum.
Como paso en su anterior trabajo Broken Record (2010) también es de la partida Joan Wasser (más conocida como Joan As a Police Woman) y además cuenta con el aporte del ex Commotion Blair Cowan.
El músico británico que ya a pasado la barrera de los cincuenta, es un fiel reflejo de cómo envejecer y seguir haciendo música con dignidad, como es el caso de  sus admirados David Bowie y Bob Dylan, este no será el mejor trabajo de su carrera y ya hace tiempo que Lloyd Cole dejó de ser esa prominente estrella pop que la prensa auguraba en sus años mozos, para elegir un camino alternativo, el de las buenas canciones y transformarse en un cantautor deluxe e inspirado.
Lean Ruano.-

miércoles, 28 de agosto de 2013

RICHARD COLEMAN - INCANDESCENTE (2013)

 El ex líder de Fricción y Los Siete Delfines contínua con la premisa de editar un disco por año, desde que dio el puntapié inicial a su carrera como solista con Siberian Country Club en el 2011, Richard Coleman no para un segundo, al año siguiente nos presento su exquisito proyecto de versiones en ingles titulado A Song is a Song (Vol 1) , ambos trabajos catapultaron a Coleman hacia un público bastante más amplio y el otrora “músico de culto” comenzó a calar más hondo en una mayor cantidad de gente, como el propio músico canta en una de sus canciones nuevas “algo que parece increíble, es lo que sin duda sucederá”. Lo que en realidad sucede es un acto de justicia artística, esa sería la forma de traducir este momento pleno y de mayor popularidad que goza Coleman, a fuerza de batallar durante muchos años ya sea acompañando a grandes popes del rock local, o componiendo grandes canciones y lanzando excelentes discos con sus diferentes proyectos. Todos sus trabajos que siempre fueron valorados por una élite, por eso este mayor reconocimiento hacia un músico que mantuvo un estilo fiel a sus convicciones artísticas, algo que muy pocas veces pasa en el ámbito musical y mucho menos en el mundo del rock.
Ahora llega su flamante tercer álbum, integrado por completo por canciones de su autoria, para esta ocasión la producción recayó en las manos de Alejandro Vázquez, histórico productor de la banda Carajo, el grupo que acompaña al músico es muy sólido, suenan compactos y con los matices necesarios que requiere cada canción. La banda esta compuesta por Gonzalo Córdoba en guitarras, Dani Castro en bajo, Diego Cariola en batería y Bodie Datino en teclados y sintetizadores, El Expreso Transiberiano como suele bautizarlos Coleman a sus músicos, es realmente un acompañamiento deluxe.
Este nuevo trabajo continúa la senda que el músico abrió con Siberian Country Club, canciones precisas, perfectamente delineadas y que se desenlazan de manera vertiginosa, desembocando en estribillos sumamente melodiosos, tal es el caso del primer adelanto “Como La Música Lenta” y sobretodo en  la maravillosa “Corre La Voz” acompañado por la inconfundible guitarra de Skay Beilinson, conformando uno de los puntos más altos del disco, pero el ex Redondito de Ricota no es el único invitado de lujo, también esta el Hammond B-3 de Alejandro Lerner en dos canciones “Caja de Fotos” y “Cuestión de Tiempo” y Leandro Fresco, compañero de Richard en la banda de Gustavo Cerati aporta sintetizadores y loops en el tema que da nombre al disco y en “Lo Que Nos Une”.
Tenemos once nuevas canciones de un músico sumamente talentoso, y que sin dudas esta atravesando uno de los mejores momentos de su carrera, lo que no es poco para un artista con la vasta trayectoria del Sr. Richard Coleman.
Lean Ruano.-


ROD STEWART - TIME (2013)

En Time el viejo Rod está volviendo a casa, pero no a la casa del rock o del blues sino a su material cancionero influenciado por el folk rock y sus raíces celtas, volviendo a esas canciones dulces del su repertorio solista en a principios de los ´70s (especialmente el de sus legendarios discos Never a Dull Moment o Every Picture Tells a Story)
Luego de Human (2001) Rod Stewart se dio una vuelta (que por momentos pareció interminable) por los grandes clásicos del cancionero norteamericano, incluidas canciones navideñas y todo. Quizá por ello, uno de los méritos más destacables de este nuevo álbum sea que, la mayoría de las piezas pertenecen a este artista que (en este caso), sin hacer una irrupción rutilante sigue moviendo fibras íntimas. Convengamos que desde Vagabond Heart (1991), Rod no nos entregaba algo de “puño y letra”. Así, Time, nos ofrece una obra de 12 canciones (más tres bonus tracks) con mucha incidencia del británico. Sólo no son propios "Picture in a Frame" (de Tom Waits), y los tres bonus ("Corrina Corrina", "Love Has No Pride" y "Legless") Tal vez su veta compositiva haya surgido nuevamente producto del trabajo que realizó para elaborar su autobiografía salida a la venta a finales del año pasado, y ya considerada un best-seller mundial.
El sonido de Time muestra las intactas influencia del  folk, el soul, y el R & B, en la música del británico. Hecho que confirman temas como “Live the life” y “Beautiful Morning”.
El disco lo abre “She Makes Me Happy”, una canción de amor fiel al estilo de su trabajo de 1991 que no solo dice sino también muestra hasta qué punto Rod es “a reborn man” (un hombre renacido). En “Can´t Stop Me Now” habla de las épocas en que trataba de alcanzar el éxito como cantante. Con "Brighton Beach", la mezcla entre una melancólica letra sobre su juventud bohemia en los años ´60, antes de alcanzar la fama, cuando vagaba por la arena de esa conocida playa de la costa inglesa en donde se juntaban las tribus rocker y mods a cagarse a trompadas cada fin de semana, y un sonido acústico sumado a la interpretación de Rod nos acerca a una de las mejores piezas del disco. “It's Over” es una canción que también sigue por esa vía; la vena intimista del británico y su buena interpretación hacen que casi nos duela saber que “se acabó”.  “Sexual Religion” se relaciona con lo más banal de su producción ochentosa de radio FM.
Además, al igual que en la balada stone de 1974, Rod nos dice “El tiempo no espera a nadie”, en el tema que da título al disco, casi como si hubiera descubierto el misterio de diez constelaciones. Lo cierto es que “Time” es más auspicioso que efectivo. Un despliegue de recursos trillados en el mundo de este artista y más arreglos de lo que una canción puede soportar no hacen de este tema una de las mejores del trabajo. Sin embargo, acaso sea la que más se preste al vaivén de los celulares (hace unos años eran encendedores…) en ese momento tan emotivo de final de un show en vivo.  
“Pure Love” es una pieza dulce, emotiva y probablemente, por más cursi que sea su lírica, podría encajar perfectamente en el sentimiento que la mayoría de los padres tenemos por nuestros hijos; la incondicionalidad, y la sensación de estar entrelazados hasta el final. En su insistente y casi susurrante: “And you’ll always be/ You’ll always be/ You’ll always be a part of me” ("Y siempre serás/siempre serás/ siempre serás una parte mía”), la voz de Rod derrama más profundidad que el violín y el piano que lo acompañan.
Si bien en temas como "Live the life" pueden escucharse pequeños ecos de la ilustre “Maggie May”, posiblemente ninguna de estas canciones aparezca en otra lista de Las Mejores Canciones de Todos los Tiempos de la Rolling Stone.
Lo cierto es que ya sea por el tono de su particularísima voz e interpretación, por los pequeños destellos de canciones gloriosas de antaño, por el responsable y consecuente trabajo musical de su banda, o por algunas líricas cuya simpleza no afecta su efectividad, este trabajo puede ser considerado un material que, aunque no deslumbra, alumbra de algún modo una senda por la que sin dudas nos animamos a seguir a Rod, alguien nunca hará nada para caernos mal. Y en definitiva, Time trae algo inédito después más de 20 años de hacer equilibrio pivoteando en el carisma y es eso lo que festejamos.
Silvia Tapia.-


PET SHOP BOYS - ELECTRIC (2013)

A menos de un año del lanzamiento de Elysium su anterior producción, el dúo británico está de nuevo a la carga con Electric, su primer trabajo editado por su propio sello X2, y el primero también en ser lanzado fuera de la legendaria discográfica Parlophone. Los Pet Shop Boys son los reyes indiscutidos del pop electrónico, del pop entendido como música para bailar, y de eso se trata este nuevo trabajo, después del bajón comercial y para algunos artístico que había significado Elysium; un disco que llamaba a la reflexión y a la introspección, el cual no fue muy bien recibido por los fans del grupo. En este, su doceavo álbum el plan es claro y concreto, la premisa es bailar con ritmos electrónicos como claramente lo indica su título, pero no es un disco obvio, no es un trabajo que acuda a un sonido vintage para despabilar a los viejos fans del grupo, sino que, toma los mejores condimentos de sus discos anteriores para conformar este renacer del grupo, es el álbum mas auto-influenciado que el dúo haya compuesto.
Con mas de treinta años re-definiendo el pop, es difícil la tarea de innovar pero, Neil Tennant y Chris Lowe saben cómo remar este océano, sonando modernos pero con estilo propio, y eso está signado en la forma de convertir canciones que en manos de otros podrían pasar desapercibidas sin embargo en las suyas suenan como himnos, tal es el caso de “Vocal” y la minimalista “Shouting In The Evening”.
Otra de las grandes facetas del grupo es la de los covers, con gran maestría saben adueñarse de canciones ajenas y transformarlas en grandes hits, el caso más claro es el de “Go West” de The Village People, incluida en su disco Very de 1993,  en esta ocasión se apoderan de "The Last To Die" de The Boss, el genial Bruce Springsteen en manos de los Pet Shop Boys, quien lo habría imaginado!!!
El disco comienza con “Axis” un pasaje prácticamente instrumental que nos sumerge en un mar de synth pop anclado claramente en la década de los 80's y en clara alusión a los grandes iconos de la música electrónica, los alemanes Kraftwerk.
Este nuevo trabajo de los PSB esta producido por Stuart Price el hombre que estuvo detrás del Confessions On A Dancefloor (2005) de Madonna, y también trabajo con artistas tan disimiles como The Killers, Kylie Minogue y Scissor Sisters. Price es el gran responsable de llevar las ideas del dúo a buen puerto para salvaguardar que esta vuelta a las raíces no sea algo burdo y sin sentido, el disco navega en un perfecto balance y equilibrio canciones súper bailables como es el caso del track dos titulado “Bolshy” conviven en plenitud con la reposada “Fluorescent”.
¿Quién dijo que no se puede bailar después de cumplir 50 años?, los PSB demuestran lo que es hacer un buen disco dance, con mucha altura y oficio se divierten y hacen divertir a su público, algo que queda claro en sus shows en vivo, su nuevo trabajo los muestra en un gran nivel compositivo, suenan actuales y con toda la fuerza y el vigor que la electric dance music necesita. Un disco que sin dudas va a sonar en todas las pistas de baile alrededor del mundo.
Lean Ruano.-


domingo, 11 de agosto de 2013

JAMES BLAKE - OVERGROWN (2013)

El joven músico británico deja de ser una promesa de la música moderna para convertirse en un referente obligado al momento de hablar en lo que respecta al pop y al soul actual, su manera de aggiornar este género de raíces afroamericana es sorprendente. Ya en su disco debut de título homónimo nos mostraba de forma magistral cómo amalgamar bases electrónicas con armonías soul, algo que le valió las mejores críticas y lo convirtió en uno de los mejores álbumes del 2011, gracias a su frescura y creatividad.
Overgrown elsegundo trabajo en estudio de James Blake sigue la senda de su antecesor pero, con pasajes mas claros y menos retorcidos que su debut, melodías mas accesibles como sucede en el primer sencillo “Retrograde”. El músico de 24 años supo de manera brillante como sobrellevar el peso de producir un segundo trabajo tras los elogios que había recibido de su debut.
Lo mas atractivo de este nuevo disco particularmente radica en su voz, ahora más desenvuelta, dejándola desandar por caminos que desembocan en nuevas texturas, nuevos matices, esto sumado a la forma de cómo se entremezcla con las bases electrónicas y los arreglos de soul sugerentes, conformando así el gen compositivo de Blake.
Este nuevo trabajo consta de una producción con un acabado que roza la perfección y la vanguardia compositiva pero, el londinense también se luce al momento de plasmar canciones con tintes minimalistas, como es el caso de “DLM” solo a piano y voz, una verdadera perla. 
Uno de los grandes productores de todos los tiempos, Brian Eno aporta lo suyo en el tema “Digital Lion” para arroparla de una poderosísima base electrónica, pero el ex Roxy Music no es el único invitado, en “Take A Fall For Me” se suma el legendario rapero RZA, y para aquellos que le gusta bailar “Voyeur” es la canción dance del disco.
Blake maneja la electrónica de manera formidable, puede fundir bases simples y estructuras de ritmos complejos sin despeinarse, esto es lo que sucede en el tema que da título al álbum y que abre este flamante trabajo, y también en “I Am Sold” la canción que le sigue, ambas con aromas melancólicos.
La cosa se pone un poco mas movida con “Life Round Here”, donde los beats comienzan a ser un poco más acentuados y recordarnos que no todo es tan oscuro en el universo del tierno Blake.
Nuevamente estamos frente a una gran obra de este músico que no deja de sorprendernos en cada nueva obra, sin lugar a dudas se hablará mucho de él en un futuro no tal lejano. James Blake uno de los jóvenes compositores mas talentosos del Reino Unido tiene nuevo disco, a disfrutarlo!!.
Lean Ruano.-

PALO & LA HERMANDAD - ESTO ES UN ABRAZO (2013)

El nuevo trabajo de Palo Pandolfo, producido por el ex Karamelo Santo Goy Ogalde y por Charlie Desidney, lo presenta con banda nueva y eléctrico tras el paso que significó su anterior trabajo Ritual Criollo (2008) donde el cantautor manejaba armonías más acústicas y folkies, el ex Don Cornelio se calza la eléctrica nuevamente.
La carrera de Palo abarca matices de todos los colores desde su debut post punk, darky y oscuro en la década del ochenta liderando Don Cornelio y La Zona, pasando por su momento de mayor popularidad junto a Los Visitantes en la década del noventa y comenzando una carrera como solista junto a la llegada del nuevo milenio. El punta pie inicial fue A Traves De Los Sueños (2001), a medida que fueron pasando los años Palo se trasformó en un trovador moderno, y muchos de los cantautores que conforman la nueva canción argentina lo tildan como uno de sus referentes y lo invitan a participar de sus trabajos, tal es el caso de Lisandro Aristimuño y Pablo Dacal.
Este es el cuarto trabajo de Palo si contamos Antojo (2004) aquel disco de covers un tanto desparejo y que contaba con versiones de David Bowie, Radiohead y Charly García entre otros artistas.
Para este nuevo trabajo Palo no está solo y eso se nota mucho en el recorrido de todo el álbum, el sonido es de banda y no de solista, el trabajo de La Hermandad es fundamental para darle vida a este disco.
El comienzo es con la lumínica “Soy El Sol” a la cual enseguida se le pega “El Leñador” en ambas descubrimos instantáneamente que estamos frente a un nuevo Palo, un cantautor que va al punto de la canción sin dar tantas idas y vueltas con melodías bien delineadas y pegadizas con una rítmica jubilosa.
Luego llega “Madre Computadora” una de las mejores canciones del disco, “Mas Que Humanos” nos muestra el costado de poeta sensible. A lo largo de todo el disco Palo nos presenta la gran cantidad de géneros que maneja, pero todo matizado con una impronta rockera muy poderosa algo que queda claro en “Ando Adelante” y sobre todo en la visceral “Dame Luz” junto a Boom Boom Kid, para bajar un poco los decibeles después de los aullidos del ex Fun People llega “En Sintonía” una canción en clara alusión a su presente familiar junto a su mujer, sus hijos y su dedicación al yoga.
Palo Pandolfo no está en el altar de los próceres del rock nacional, pero sin dudas escribió algunas de las paginas mas gloriosas gracias a su desbordante creatividad, supo delinear melodías históricas en todas las décadas y lleva mas de 25 años en la ruta del rock, Ahora tenemos trece canciones nuevas para seguir deleitándonos con este gran artista de una personalidad tan atractiva como su arte.
Lean Ruano.-

martes, 30 de julio de 2013

QUEENS OF THE STONE AGE - ...LIKE CLOCKWORK (2013)

La banda comandada por Josh Homme se tomo seis largos años para editar material nuevo, pero el sucesor de Era Vulgaris (2007) ya esta entre nosotros.
La agrupación californiana siempre se destacó por la potencia de sus canciones, con demoledores riffs de guitarras y una propuesta como el mismo Homme definió de rock n’ roll sexy, por sus filas pasaron colaboradores de alto calibre desde Mark Lanegan aportando su rabiosa guitarra y hasta el mismísimo Dave Grohl participó sumando sus característicos golpes de tambores - algo que también hace en este nuevo disco-, en el cual participan tres bateristas distintos, además de Grohl son de la partida, el batero original del grupo Joey Castillo y el ex Mars Volta Jon Theodore. Esta nueva alineación de Queens of the Sotene Age se conforma con Troy Van Leeuwen en guitarras, Dean Fertita en guitarras y teclados y Michael Shuman en bajo, pero el que dirige toda la orquesta es Homme y eso no se discute.
Este nuevo trabajo se caracteriza por contener una lírica más nostálgica y melancólica en las canciones, mostrando el costado mas dark de la banda, ya no todo es guitarras desbordantes y estruendosas, ese “bajar los decibeles” sea quizás lo que sus fans más acérrimos podrán criticar de esta nueva obra.
Indudablemente es el disco mas maduro del grupo y el mas trabajado desde la producción, pero también hay que decir que no está a la altura de los clásicos de la banda como Rated R (2000) o Songs For The Deaf (2002) pero es un trabajo que se disfruta porque contiene realmente muy buenas canciones, trabajadas con muchísimo detalle hasta el perfeccionismo. Desde el arranque con “Keep Your Eyes Peeled” nos envuelve una encantadora oscuridad, muy palpable en la agrietada voz de Homme, los puntos más altos llegan con la blusera “Smooth Sailing”, la arrolladora “I Sat By The Ocean” y la rutera “If I Had A Tail”.
Una de las cosas que también sorprende es, la cantidad de invitados que pululan durante todo el transcurso del disco, como también así la variedad de los mismos, Jake Shears de Scissor Sisters, Alex Turner de Arctic Monkeys, Trent Reznor y Sir Elton John también aporta lo suyo. Lo que demuestra que Josh Homme no tiene ningún tipo de prejuicios a la hora de amalgamar su rock denso y psicodélico con melodías casi pop que se pueden colar en cualquier radio, este es un trabajo para escuchar en detalle y no perdernos de la sutileza que nos propone en cada arreglo, dejarnos sorprender por la sonoridad de algunos pianos y sintetizadores envueltos entre las marañas de guitarras distorsionadas. Para aquellos que esperaban un disco de rock desenfrenado se van a sentir un poco decepcionados, pero bienvenido sea el cambio con propuestas un poco mas arriesgadas que nos hacen parar la oreja y estar un poco mas atento a lo que sucede, ¿o acaso el rock no es sinónimo de cambio y transgresión?
Lean Ruano.-

MILES KANE - DON’T FORGET WHO YOU ARE (2013)

Segundo trabajo como solista para Miles Kane, el líder de The Rascals, banda con la que lanzo un solo disco en 2008 titulado Rascalize. Aquel trabajo no hizo mucha mella en el rock británico pero, si le sirvió para conocer a Alex Turner el geniecillo comandante de los Arctic Monkeys y juntos darle vida a The Last Shadow Puppets, una propuesta de pop barroco con influencias claras de Scott Walker y David Bowie, el disco contenía hermosas canciones y llamo la atención de quienes aun no conocíamos a este Paul McCartney del nuevo milenio (su parecido físico es realmente sorprendente) y su talento a la hora de componer también.
Luego llego el momento de demostrar y demostrarse a si mismo que su idoneidad compositiva podía plasmarse con nombre y apellido, así fue que en el año 2011 llego su primer disco solista Colour Of The Trap, con el visto bueno de Noel Gallagher su padrino artístico, Kane inició de buena forma su camino de cantautor con nombre propio.
Este nuevo trabajo nos muestra a un Kane más maduro, ya con 27 años se lo nota mas aplomado y seguro de sí mismo. El combo de 11 canciones que componen Don’t Forget Who You Are es más compacto que el de su antecesor, está claro que el genero que transita el músico británico no tiene mucho margen para inventar nada nuevo, ya que, las influencias son claras y siempre estuvieron a la vista desde The Beatles a The Jam pasando por The Who y los Kinks, pero de todas formas las canciones suenas frescas y de muy buena forma con guitarras afiladas y momentos de altísimo nivel como en “You’re Gonna Get It” compuesta junto a Paul Weller, uno de sus ídolos en la adolescencia e icono del rock ingles sin lugar a dudas, quien también suma su piano en “Fire In My Heart” una balada con cierto aire al Oasis de los buenos tiempos, su participación es un verdadero lujo para este trabajo, “Give Up” el primer corte y “Tonight” son dos canciones rápidas y precisas, donde el músico ingles da en el blanco, acertando melodías perfectamente delineadas y arreglos inspirados.
La producción recae sobre el ex The Lightning Seeds, Ian Broudie quien le aporta un sonido con aroma a glam rock setentero que perfuma todo el álbum.
Miles Kane ya deja de ser una promesa del rock británico para transformase en el presente y futuro del mismo, desplegando todo su talento como autor de verdaderas gemas pop/rock de alto vuelo.
Lean Ruano.-

TARDE DE CINE ROCK EN EL FESTIVAL CIUDAD EMERGENTE…

Siempre es muy bueno ver un Rockumental, y si es más de uno, ¡mejor! Bueno, el 20 de junio pasado, en el marco del Festival Ciudad Emergente, fui a ver dos filmes que parecían muy interesantes per se: Le Noise y Glastonbury. El problema de ir a estos festivales es la enorme cantidad de personas que concurren, y aún más si es un feriado. En el caso de Ciudad Emergente, año a año el público asistente al Festival aumenta en forma sostenida. Y esta última edición, la sexta de su historia, no fue la excepción. Gente y más gente por todos lados. No es que uno tenga fobia social pero… Ok, son las tres de la tarde y ya estoy listo para ver el primero de esta función en continuado: Le Noise, un mini documental sobre el álbum homónimo de Neil Young, editado en 2010. En esta obra minimalista y difícil –producida por Daniel Lanois- el histórico cantautor canadiense, tocando en soledad, elabora un repertorio de canciones ruidosas y molestas que dan cuenta de porque es llamado el "Padrino" del grunge

Y eso es lo que se muestra en esta película, filmada en un prístino blanco y negro: la interpretación imperturbable de las ocho canciones del disco, nada más y nada menos. Algunos números son más placidos que otros –en especial los temas acústicos-, pero la mayor parte de este repertorio es rockero y muy experimental. Algo que puede resultar poco digerible para un público no fanatizado con la obra de Young. Y el documental está a tono con las canciones interpretadas, con una cámara que no se queda fija jamás –volando cual moscardón molesto-, centrando su atención en innumerables planos cortos del compositor, en sus gestos y su mirada a la nada. Sin dudas, un tour de force no apto para espíritus sensibles y poco salvajes. Esto quedó en evidencia con la retirada masiva del público, en forma paulatina a lo largo de la función, hasta que al final del film tan solo quedaban un par de estoicos espectadores.
Una vez concluido el filme sobre el disco de Neil Young, corro apresurado para llegar a tiempo a la proyección del siguiente documental. Nada menos que Glastonbury, dirigido por el inglés Julien Temple (The Great Rock 'n' Roll Swindle, Absolute Beginners, The Filth and the Fury, Joe Strummer: The Future Is Unwritten), y producido por la BBC. Esta película repasa lo más destacado de los primeros 35 años (el período 1970-2005) del histórico Festival homónimo de rock llevado a cabo en el Valle de Somerset, Inglaterra. Aunque ésta haya sido la tercera película de la historia dedicada al evento, se diferencia de los filmes anteriores por su trama fragmentaria, que salta del presente del relato a los comienzos de los ´70, y viceversa, por medio del uso del flashback, dando cuenta del carácter transgresor, excesivo, loco y libre del Festival, a lo largo de las diferentes ediciones. Desde sus comienzos, vinculados al blues-rock y el hipismo, hasta llegar a las múltiples tribus rockeras y los sonidos electrónicos de los primeros años del Siglo XXI.
Porque si hay algo que se deja muy en claro en Glastonbury es que si algo no perdió jamás este histórico festival, fue su carácter desenfrenado y esa oportunidad única de, por unos días, olvidarse del resto del mundo, sumergiéndose en una locura freak imparable, como si este fuera el último remanente de los ideales utópicos y comunitarios de la contracultura de los ´60 y ´70.
Si bien utiliza material de archivo -con imágenes de las diferentes ediciones de los años ´70 y ´80- Temple centra la mayor parte de su relato en las ediciones del período 2002 - 2005, con ráfagas de actuaciones en vivo de John Cage, The Libertines, Massive Attack, Primal Scream, Blur, Morrisey, Radiohead o David Bowie, entre muchos etcéteras, pero en donde la música no funciona más que como breves descansos sonoros en el relato, como una excusa para poder soportar más de dos horas de un bombardeo incesante de información sobre Glastonbury, su historia y su gente. En este punto uno de los protagonistas principales del film es el granjero Michael Eavis, factótum histórico e ideólogo del Festival, quien es retratado, a través de los años, mostrando tanto su costado idealista de los primeros años –que luchó contra viento y marea por un sueño- como al calculador y audaz empresario posterior, capaz de construir vallas infranqueables para evitar que se siga colando gente sin pagar, o de perseguir cualquier transgresión de sus colaboradores.
En sí, Glastonbury es un buen Rockumental, aunque se encuentre a años luz del histórico Woodstock, debido a lo confuso de su relato, lo reiterativo de algunos tópicos, y también por el obstinado intento de Temple en filmar una desprolija monografía que privilegiara la mística del lugar en detrimento de la importancia de los números musicales, lo que termina convirtiendo a Glastonbury en un relato excesivo y –por momentos- aburrido. Algo que no pasaba prácticamente nunca en Woodstock
Termina el filme de Julian Temple y ya la gente está haciendo cola para lo que se viene. Gente, gente y más gente. Gente que va, personas que vienen, seres que se tropellan, cuerpos que chocan aquí y allá. En el programa impreso que tengo en mis manos dice que ahora viene una película de Los Babasónicos. Pero yo ya tiré la toalla, así que mejor no, y emprendo la retirada… ¿O acaso pensabas que esta era una reseña sobre todas las películas del Ciclo de Cine del Festival?
Emiliano Acevedo.-

PD paradójica final: Un par de semanas después de ir tan entusiasmado a ver Glastonbury al Emergente, me la encuentro en DVD en la batea de ofertas del Walmart Avellaneda. Sí, la misma película. ¿No es maravilloso? 

martes, 9 de julio de 2013

BEADY EYE - BE (2013)

Segundo trabajo para los ex Oasis, Liam Gallagher, Andy Bell y Gem Archer. Cuando nos enteramos que el productor del nuevo disco de Beady Eye  iba a ser el neoyorquino David Sitek de Tv On The Radio (originalmente esta responsabilidad iba a recaer sobre Dan Aurebach de The Black Keys), la verdad que nos pareció llamativo y nos dio cierto aire de esperanza a que los británicos pudieran agregar algún condimento novedoso a sus ya conocidas estructuras a la hora de componer, cosa que se cumple en una buena parte del álbum, teniendo en cuenta que el disco debut de la banda contenía algunos hits. Pero en líneas generales había dejado un sabor agridulce para los fans de Oasis, este nuevo disco promete un horizonte un tanto más inspirado.
El problema con Beady Eye es la constante comparación con Oasis, eso esta claro, pero de seguro si fueran un grupo de músicos desconocidos sin un pasado tan fuerte en el rock británico, muchos periodistas estarían hablando de un excelente pastiche de sonidos vintage en sus discos, pero los paralelos entre ambas bandas se hacen inevitables sobre todo cuando el frotman del grupo genera amores y odios tan extremos como Liam Gallagher a quien se lo puede adorar o detestar, o ambas cosas a la vez … El tipo no tiene grises, ni pelos en la lengua, es así y normalmente cada vez que abre su bocota es para realizar alguna polémica declaración, y darle de comer al periodismo sensacionalista del reino unido, sentenciando cosas como que, si con este nuevo disco no logra colmar las expectativas del público sería capaz de tirar la toalla y alejarse del mundo de la música, o decir que este nuevo disco te va a gustar si te gustan las drogas. ¿Pero a esta altura del partido alguien puede tomarse en serio las declaraciones de Liam Gallagher?, la verdad que nadie o algún ingenuo desprevenido.
Esta claro que ni Beady Eye ni Noel Gallagher con sus High Flying Birds jamás van a sacudir al rock británico como lo hicieron en la década del noventa con su antigua banda. Pero eso no quita que sigan haciendo buenas canciones, claro ejemplo de esto son los temas “Second Bite of the Apple” (primer corte), “Face The Crowd” o “Flick of the Finger”, tema que además es el encargado de abrir el álbum con una soberbia sección de vientos, podemos decir que todo el álbum esta atravesado por una atmósfera mas espacial que su antecesor, la característica voz nasal del menor de los Gallagher suena mas directa sin tantos retoques y la base rítmica formada por Jeff Wooton en bajo y Chris Sharrock en batería, se permiten jugar con cadencias mas psicodélicas.
La crítica mas negativa que se le puede hacer a este disco es el constante intento de anclarse a fines de los 60’s y principios de los 70’s como única fuente de inspiración, los constantes “plagios” lennonianos ya cansan, y apuntar el barco en una sola dirección termina haciendo que la cosa a lo largo de los once trackcs (y los casi cincuenta minutos de duración) se tornen monótonas y un poco aburridas para el oyente.
Las buenas canciones antes mencionadas junto con las inspiradas “Iz Rite”, “Soon Come Tomorrow” y “Start Anew” se entremezclan con las más intrascendentes “Soul Love” otro tema mas dedicado a uno de sus hijos pero lejos de ser la “Little James” de esta época, la sencilla “Ballroom Figured” y los innecesarios 7.30 minutos que dura “Don’t Brother Me”, una canción que en los primeros 3 minutos ya se muestra por completo, ¿para qué extenderla a más del doble de duración? la verdad algo inentendible.
Be esta un escalón más arriba que Different Gear, Still Speeding (2011), pero esta muy lejos de transformarse en un clásico de su tiempo o algo por el estilo, ¿tiene buenas canciones? Sí, y se dejan escuchar pero no mucho mas que eso.
Lean Ruano.-

BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB - SPECTER AT THE FEAST (2013)

El trío de San Francisco ya va por su sexto trabajo, desandando una de las carreras mas regulares y fructíferas como una de las bandas mas inspiradas de rock del nuevo milenio, podemos incluirlos dentro de los grupos americanos que vinieron a “salvar al rock” de tanto pop radiofórmula, junto a The White Stripes y The Strokes formaron la avanzada rockera 2.0 a puro guitarrazo, pero con influencias mas británicas que sus coterráneos. Debutaron en el año 2000 con el sorprendente B.R.M.C. y la carta de presentación estaba clara de entrada, rock de guitarras estruendosas rescatadas de los mejores The Jesus & Mary Chain que se entremezclaban con melodías darkys de la mejor escuela The Cure, con esa fórmula se las arreglaron para editar álbumes de rock n’ roll visceral como Take Them On Your Own (2003) y Baby 81 (2007) y coquetear con aires gospel y acústicos en Howl (2005).
Han pasado tres años desde su ultimo lanzamiento Beat The Devil’s Tatoo y por fin llega el tan esperado nuevo trabajo del trío formado por Robert Levon Been en voz y bajo, Peter Hayes en voz y guitarras y la baterista Leah Shapiro quien se unió a la banda en el 2009.
El disco no arranca nada mal, con “Fire Walker” una canción mid tempo con un clima oscuro muy bien logrado así como la que le sigue, una versión muy acertada de “Let The Day Begin” el clásico ochentoso compuesto por Michael Been de la banda The Call, con cierto aura shoegaze llega “Returning” para completar la prometedora trilogía inicial.
Pero después de estos tres temas comienza el desmoronamiento total del disco, ya que en las nueve canciones restantes el grupo se dedica a calcarse a sí mismo una y otra vez o a buscar cierta atmósfera ambient en los temas de la cual les fue muy difícil retornar, una bruma espesa en la que se introdujeron y les fue complicado encontrar la salida y quedar bien parados.
Canciones como “Hate The Taste” y “Rival” nos dan la sensación de estar dentro del mismo tema, repitiéndose sin frescura y con muy poca gracia.
“Lullaby” y “Some Kind Of Ghost” tranquilamente podrían haber sido incluidas en Howl (2005) por cierta aproximación country, pero los ambientes y climas del disco en general terminando siendo fallidos y brillan por su ausencia los cimbronazos rockeros de otra épocas.
Este nuevo trabajo de los B.R.M.C suena demasiado convencional para una banda como ellos que paro los que pudimos verlos en vivo el año pasado en Niceto, sabemos que saben rockear y de la mejor forma, esperemos que este trabajo sea solo un trago amargo y pronto vuelvan con esas canciones llenas de fuerza y potencia que supieron darnos en sus mejores días de gloria.
Lean Ruano.-

miércoles, 19 de junio de 2013

PRIMAL SCREAM - MORE LIGHT (2013)

El nuevo disco de los de Glasgow, décimo en su zigzagueante carrera, es un trabajo arriesgado pero a la vez deslumbrante, un pastiche sonoro desbordante, comandados por Bobby Gillespie su vocalista, consiguieron darle forma a lo que pocos esperábamos de ellos tras el decepcionante Beautiful Future del 2008, lograron un disco con matices que abarcan los mejores colores de sus obras más logradas. En primer lugar se apuntalan en el fundamental Screamadelica (1991), después en el lisérgico Vanishing Point (1997) y por último suman la furia electrónica de XTRMNTR (2000), sobre estos tres pilares como cimiento es que se erige el edificio More Light su flamante obra.
La apertura oficial del álbum es con “2013”, nueve minutos que conforman una canción clásica de Primal Scream rock hipnótico con un saxo descollante hacia el final, suenan bien glam como unos Roxy Music de la mejor cosecha, a lo “Re Make / Re Model”, en seguida se añade “River Pain”, siete minutos de pura psicodelia con perfume a chanson francesa y blues (por llamarlo de alguna forma), en la que se suma la tradicional Sun Ra Arkestra, como podrán observar los temas son largos y el disco también, consta de quince tracks en poquito más de una hora.
Otro de los adelantos había sido “It’s Alright, It’s Ok” un plagio descarado de si mismos, el parecido con “Movin’ on up” tema de apertura de Screamadelica es sorprendente, pero logran una amalgama gospel con rock setentoso que tranquilamente serviría como soundtrack de cualquier película Bloaxplotation de aquellos años, y con eso alcanza para perdonar al bueno de Bobby y cia., según declaraciones del propio Gillespie este es el primer trabajo que compone absolutamente sobrio, completamente limpio de drogas y alcohol, con David Holmes al mando de la producción la banda muestra que aún tiene muchas cosas para decir y que se puede seguir rockeando de forma adulta sin pasar papelones.
La revisión con saxo incluido del tema de The Gun Club “Goodbye Johnny” también es acertada y muestra la gran variedad de influencias que tienen los escoses, los coros de Robert Plant en “Elimination Blues” y la ambient “Walking With The Beast” también forman parte esencial de este nuevo disco.
“Hit Void” llega con un muro de sonido guitarrero y que mejor para eso que convocar a un viejo conocido como Kevin Shields, el líder de My Bloody Valentine pone su sello sonoro característico a este endiablado proto punk a lo The Stooges, “Tenemet Kid” y un bajo pinkfloydiano  en esta ocasión a cargo de la nueva adquisición de la banda, la bella Simone Butler reemplazando a Gary “Mani” Mounfiled, quien decidió volver con los Stone Roses para su gira de retorno. 
A Primal Scream hay que tomarlo como un prisma de múltiples caras, la variedad de géneros que comulgan en sus discos es tan diversa que en algunas ocasiones se resbalan y se dan la cara contra el piso, pero siempre se vuelven a levantar para seguir adelante como si nada hubiese pasado, con más de veinticinco años en la ruta del rock y los excesos pero manteniendo siempre la coherencia artística por sobre todas las cosas, reinventándose una y otra vez.
Lean Ruano. -

ALICE IN CHAINS - THE DEVIL PUT DINOSAURS HERE (2013)

La banda más oscura del grunge tiene nuevo disco, el segundo con el vocalista William DuVall.
Alice in Chains formó parte importante de la estampida grunge junto a bandas como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, pero sus raíces venían más del glam metal y el hard rock que del punk, formados en 1987 en Seattle y bajo la influencia de bandas como Van Halen, Kiss y Black Sabbath. Lograron editar su primer trabajo, el fantástico Facelift en 1990, el disco debut poseía toneladas de riffs incendiarios de la mano de uno de los mejores y mas personales guitarristas de rock el Sr. Jerry Cantrell, luego llegaría su álbum consagratorio Dirt (1992). Para este momento el torbellino “Smell Like Teen Spirit” ya había dado la vuelta al planeta y las cosas habían cambiado bastante en el mundo de la música, Dirt fue un disco plagado de canciones clásicas, casi todas ellas en alusión a las drogas y su dependencia, con un sonido mas sombrío, poseía excelentes arreglos vocales entre el cantante Layne Staley y Jerry Cantrell, se sucedían temas como “Down In a Hole”, “Rooster” y “Would?”.
La tremenda adicción del cantante a la heroína produjo que se tomaran tres largos años para editar su tercer álbum, pero el homónimo y desparejo trabajo llego en 1995 momento en que los focos de la música ya se habían posado al otro lado del charco en el ascendente Brit pop. Luego de la muerte de Kurt Cobain en abril de 1994, el sonido de Seattle se fue apagando y, aunque el disco contaba con algunos temas formidables como “Grind”, “Heaven Beside You” y “Again”, no tuvo la repercusión de su antecesor. Luego vino el magnífico Unplugged para Mtv lo que significó una de las últimas presentaciones en vivo junto a Staley, quien se encontraba en un laberinto producto de su adicción a las drogas sobre todo a la heroína y sumado a la muerte de su novia lo hizo entrar en una profunda depresión. La banda entró en un párate indefinido en el cual Cantrell inicio una carrera como solista editando Boggy Depot en 1998 y Degradation Trip en el 2002, este último trabajo dedicado a Layne Staley a quien habían encontrado muerto el 5 de abril de ese mismo año, victima de una letal sobredosis mezcla de heroína y cocaína. Ahora sí parecía que el final de Alice in Chains había llegado.
Tras catorce años de silencio las miembros de Alice in Chains reclutaron al vocalista William DuValllanzaron Black Gives Way to Blue (2009), un disco que fue una grata sorpresa ya que nos mostraba a una banda sonando con muchísima potencia y con la personalidad avallasante que siempre caracterizó al grupo. Esta claro que DuVall jamás va a reemplazar a Staley pero el nuevo cantante cumple su papel a la perfección.
Este nuevo trabajo, el quinto en estudio para la banda de Seatlle, sigue la senda de su anterior álbum, potentes riffs de guitarras y una base muy sólida a cargo del bajista Mike Inez (quien reemplazo a Mike Starr en 1992) y el baterista Sean Kinney.
El juego vocal entre vocalista y guitarrista (que es marca registrada de la banda) predomina durante todo el álbum, al igual que la densidad de las guitarras, algo que ya habíamos podido apreciar en el tema adelanto “Hollow” y en el primer corte “Stone”.
“Pretty Done” llega con un ritmo mas sosegado pero sigue sonando poderosa, algo que Alice in Chains siempre supo manejar a la perfección, pueden tocar con guitarras acústicas pero igual suenan con una energía sorprendente algo que también se repite en temas como “Voices” y “Scalpel”, la canción que da nombre al álbum explota con un estribillo lumínico entre tantas sombras y la electrizante “Lamb Monkey” junto a la jubilosa “Low Celling” también se dan paso entre las mas metaleras “Hung On A Hook” y la que cierra el álbum “”Choke”.
Doce nuevas canciones de una de las bandas mas personales e inspiradas de su generación, el grunge quedó atrás, como quedan todas las modas, los talentos de verdad sobreviven y eso es Alice in Chains una banda de verdad. 

Lean Ruano.

martes, 4 de junio de 2013

CRIME & THE CITY SOLUTION - AMERICAN TWILIGHT (2013)

Como tantos otros, descubrí a Crime & The City Solution, la banda liderada por el carismático vocalista Simon Bonney gracias a la fabulosa película del director alemán Wim WendersWings of Desire (Las Alas del Deseo) de 1987, en aquel film aparecía en una de sus escenas en blanco y negro tocando una banda con una arrolladora actitud post punk, su estética era sencillamente demoledora, con un halo de misterio absorbente que dejaba boquiabierto a cualquier desprevenido, pero ¿quiénes eran estos tipos?
La historia del grupo comenzó mucho antes en Sidney – Australia allá por 1977 y siguió en Melbourne en 1979 donde conocieron a The Boys Next Door la banda liderada por un jovencísimo Nick Cave y que rápidamente pasaría a llamarse The Birthday Party y que en sus filas contaba con Mick Harvey y Rowland S. Howard dos guitarristas sumamente filosos, para fines de aquel año Nick Cave decide llevarse a sus muchachos a Londres, y Bonney disuelve la banda sin dejar registro discográfico. En 1983 Bonney se traslada también a Londres donde revive el grupo junto a sus viejos amigos Mick en teclados y Rowland en guitarras a los que se suman para los shows en vivo el hermano de RowlandHarry Howard en bajo, Epic Soundtracks en batería y Bronwyn Adams en violín con esta aceitada formación lograrían plasmar su anhelado álbum debut Room of Lights (1986) para luego trasladarse a Berlín, aquellos años en la capital Alemana fueron años marcados por los excesos de drogas y alcohol, compartiendo músicos con Nick Cave and the Bad Seeds y Einsturzende Neubauten. Los cambios constantes en la formación del grupo hacen que su único miembro estable sea el propio Simon Bonney, en 1990 editan su último trabajo en estudio Paradise Discotheque un disco con excelentes críticas de la prensa especializada, luego Bonney inicio su carrera como solista editando dos álbumes con suerte dispar Forever en 1992 y Everyman en 1995, luego un silencio artístico que duro hasta el 2012, momento en que decide resucitar a su antigua banda.
Este nuevo trabajo, quizás uno de los regresos menos esperado tras veintidós años de ausencia, recorre los caminos de la música Americana mas sudorosa y polvorienta. Establecido en Detroit, Simon Bonney reclutó algunos viejos amigos como el guitarrista Alexander Hacke y otros nuevos compañeros de ruta como Jim White (Dirty Three) y David Edwards (16 Horsepowers)para resucitar su banda, sin perder el nervio guitarrero característico del grupo, desde un comienzo queda claro con canciones como “Godess”, “Riven Man” y “My love Takes me There” un maridaje de coros femeninos, vientos y baterías percutidas con ritmo punzante consolidan un comienzo brillante, suenan rejuvenecidos dando una lección de rock desértico y primal, la voz de Bonney se mantiene grave e impecable, su forma de cantar es realmente muy personal, ya se lo puede imaginar en vivo haciendo su clásico bailecito y moviendo sus manos frenéticamente.
“Domina” es una plegaria que sirve para bajar los decibeles y tomar un respiro dentro de un trabajo entramado por las disonancias como es el caso “The Colonel (Doesn’t Call Anymore)” la canción que da título al álbum "American Twilight" es de lo mejor del disco, esa perfecta mezcla de furia y poder que caracterizan a la banda australiana.
American Twilight un disco tan magnifico como inesperado.
Lean Ruano.-

YEAH YEAH YEAHS - MOSQUITO (2013)

Cuarto trabajo para la banda Neoyorquina liderada por la carismática vocalista Karen O, ya han pasado diez años de su sorprendente debut con el arrollador Fever To Tell, un disco donde el trío nos mostraba como hacer punk sin perder ni una pizca de glamour, canciones como “Pin” y “Maps” nos enseñaban los gemidos de una poderosa cantante y también su parte mas sensible. Luego le siguió el maravilloso Show Your Bones (2006) un trabajo que los llevaría a catapultarse como una de las banda del momento codo a codo a grupos como The Strokes o Interpol.
Con pasajes soporíferos y algo tediosos, este nuevo trabajo de los Yeah Yeah Yeahs será decepcionante para aquellos fans que esperaban una vuelta a los guitarrazos y los estruendos de los primeros trabajos de la banda, ya que esta nueva obra sigue la línea de It’s Blitz! (2009) su anterior trabajo de estudio, donde la gran vedette son los sintetizadores y no las guitarras, sin tanta riqueza compositiva, ni grandes ideas van desfilando tema tras temas los once tracks que componen Mosquito, de todas formas y a pesar de que estamos lejos de lo mejor de la banda, encontramos canciones que se salvan tale como “Slave” y “Despair” con una gran trabajo de la ahora blonda vocalista Karen O.
La sensación que nos deja este nuevo trabajo es que estamos frente a un nuevo grupo, este Yeah Yeah Yeahs no tiene mucho que ver con el de sus dos primeros álbumes, parecen haber dado un volantazo sin retorno hacia un nuevo rumbo artístico, más pop, más electrónico, algo que ya habían insinuado en su anterior trabajo pero que esta vez se vuelcan de lleno y por momentos suenan demasiado sedados por no decir aburridos, un claro ejemplo de esto es la canción “Always”.
Con Dave Stik de Tv on the Radio nuevamente en la producción, no alcanza para que este disco este al nivel de lo esperado, como novedad podemos mencionar el coqueteo hip hop junto a Dr. Octagon en la canción “Buried Alive” y el intento de un acercamiento gospel sobre el final de “Sacrilege” el tema que abre el álbum, el resto del álbum es bastante flojo sin un destino acertado, como si las ideas que tuvieron en mente Karen O y compañía no llegaron a ser plasmadas de una forma acertada y divagan por todo el álbum de manera deslucida, hasta la portada del disco es burda, esa mezcla fluo ochentosa como si fuera un afiche de película de terror clase B, este era uno de los discos mas esperados del año y va a pasar a ser uno de los mas olvidados sin lugar a dudas.
Lean Ruano.-


miércoles, 15 de mayo de 2013

WIRE - CHANGE BECOMES US (2013)

Cuando escuchamos el nuevo trabajo de los monarcas del post punk, inevitablemente nuestra cabeza viaja hacia fines de la década del '70. Wire fue la banda emblema de esa corriente que quedó anclada a mitad de camino entre el punk rock de los SexPistols y The Clash y la oscuridad nihilista de Joy Division; quizás nunca alcanzaron el reconocimiento de estos grupos pero, siempre estuvieron vigentes como una banda de culto.
La banda británica comandada por Colin Newman y Bruce Gilbert editó su álbum debut Pink Flag en 1977. Sin duda años revolucionarios para la cultura rock, ya que, además de la explosión punk en Londres, también por esos días (más que interesantes artísticamente hablando), pasaban cosas como que David Bowie daba el puntapié inicial a su trilogía berlinesa con Low y unos meses mas tarde editaría Heroes, ambos álbumes a la vanguardia en materia de composición; Iggy Pop nos presentaba el magnífico The Idiot y Television sorprendía con Marquee Moon otra obra de antología. Dentro de este contexto musical se desarrolla el debut de Wire, pero su música no solo tomaba elementos del punk rock, sino también del art rock de bandas como RoxyMusic. Las canciones de Wire eran muy estridentes para ser pop y demasiadas sofisticados para ser punk, con el correr de los años este trabajo inicial sumado a Chairs Missing (1978) y 154 (1979) se transformaron en la trilogía fundamental del género, aunque en aquella época no se hablaba de post punk, ya que este término comenzó a utilizarse recién en la década de los 90s. Quizás sin saberlo los Wire estaban haciendo escuela para muchas bandas que a lo largo del tiempo los tuvieron como una de sus más grandes influencias.
Durante la década de los '80s el grupo editó algunos trabajos, pero ninguno con la trascendencia de sus primeros álbumes, ya en los noventas el silencio nos hizo pensar que no tendríamos material de Wire por largo rato, o tal vez nunca mas, pero volvieron con el nuevo milenio editando muy buenos álbumes, pero con poco rastro de sus condimentos naturales.  
Sus dos últimos trabajos Object 47 (2008) y Red Barked Tree (2011) se constituyen de excelentes canciones con pasajes muy interesantes, pero es difícil encontrar rastros del Wire de los años '70s en esas composiciones.
Este nuevo disco de la banda británica se compone de algunos demos que dejaron sin finalizar allá por 1979, canciones como “Eels Sang” que ya tocaban en vivo a principio de los años '80 son reconvertidas para esta ocasión con algunos sonidos aggiornados pero sin perder la potencia característica de siempre, “Adore Your Islands” otra de las canciones que mejor ejemplifica lo que es y fue Wire, esa mezcla perfecta de actitud punk con estructura pop, este nuevo disco es el que más se acerca a los primeros sonidos de la banda y lo podemos comprobar en temas mágicos como “B/W Silence”, “Magic Bullet” y “Love Bends” donde encontramos el ADN intacto de estos músicos londinenses, que por mas que no nos presenten  canciones nuevas, tampoco suenan a nostalgia barata ni a revival forzado por falta de ideas. Lo mas reconocible de este Change Becomes Us es la forma en que viejas maquetas se transformaron en canciones que suenan modernas y fluyen naturalmente en la discografía de la banda.
Luego de 35 años de su debut, Wire sigue manteniendo intacta la jerarquía que supo originar en sus años de gloria a base de un material interesante y sin hacer concesiones de ningún tipo de conformismo.
Lean Ruano.-


sábado, 11 de mayo de 2013

NOW WHAT?! - ¿UN NUEVO DISCO CLÁSICO DE DEEP PURPLE? (2013)


En diciembre de 2012, el cantante Ian Gillan anunciaba que en 2013 Deep Purple, lanzaría su decimonoveno álbum de estudio, el primero en ocho años desde Rapture of the Deep. Por fin, el viernes 26 de abril, la espera terminó y nos encontramos con Now What?!, que viene con una portada despojada que incluye tan solo un signo de interrogación y uno de sorpresa, ambos en tipografía grafitera. El perfecto icono para ilustrar las sensaciones que genera esta producción de Purple, en donde pasamos de la incógnita inicial a la sorpresa total, una vez que empezamos a escucharlo. Porque con Now What?!, Deep Purple demuestra que está vivo y eso ya es motivo suficiente para disfrutar a pleno con esa alegría, con la satisfacción de poder apreciar como este histórico grupo aún es capaz de realizar un álbum ambicioso, ecléctico y progresivo. Ni más ni menos. Un disco en donde la música del grupo, a partir de recursos simples y conocidos, empieza a complejizarse, alcanzando momentos sumamente disfrutables, en especial por el lucimiento del virtuoso Steve Morse en la guitarra, y la solvencia de Don Airey en los teclados. Ambos, son las estrellas indiscutidas de esta producción, en donde se muestran asentados y cómodos, ahora sí con autoridad, demostrando que ya son integrantes de Purple por derecho propio, y no los obligados reemplazantes de Blackmore y Lord, respectivamente. Es más, debido a que ya han pasado casi dos décadas desde que el mal llevado y paranoico Ritchie dejó su puesto vacante en el grupo, no son pocos los fans del grupo que ya han adoptado a Morse como su guitarrista preferido. El caso de Airey es particular, porque aunque lleve una década en el grupo, quizás sea este recién el primer álbum de estudio en donde realmente puede mostrar todo lo que es capaz. Es sabido que tiene mucho talento –algo que el público de Purple suele apreciar en las presentaciones en vivo del grupo-, pero su descollante labor en Now What?! sitúa a Airey en un escalón más arriba, demostrando que no es un mero imitador de Jon Lord. Es más, por momentos, Airey elabora un estilo pomposo más cercano a los popes del rock sinfónico, como Rick Wakeman o Keith Emerson, que poco tiene que ver con el clásico sonido de teclados de Purple.
Como decíamos antes, Now What?! es un trabajo muy rico en matices, porque el hecho de que tanto Airey como Morse tensen la cuerda musical lo más posible, ha llevado a Purple hasta un terreno de fusión prog, que da como resultado que en gran parte del disco Deep Purple no parezca Deep Purple, aunque sí un gran disco realizado por los músicos actuales del grupo con otras formas musicales no usuales en Purple… Hasta el mismísimo Ian Gillan está más expresivo y dinámico que en discos anteriores, porque aunque su voz algo gastada ya no sea capaz de realizar las proezas de antaño, nos sigue emocionando con su despliegue conmovedor, a veces sutil, a veces potente. Por supuesto, todo cambio de forma o propuesta no necesariamente es buena o mala de por sí. Obviamente que temas como “Weirdistan” o “Above and Beyond” son verdaderas obras maestras –sobre todo el primero-, dos canciones deudoras del sonido más clásico de la banda. Pero el resto del disco se relaciona más con el espíritu de Perpendicular, o sobre todo a la energía de Bananas, que a discos como Machine Head, Burn o In Rock. Incluso ciertos pasajes instrumentales remiten a los mejores momentos de Abandon, por su fuerza. Ok, hasta acá todo bien, porque seguimos tomando como ejemplos a discos anteriores de la etapa Morse de Purple, a la hora de compararlos con el actual. Sin embargo, hay algo más en la química del disco, y ese es el elemento más extraño en Now What?!: una pomposidad progresiva y sinfónica de la que el grupo nunca se caracterizó a lo largo de su trayectoria, ni siquiera cuando Lord los llevó hacia el ámbito de la música clásica cuando grabaron su obra Concerto for Group and Orchestra. De alguna manera, este “nuevo” sonido Purple, se plasma en un álbum comercial y digerible, en sintonía con el pasado pero sin sonar anacrónico. Tal como fue Perfect Strangers en su momento, con un espíritu renovador del sonido del grupo para lo que era la escena de los ´80, y con la calidad musical intacta que le aportan los miembros de Deep Purple al tipo de canciones incluidas en este Now What?! Una producción que además cuenta con una notable labor del gran (señores, de pie…) Bob Ezrin, el histórico productor de álbumes clásicos de Kiss, Lou Reed, Rod Stewart, Alice Cooper y Pink Floyd, quien le aporta a Deep Purple una amplísima gama de texturas y sonidos, sobre todo en las guitarras y teclados, a los que agrega sutiles arreglos y acompañamientos orquestales, además de un depurado registro de los restos celebres de la voz de Gillan, que suena en este disco como hace rato no la escuchábamos. Este trabajo de producción no se evidencia en las primeras oídas del álbum, sino que se tarda un tiempo hasta poderlo detectar y apreciar, pero es evidente que Ezrin es uno de los artífices fundamentales en Now What?! Un disco que nos muestra a una banda que aun sabe lo que quiere, aun capacitada para crear excelentes canciones. 
Una de ellas, la bella y emotiva “Above and Beyond”, fue dedicada a la memoria de Jon Lord, fallecido de cáncer de páncreas el año pasado. De acuerdo a Gillan, este tema ya estaba escrito cuando murió Lord, pero recién fue en ese momento aciago cuando se dieron cuenta de que la onda de la letra y la música tenían que ver mucho con la tristeza derivada de la perdida de este viejo amigo y ex compañero de tantos años, y por eso les pareció que era acertado dedicárselo. Por su parte, “A Simple Song”, el tema que abre el álbum, es climático, cambiante y atractivo, bien en la onda de Purple, porque Airey suena más Lord que nunca, y por indestructible vigencia de esa base histórica formada por Ian Paice (batería) y Roger Glover (bajo), sumados a la fineza de Morse en la viola. “Weirdistan” es un tema ambicioso, pomposo y de naturaleza prog, en el que Purple tira toda la carne al asador, mientras son acompañados por un ensamble de cuerdas en donde se nota la influencia de Ezrin. Sobre la mitad de este tema se destacan Airey, con un solo en teclado “a la Rick Wakeman”, y Morse, que hace explotar todo con su viola, hasta que un torbellino en phasing se va tragando, paulatinamente, toda la música del grupo, hasta que lo único que queda sonando es el bajo de Glover, quien ejecuta un mantra marcado, arrebatador. ¡Impactante! En “Out of Hand” predomina un clima opresivo, como el de un thriller, en especial por la inclusión de un acompañamiento orquestal, en donde el grupo se apoya para realizar una performance muy convincente.
Por el contrario, “Hell to Pay” es clásico rock purple que recuerda a “Highway Star” o “Speed King”, aunque está a años luz de estos dos clásicos. En “Body Line” la cosa se pone medio funk, en especial por su ritmo tan marcado, lo que termina redondeando un tema bueno pero no sobresaliente, más en la onda Abandon; y “Blood From a Stone” es un blues canchero pero algo reiterativo, en donde la nota más destacada la da Airey con sus teclados a la “Riders on the Storm”… Por su parte, “Uncommon Man” es un tema bien prog, en el que casi está de más la parte cantada por Gillan. Por supuesto, aquí se lucen Morse, Paice y Airey; quien, con un despliegue espectacular en los teclados, mezcla la sutileza con una potencia que recuerda a Keith Emerson. Sin dudas, “Apres Vous” es una de las piezas más elaboradas de Now What?!, una canción muy modernosa, sorprendente y cambiante, que te deja con ganas de más. La buena racha continua en “All The Time in The World”, otro muy buen tema, simple y sutil, en el Morse se luce con solo espectacular. Un tema que no tiene nada de sutil, porque va al hueso de una con su pomposidad y pretensión es “Vincent Price”, un ambicioso y bombástico homenaje al legendario maestro del horror en donde predominan el metal prog, los coros tremebundos, una guitarra eléctrica que imita al sonido del Theremin en un ambiente terrorífico acorde con el factótum de clásicos como House of Wax. Sin dudas, un tema bueno, pero que cansa por sus reiteraciones excesivas. El final del álbum llega con “It Will Be Me”, un clásico rock de tugurio, bien simpático. Un apropiado final para este disco comercial, pero de indudable calidad. Y eso sí que es una gran noticia, luego de 45 años de carrera de la banda. Porque “comercial” o “efectista” no siempre son sinónimo de pobre, ya que a veces esos calificativos también se pueden transformar en símbolo de algo accesible y muy disfrutable. 
En resumen, un disco para disfrutar una vez que uno reconoce que es inútil pedirle a Deep Purple que vuelvan a realizar otra obra maestra como Machine Head, u otro In Rock; porque ya lo hicieron en su momento y está bien así. Está en uno agradecer que sigan ofreciéndonos nuevas producciones o sufrir por lo que ya no son. Vale esta aclaración ya que en otras reseñas del disco se lamentan al considerar que con este disco Purple se había cagado en su historia. Porque, sin dudas, esta vía creativa por la que el grupo transita ahora los aleja un poco de sus discos clásicos. Por supuesto, que por propia voluntad y no por una presunta incapacidad técnica, porque es indudable que siguen demostrando su valía indiscutida como músicos arriba del escenario. Entonces, no hay más que decir: Now What?!, tómalo o déjalo. En mi caso, yo le doy mi aprobación. Porque es muy positivo encontrar a un grupo clásico de los ´70 no cayendo en la tentación de volverse una caricatura de sí mismo, y aun apostando a dar algo nuevo –dentro de sus posibilidades- a su público, cambiando un poco su sonido sin que eso tampoco signifique traicionar sus raíces. Y eso es Now What?!, un álbum muy bueno, dignísimo y una verdadera sorpresa para los que alguna vez pensamos, en vano, que Deep Purple era otro grupo que ya había dicho todo.

Emiliano Acevedo.-