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martes, 17 de septiembre de 2013

DAVID LYNCH - THE BIG DREAM (2013)

Segundo trabajo discográfico del cineasta Estadounidense David Lynch, un confeso amante de Elvis Presley, enamorado tanto del rockabilly de los años cincuenta como del blues sureño, nos muestra como en su cabeza se decodifican estas músicas que dieron origen al rock n roll, ya sabemos que todo lo que pasa por el prisma cerebral del gran director de películas como Blue Velvet (1986) o Mulholland Drive (2001) ya no vuelve a ser igual, y tanto en sus trabajos audiovisuales como en sus discos y su arte en general tienen un sello distintivo incuestionable que lo caracteriza y es el de crear climas etéreos, somnolientos casi asfixiantes en algunos casos y eso para algunos puede traducirse como algo tedioso y para los incondicionales del cineasta puede transformase en algo sublime e insuperable.
En su anterior entrega Crazy Clown Time (2011), Lynch se volcaba mas hacia una electrónica espástica, creando atmósferas que tranquilamente podían servir de soporte para cualquiera de sus películas, pero que sin el sustento de las imágenes se tornaba en una escucha un tanto sin sentido, algo que podríamos denominar como un mero capricho del creador de Twin Peaks, el tipo tenía ganas de sacar un disco y se saco las ganas, sin resistir un mayor análisis, y lo escuchamos porque conocemos el nombre de su creador, sino está claro que sería un trabajo que pasaría completamente desapercibido. 
Pues bien con este segundo disco la cosa intenta ponerse más tracción a sangre, dejando de lado las bases electrónicas y focalizando las composiciones en un blues fantasmal, pero es solo eso, un intento que claramente se diluye en el recorrer de la escucha y no llega a buen puerto, la voz de Lynch (que no es un gran cantante) suena gélida y monocorde, voz que por momentos es susurrada o recitada un recurso valido pero Lynch no es Nick Cave ni mucho menos Tom Waits y el abuso de efecto en su garganta por momentos es cansador. 
Las canciones se van sucediendo una tras otra y parece que estamos envueltos en un espiral repetitivo, en un callejón sin salida, hasta la versión de “The Ballad of Hollin Brown” de Bob Dylan nos da esa sensación de deslucimiento constante.
Sin llegar a ser ninguna maravilla el bonus track “Im Waiting Here” en la voz de la cantante sueca Lykke Li  es de lo mas rescatable de todo el álbum al igual que la balada “Cold Wind Blowin”, las once canciones restantes que completan el disco son intrascendentes y en algunos casos rozan el aburrimiento, sin mostrar demasiados recursos creativos este segundo trabajo discográfico de David Lynch quedará en el olvido al igual que su debut, mientras esperamos la nueva película de uno de los mas geniales creadores del séptimo arte que seguro nos deslumbrara y nos llenara de emoción cosa que su música no hace.

Lean Ruano.-

LLOYD COLE - STANDARDS (2013)

Lloyd Cole and the Commotions  tomaron por asalto las radios británicas de indie rock a mediados de la década del ochenta, su carta de presentación era una mezcla  perfecta de pop ambicioso con folk delicado, ingredientes que convergieron en uno de los discos debut mas categóricos de la década, estoy hablando del magistral Rattlesnakes (1984), trabajo que podríamos atesorar tranquilamente entre otras dos obras tan imprescindibles como esta, la de sus contemporáneos Aztec Camera con High Land, Hard Rain (1983) y la de Prefab Sprout con su gran obra Steve Mcqueen (1985), esta sería una excelente trilogía para entender el pop británico de alto calibre y buen gusto de la época, pero tras ese deslumbrante despertar las cosas cambiaron de rumbo abruptamente para Cole y sus compañeros. Sus álbumes siguientes pasaron sin pena ni gloria, Easy Pieces (1985) vendió bien en el Reino Unido pero las críticas fueron lapidarias y Mainstream (1987) cayó directamente en el olvido de todos, ambos trabajos no fueron recibidos de la forma que se esperaba y Lloyd decidió encarar una carrera como solista, se trasladó a Nueva York con la intención de “endurecer” un poco su música y así fue que se rodeo con algunos músicos de la banda de Lou Reed que lo ayudaron a dar el puntapié inicial a una carrera con nombre propio, el cual plasmó en su disco homónimo de 1990.
Con el correr de los años el músico británico se transformó en un cantautor de bajo perfil, casi diríamos de culto y fue enlazando trabajos con diferente impacto, algunos picos compositivos y otros sin mayor trascendencia. Entre lo mejor de su carrera solista podemos mencionar Don’t Get Weird on Me Babe (1991), The Negatives (2000) y Music in a Foreing Language (2003).
Este nuevo disco abre con “California Earthquake” de la autoría de John Hartford, única canción de Standards que no fue compuesta por Cole y junto con el primer corte “Period Piece” nos dan un pantallazo general de cómo va a ser el sonido del resto del álbum.
Standards es el título del flamante álbum de Cole y es muy acertado, ya que, está plagado de clichés rockeros, en el buen sentido claro está, es un disco de rock clásico, cancionero, lo que llamamos comúnmente “un disco de rock adulto” pero no AOR.
Lo más destacado del disco son la melodía sombría de “Blue Like Mars” y la oscura “No Truck” ambas piezas nos presentan al mejor Lloyd Cole, ese compositor melancólico y sereno casi al límite de la canción confesional, pero también hay lugar para el mejor rock brit en “Opposites Day” y “Dimished X” encargada de cerrar el álbum.
Como paso en su anterior trabajo Broken Record (2010) también es de la partida Joan Wasser (más conocida como Joan As a Police Woman) y además cuenta con el aporte del ex Commotion Blair Cowan.
El músico británico que ya a pasado la barrera de los cincuenta, es un fiel reflejo de cómo envejecer y seguir haciendo música con dignidad, como es el caso de  sus admirados David Bowie y Bob Dylan, este no será el mejor trabajo de su carrera y ya hace tiempo que Lloyd Cole dejó de ser esa prominente estrella pop que la prensa auguraba en sus años mozos, para elegir un camino alternativo, el de las buenas canciones y transformarse en un cantautor deluxe e inspirado.
Lean Ruano.-

miércoles, 28 de agosto de 2013

RICHARD COLEMAN - INCANDESCENTE (2013)

 El ex líder de Fricción y Los Siete Delfines contínua con la premisa de editar un disco por año, desde que dio el puntapié inicial a su carrera como solista con Siberian Country Club en el 2011, Richard Coleman no para un segundo, al año siguiente nos presento su exquisito proyecto de versiones en ingles titulado A Song is a Song (Vol 1) , ambos trabajos catapultaron a Coleman hacia un público bastante más amplio y el otrora “músico de culto” comenzó a calar más hondo en una mayor cantidad de gente, como el propio músico canta en una de sus canciones nuevas “algo que parece increíble, es lo que sin duda sucederá”. Lo que en realidad sucede es un acto de justicia artística, esa sería la forma de traducir este momento pleno y de mayor popularidad que goza Coleman, a fuerza de batallar durante muchos años ya sea acompañando a grandes popes del rock local, o componiendo grandes canciones y lanzando excelentes discos con sus diferentes proyectos. Todos sus trabajos que siempre fueron valorados por una élite, por eso este mayor reconocimiento hacia un músico que mantuvo un estilo fiel a sus convicciones artísticas, algo que muy pocas veces pasa en el ámbito musical y mucho menos en el mundo del rock.
Ahora llega su flamante tercer álbum, integrado por completo por canciones de su autoria, para esta ocasión la producción recayó en las manos de Alejandro Vázquez, histórico productor de la banda Carajo, el grupo que acompaña al músico es muy sólido, suenan compactos y con los matices necesarios que requiere cada canción. La banda esta compuesta por Gonzalo Córdoba en guitarras, Dani Castro en bajo, Diego Cariola en batería y Bodie Datino en teclados y sintetizadores, El Expreso Transiberiano como suele bautizarlos Coleman a sus músicos, es realmente un acompañamiento deluxe.
Este nuevo trabajo continúa la senda que el músico abrió con Siberian Country Club, canciones precisas, perfectamente delineadas y que se desenlazan de manera vertiginosa, desembocando en estribillos sumamente melodiosos, tal es el caso del primer adelanto “Como La Música Lenta” y sobretodo en  la maravillosa “Corre La Voz” acompañado por la inconfundible guitarra de Skay Beilinson, conformando uno de los puntos más altos del disco, pero el ex Redondito de Ricota no es el único invitado de lujo, también esta el Hammond B-3 de Alejandro Lerner en dos canciones “Caja de Fotos” y “Cuestión de Tiempo” y Leandro Fresco, compañero de Richard en la banda de Gustavo Cerati aporta sintetizadores y loops en el tema que da nombre al disco y en “Lo Que Nos Une”.
Tenemos once nuevas canciones de un músico sumamente talentoso, y que sin dudas esta atravesando uno de los mejores momentos de su carrera, lo que no es poco para un artista con la vasta trayectoria del Sr. Richard Coleman.
Lean Ruano.-


ROD STEWART - TIME (2013)

En Time el viejo Rod está volviendo a casa, pero no a la casa del rock o del blues sino a su material cancionero influenciado por el folk rock y sus raíces celtas, volviendo a esas canciones dulces del su repertorio solista en a principios de los ´70s (especialmente el de sus legendarios discos Never a Dull Moment o Every Picture Tells a Story)
Luego de Human (2001) Rod Stewart se dio una vuelta (que por momentos pareció interminable) por los grandes clásicos del cancionero norteamericano, incluidas canciones navideñas y todo. Quizá por ello, uno de los méritos más destacables de este nuevo álbum sea que, la mayoría de las piezas pertenecen a este artista que (en este caso), sin hacer una irrupción rutilante sigue moviendo fibras íntimas. Convengamos que desde Vagabond Heart (1991), Rod no nos entregaba algo de “puño y letra”. Así, Time, nos ofrece una obra de 12 canciones (más tres bonus tracks) con mucha incidencia del británico. Sólo no son propios "Picture in a Frame" (de Tom Waits), y los tres bonus ("Corrina Corrina", "Love Has No Pride" y "Legless") Tal vez su veta compositiva haya surgido nuevamente producto del trabajo que realizó para elaborar su autobiografía salida a la venta a finales del año pasado, y ya considerada un best-seller mundial.
El sonido de Time muestra las intactas influencia del  folk, el soul, y el R & B, en la música del británico. Hecho que confirman temas como “Live the life” y “Beautiful Morning”.
El disco lo abre “She Makes Me Happy”, una canción de amor fiel al estilo de su trabajo de 1991 que no solo dice sino también muestra hasta qué punto Rod es “a reborn man” (un hombre renacido). En “Can´t Stop Me Now” habla de las épocas en que trataba de alcanzar el éxito como cantante. Con "Brighton Beach", la mezcla entre una melancólica letra sobre su juventud bohemia en los años ´60, antes de alcanzar la fama, cuando vagaba por la arena de esa conocida playa de la costa inglesa en donde se juntaban las tribus rocker y mods a cagarse a trompadas cada fin de semana, y un sonido acústico sumado a la interpretación de Rod nos acerca a una de las mejores piezas del disco. “It's Over” es una canción que también sigue por esa vía; la vena intimista del británico y su buena interpretación hacen que casi nos duela saber que “se acabó”.  “Sexual Religion” se relaciona con lo más banal de su producción ochentosa de radio FM.
Además, al igual que en la balada stone de 1974, Rod nos dice “El tiempo no espera a nadie”, en el tema que da título al disco, casi como si hubiera descubierto el misterio de diez constelaciones. Lo cierto es que “Time” es más auspicioso que efectivo. Un despliegue de recursos trillados en el mundo de este artista y más arreglos de lo que una canción puede soportar no hacen de este tema una de las mejores del trabajo. Sin embargo, acaso sea la que más se preste al vaivén de los celulares (hace unos años eran encendedores…) en ese momento tan emotivo de final de un show en vivo.  
“Pure Love” es una pieza dulce, emotiva y probablemente, por más cursi que sea su lírica, podría encajar perfectamente en el sentimiento que la mayoría de los padres tenemos por nuestros hijos; la incondicionalidad, y la sensación de estar entrelazados hasta el final. En su insistente y casi susurrante: “And you’ll always be/ You’ll always be/ You’ll always be a part of me” ("Y siempre serás/siempre serás/ siempre serás una parte mía”), la voz de Rod derrama más profundidad que el violín y el piano que lo acompañan.
Si bien en temas como "Live the life" pueden escucharse pequeños ecos de la ilustre “Maggie May”, posiblemente ninguna de estas canciones aparezca en otra lista de Las Mejores Canciones de Todos los Tiempos de la Rolling Stone.
Lo cierto es que ya sea por el tono de su particularísima voz e interpretación, por los pequeños destellos de canciones gloriosas de antaño, por el responsable y consecuente trabajo musical de su banda, o por algunas líricas cuya simpleza no afecta su efectividad, este trabajo puede ser considerado un material que, aunque no deslumbra, alumbra de algún modo una senda por la que sin dudas nos animamos a seguir a Rod, alguien nunca hará nada para caernos mal. Y en definitiva, Time trae algo inédito después más de 20 años de hacer equilibrio pivoteando en el carisma y es eso lo que festejamos.
Silvia Tapia.-


PET SHOP BOYS - ELECTRIC (2013)

A menos de un año del lanzamiento de Elysium su anterior producción, el dúo británico está de nuevo a la carga con Electric, su primer trabajo editado por su propio sello X2, y el primero también en ser lanzado fuera de la legendaria discográfica Parlophone. Los Pet Shop Boys son los reyes indiscutidos del pop electrónico, del pop entendido como música para bailar, y de eso se trata este nuevo trabajo, después del bajón comercial y para algunos artístico que había significado Elysium; un disco que llamaba a la reflexión y a la introspección, el cual no fue muy bien recibido por los fans del grupo. En este, su doceavo álbum el plan es claro y concreto, la premisa es bailar con ritmos electrónicos como claramente lo indica su título, pero no es un disco obvio, no es un trabajo que acuda a un sonido vintage para despabilar a los viejos fans del grupo, sino que, toma los mejores condimentos de sus discos anteriores para conformar este renacer del grupo, es el álbum mas auto-influenciado que el dúo haya compuesto.
Con mas de treinta años re-definiendo el pop, es difícil la tarea de innovar pero, Neil Tennant y Chris Lowe saben cómo remar este océano, sonando modernos pero con estilo propio, y eso está signado en la forma de convertir canciones que en manos de otros podrían pasar desapercibidas sin embargo en las suyas suenan como himnos, tal es el caso de “Vocal” y la minimalista “Shouting In The Evening”.
Otra de las grandes facetas del grupo es la de los covers, con gran maestría saben adueñarse de canciones ajenas y transformarlas en grandes hits, el caso más claro es el de “Go West” de The Village People, incluida en su disco Very de 1993,  en esta ocasión se apoderan de "The Last To Die" de The Boss, el genial Bruce Springsteen en manos de los Pet Shop Boys, quien lo habría imaginado!!!
El disco comienza con “Axis” un pasaje prácticamente instrumental que nos sumerge en un mar de synth pop anclado claramente en la década de los 80's y en clara alusión a los grandes iconos de la música electrónica, los alemanes Kraftwerk.
Este nuevo trabajo de los PSB esta producido por Stuart Price el hombre que estuvo detrás del Confessions On A Dancefloor (2005) de Madonna, y también trabajo con artistas tan disimiles como The Killers, Kylie Minogue y Scissor Sisters. Price es el gran responsable de llevar las ideas del dúo a buen puerto para salvaguardar que esta vuelta a las raíces no sea algo burdo y sin sentido, el disco navega en un perfecto balance y equilibrio canciones súper bailables como es el caso del track dos titulado “Bolshy” conviven en plenitud con la reposada “Fluorescent”.
¿Quién dijo que no se puede bailar después de cumplir 50 años?, los PSB demuestran lo que es hacer un buen disco dance, con mucha altura y oficio se divierten y hacen divertir a su público, algo que queda claro en sus shows en vivo, su nuevo trabajo los muestra en un gran nivel compositivo, suenan actuales y con toda la fuerza y el vigor que la electric dance music necesita. Un disco que sin dudas va a sonar en todas las pistas de baile alrededor del mundo.
Lean Ruano.-


domingo, 11 de agosto de 2013

JAMES BLAKE - OVERGROWN (2013)

El joven músico británico deja de ser una promesa de la música moderna para convertirse en un referente obligado al momento de hablar en lo que respecta al pop y al soul actual, su manera de aggiornar este género de raíces afroamericana es sorprendente. Ya en su disco debut de título homónimo nos mostraba de forma magistral cómo amalgamar bases electrónicas con armonías soul, algo que le valió las mejores críticas y lo convirtió en uno de los mejores álbumes del 2011, gracias a su frescura y creatividad.
Overgrown elsegundo trabajo en estudio de James Blake sigue la senda de su antecesor pero, con pasajes mas claros y menos retorcidos que su debut, melodías mas accesibles como sucede en el primer sencillo “Retrograde”. El músico de 24 años supo de manera brillante como sobrellevar el peso de producir un segundo trabajo tras los elogios que había recibido de su debut.
Lo mas atractivo de este nuevo disco particularmente radica en su voz, ahora más desenvuelta, dejándola desandar por caminos que desembocan en nuevas texturas, nuevos matices, esto sumado a la forma de cómo se entremezcla con las bases electrónicas y los arreglos de soul sugerentes, conformando así el gen compositivo de Blake.
Este nuevo trabajo consta de una producción con un acabado que roza la perfección y la vanguardia compositiva pero, el londinense también se luce al momento de plasmar canciones con tintes minimalistas, como es el caso de “DLM” solo a piano y voz, una verdadera perla. 
Uno de los grandes productores de todos los tiempos, Brian Eno aporta lo suyo en el tema “Digital Lion” para arroparla de una poderosísima base electrónica, pero el ex Roxy Music no es el único invitado, en “Take A Fall For Me” se suma el legendario rapero RZA, y para aquellos que le gusta bailar “Voyeur” es la canción dance del disco.
Blake maneja la electrónica de manera formidable, puede fundir bases simples y estructuras de ritmos complejos sin despeinarse, esto es lo que sucede en el tema que da título al álbum y que abre este flamante trabajo, y también en “I Am Sold” la canción que le sigue, ambas con aromas melancólicos.
La cosa se pone un poco mas movida con “Life Round Here”, donde los beats comienzan a ser un poco más acentuados y recordarnos que no todo es tan oscuro en el universo del tierno Blake.
Nuevamente estamos frente a una gran obra de este músico que no deja de sorprendernos en cada nueva obra, sin lugar a dudas se hablará mucho de él en un futuro no tal lejano. James Blake uno de los jóvenes compositores mas talentosos del Reino Unido tiene nuevo disco, a disfrutarlo!!.
Lean Ruano.-

PALO & LA HERMANDAD - ESTO ES UN ABRAZO (2013)

El nuevo trabajo de Palo Pandolfo, producido por el ex Karamelo Santo Goy Ogalde y por Charlie Desidney, lo presenta con banda nueva y eléctrico tras el paso que significó su anterior trabajo Ritual Criollo (2008) donde el cantautor manejaba armonías más acústicas y folkies, el ex Don Cornelio se calza la eléctrica nuevamente.
La carrera de Palo abarca matices de todos los colores desde su debut post punk, darky y oscuro en la década del ochenta liderando Don Cornelio y La Zona, pasando por su momento de mayor popularidad junto a Los Visitantes en la década del noventa y comenzando una carrera como solista junto a la llegada del nuevo milenio. El punta pie inicial fue A Traves De Los Sueños (2001), a medida que fueron pasando los años Palo se trasformó en un trovador moderno, y muchos de los cantautores que conforman la nueva canción argentina lo tildan como uno de sus referentes y lo invitan a participar de sus trabajos, tal es el caso de Lisandro Aristimuño y Pablo Dacal.
Este es el cuarto trabajo de Palo si contamos Antojo (2004) aquel disco de covers un tanto desparejo y que contaba con versiones de David Bowie, Radiohead y Charly García entre otros artistas.
Para este nuevo trabajo Palo no está solo y eso se nota mucho en el recorrido de todo el álbum, el sonido es de banda y no de solista, el trabajo de La Hermandad es fundamental para darle vida a este disco.
El comienzo es con la lumínica “Soy El Sol” a la cual enseguida se le pega “El Leñador” en ambas descubrimos instantáneamente que estamos frente a un nuevo Palo, un cantautor que va al punto de la canción sin dar tantas idas y vueltas con melodías bien delineadas y pegadizas con una rítmica jubilosa.
Luego llega “Madre Computadora” una de las mejores canciones del disco, “Mas Que Humanos” nos muestra el costado de poeta sensible. A lo largo de todo el disco Palo nos presenta la gran cantidad de géneros que maneja, pero todo matizado con una impronta rockera muy poderosa algo que queda claro en “Ando Adelante” y sobre todo en la visceral “Dame Luz” junto a Boom Boom Kid, para bajar un poco los decibeles después de los aullidos del ex Fun People llega “En Sintonía” una canción en clara alusión a su presente familiar junto a su mujer, sus hijos y su dedicación al yoga.
Palo Pandolfo no está en el altar de los próceres del rock nacional, pero sin dudas escribió algunas de las paginas mas gloriosas gracias a su desbordante creatividad, supo delinear melodías históricas en todas las décadas y lleva mas de 25 años en la ruta del rock, Ahora tenemos trece canciones nuevas para seguir deleitándonos con este gran artista de una personalidad tan atractiva como su arte.
Lean Ruano.-

martes, 30 de julio de 2013

QUEENS OF THE STONE AGE - ...LIKE CLOCKWORK (2013)

La banda comandada por Josh Homme se tomo seis largos años para editar material nuevo, pero el sucesor de Era Vulgaris (2007) ya esta entre nosotros.
La agrupación californiana siempre se destacó por la potencia de sus canciones, con demoledores riffs de guitarras y una propuesta como el mismo Homme definió de rock n’ roll sexy, por sus filas pasaron colaboradores de alto calibre desde Mark Lanegan aportando su rabiosa guitarra y hasta el mismísimo Dave Grohl participó sumando sus característicos golpes de tambores - algo que también hace en este nuevo disco-, en el cual participan tres bateristas distintos, además de Grohl son de la partida, el batero original del grupo Joey Castillo y el ex Mars Volta Jon Theodore. Esta nueva alineación de Queens of the Sotene Age se conforma con Troy Van Leeuwen en guitarras, Dean Fertita en guitarras y teclados y Michael Shuman en bajo, pero el que dirige toda la orquesta es Homme y eso no se discute.
Este nuevo trabajo se caracteriza por contener una lírica más nostálgica y melancólica en las canciones, mostrando el costado mas dark de la banda, ya no todo es guitarras desbordantes y estruendosas, ese “bajar los decibeles” sea quizás lo que sus fans más acérrimos podrán criticar de esta nueva obra.
Indudablemente es el disco mas maduro del grupo y el mas trabajado desde la producción, pero también hay que decir que no está a la altura de los clásicos de la banda como Rated R (2000) o Songs For The Deaf (2002) pero es un trabajo que se disfruta porque contiene realmente muy buenas canciones, trabajadas con muchísimo detalle hasta el perfeccionismo. Desde el arranque con “Keep Your Eyes Peeled” nos envuelve una encantadora oscuridad, muy palpable en la agrietada voz de Homme, los puntos más altos llegan con la blusera “Smooth Sailing”, la arrolladora “I Sat By The Ocean” y la rutera “If I Had A Tail”.
Una de las cosas que también sorprende es, la cantidad de invitados que pululan durante todo el transcurso del disco, como también así la variedad de los mismos, Jake Shears de Scissor Sisters, Alex Turner de Arctic Monkeys, Trent Reznor y Sir Elton John también aporta lo suyo. Lo que demuestra que Josh Homme no tiene ningún tipo de prejuicios a la hora de amalgamar su rock denso y psicodélico con melodías casi pop que se pueden colar en cualquier radio, este es un trabajo para escuchar en detalle y no perdernos de la sutileza que nos propone en cada arreglo, dejarnos sorprender por la sonoridad de algunos pianos y sintetizadores envueltos entre las marañas de guitarras distorsionadas. Para aquellos que esperaban un disco de rock desenfrenado se van a sentir un poco decepcionados, pero bienvenido sea el cambio con propuestas un poco mas arriesgadas que nos hacen parar la oreja y estar un poco mas atento a lo que sucede, ¿o acaso el rock no es sinónimo de cambio y transgresión?
Lean Ruano.-

MILES KANE - DON’T FORGET WHO YOU ARE (2013)

Segundo trabajo como solista para Miles Kane, el líder de The Rascals, banda con la que lanzo un solo disco en 2008 titulado Rascalize. Aquel trabajo no hizo mucha mella en el rock británico pero, si le sirvió para conocer a Alex Turner el geniecillo comandante de los Arctic Monkeys y juntos darle vida a The Last Shadow Puppets, una propuesta de pop barroco con influencias claras de Scott Walker y David Bowie, el disco contenía hermosas canciones y llamo la atención de quienes aun no conocíamos a este Paul McCartney del nuevo milenio (su parecido físico es realmente sorprendente) y su talento a la hora de componer también.
Luego llego el momento de demostrar y demostrarse a si mismo que su idoneidad compositiva podía plasmarse con nombre y apellido, así fue que en el año 2011 llego su primer disco solista Colour Of The Trap, con el visto bueno de Noel Gallagher su padrino artístico, Kane inició de buena forma su camino de cantautor con nombre propio.
Este nuevo trabajo nos muestra a un Kane más maduro, ya con 27 años se lo nota mas aplomado y seguro de sí mismo. El combo de 11 canciones que componen Don’t Forget Who You Are es más compacto que el de su antecesor, está claro que el genero que transita el músico británico no tiene mucho margen para inventar nada nuevo, ya que, las influencias son claras y siempre estuvieron a la vista desde The Beatles a The Jam pasando por The Who y los Kinks, pero de todas formas las canciones suenas frescas y de muy buena forma con guitarras afiladas y momentos de altísimo nivel como en “You’re Gonna Get It” compuesta junto a Paul Weller, uno de sus ídolos en la adolescencia e icono del rock ingles sin lugar a dudas, quien también suma su piano en “Fire In My Heart” una balada con cierto aire al Oasis de los buenos tiempos, su participación es un verdadero lujo para este trabajo, “Give Up” el primer corte y “Tonight” son dos canciones rápidas y precisas, donde el músico ingles da en el blanco, acertando melodías perfectamente delineadas y arreglos inspirados.
La producción recae sobre el ex The Lightning Seeds, Ian Broudie quien le aporta un sonido con aroma a glam rock setentero que perfuma todo el álbum.
Miles Kane ya deja de ser una promesa del rock británico para transformase en el presente y futuro del mismo, desplegando todo su talento como autor de verdaderas gemas pop/rock de alto vuelo.
Lean Ruano.-

TARDE DE CINE ROCK EN EL FESTIVAL CIUDAD EMERGENTE…

Siempre es muy bueno ver un Rockumental, y si es más de uno, ¡mejor! Bueno, el 20 de junio pasado, en el marco del Festival Ciudad Emergente, fui a ver dos filmes que parecían muy interesantes per se: Le Noise y Glastonbury. El problema de ir a estos festivales es la enorme cantidad de personas que concurren, y aún más si es un feriado. En el caso de Ciudad Emergente, año a año el público asistente al Festival aumenta en forma sostenida. Y esta última edición, la sexta de su historia, no fue la excepción. Gente y más gente por todos lados. No es que uno tenga fobia social pero… Ok, son las tres de la tarde y ya estoy listo para ver el primero de esta función en continuado: Le Noise, un mini documental sobre el álbum homónimo de Neil Young, editado en 2010. En esta obra minimalista y difícil –producida por Daniel Lanois- el histórico cantautor canadiense, tocando en soledad, elabora un repertorio de canciones ruidosas y molestas que dan cuenta de porque es llamado el "Padrino" del grunge

Y eso es lo que se muestra en esta película, filmada en un prístino blanco y negro: la interpretación imperturbable de las ocho canciones del disco, nada más y nada menos. Algunos números son más placidos que otros –en especial los temas acústicos-, pero la mayor parte de este repertorio es rockero y muy experimental. Algo que puede resultar poco digerible para un público no fanatizado con la obra de Young. Y el documental está a tono con las canciones interpretadas, con una cámara que no se queda fija jamás –volando cual moscardón molesto-, centrando su atención en innumerables planos cortos del compositor, en sus gestos y su mirada a la nada. Sin dudas, un tour de force no apto para espíritus sensibles y poco salvajes. Esto quedó en evidencia con la retirada masiva del público, en forma paulatina a lo largo de la función, hasta que al final del film tan solo quedaban un par de estoicos espectadores.
Una vez concluido el filme sobre el disco de Neil Young, corro apresurado para llegar a tiempo a la proyección del siguiente documental. Nada menos que Glastonbury, dirigido por el inglés Julien Temple (The Great Rock 'n' Roll Swindle, Absolute Beginners, The Filth and the Fury, Joe Strummer: The Future Is Unwritten), y producido por la BBC. Esta película repasa lo más destacado de los primeros 35 años (el período 1970-2005) del histórico Festival homónimo de rock llevado a cabo en el Valle de Somerset, Inglaterra. Aunque ésta haya sido la tercera película de la historia dedicada al evento, se diferencia de los filmes anteriores por su trama fragmentaria, que salta del presente del relato a los comienzos de los ´70, y viceversa, por medio del uso del flashback, dando cuenta del carácter transgresor, excesivo, loco y libre del Festival, a lo largo de las diferentes ediciones. Desde sus comienzos, vinculados al blues-rock y el hipismo, hasta llegar a las múltiples tribus rockeras y los sonidos electrónicos de los primeros años del Siglo XXI.
Porque si hay algo que se deja muy en claro en Glastonbury es que si algo no perdió jamás este histórico festival, fue su carácter desenfrenado y esa oportunidad única de, por unos días, olvidarse del resto del mundo, sumergiéndose en una locura freak imparable, como si este fuera el último remanente de los ideales utópicos y comunitarios de la contracultura de los ´60 y ´70.
Si bien utiliza material de archivo -con imágenes de las diferentes ediciones de los años ´70 y ´80- Temple centra la mayor parte de su relato en las ediciones del período 2002 - 2005, con ráfagas de actuaciones en vivo de John Cage, The Libertines, Massive Attack, Primal Scream, Blur, Morrisey, Radiohead o David Bowie, entre muchos etcéteras, pero en donde la música no funciona más que como breves descansos sonoros en el relato, como una excusa para poder soportar más de dos horas de un bombardeo incesante de información sobre Glastonbury, su historia y su gente. En este punto uno de los protagonistas principales del film es el granjero Michael Eavis, factótum histórico e ideólogo del Festival, quien es retratado, a través de los años, mostrando tanto su costado idealista de los primeros años –que luchó contra viento y marea por un sueño- como al calculador y audaz empresario posterior, capaz de construir vallas infranqueables para evitar que se siga colando gente sin pagar, o de perseguir cualquier transgresión de sus colaboradores.
En sí, Glastonbury es un buen Rockumental, aunque se encuentre a años luz del histórico Woodstock, debido a lo confuso de su relato, lo reiterativo de algunos tópicos, y también por el obstinado intento de Temple en filmar una desprolija monografía que privilegiara la mística del lugar en detrimento de la importancia de los números musicales, lo que termina convirtiendo a Glastonbury en un relato excesivo y –por momentos- aburrido. Algo que no pasaba prácticamente nunca en Woodstock
Termina el filme de Julian Temple y ya la gente está haciendo cola para lo que se viene. Gente, gente y más gente. Gente que va, personas que vienen, seres que se tropellan, cuerpos que chocan aquí y allá. En el programa impreso que tengo en mis manos dice que ahora viene una película de Los Babasónicos. Pero yo ya tiré la toalla, así que mejor no, y emprendo la retirada… ¿O acaso pensabas que esta era una reseña sobre todas las películas del Ciclo de Cine del Festival?
Emiliano Acevedo.-

PD paradójica final: Un par de semanas después de ir tan entusiasmado a ver Glastonbury al Emergente, me la encuentro en DVD en la batea de ofertas del Walmart Avellaneda. Sí, la misma película. ¿No es maravilloso? 

martes, 9 de julio de 2013

BEADY EYE - BE (2013)

Segundo trabajo para los ex Oasis, Liam Gallagher, Andy Bell y Gem Archer. Cuando nos enteramos que el productor del nuevo disco de Beady Eye  iba a ser el neoyorquino David Sitek de Tv On The Radio (originalmente esta responsabilidad iba a recaer sobre Dan Aurebach de The Black Keys), la verdad que nos pareció llamativo y nos dio cierto aire de esperanza a que los británicos pudieran agregar algún condimento novedoso a sus ya conocidas estructuras a la hora de componer, cosa que se cumple en una buena parte del álbum, teniendo en cuenta que el disco debut de la banda contenía algunos hits. Pero en líneas generales había dejado un sabor agridulce para los fans de Oasis, este nuevo disco promete un horizonte un tanto más inspirado.
El problema con Beady Eye es la constante comparación con Oasis, eso esta claro, pero de seguro si fueran un grupo de músicos desconocidos sin un pasado tan fuerte en el rock británico, muchos periodistas estarían hablando de un excelente pastiche de sonidos vintage en sus discos, pero los paralelos entre ambas bandas se hacen inevitables sobre todo cuando el frotman del grupo genera amores y odios tan extremos como Liam Gallagher a quien se lo puede adorar o detestar, o ambas cosas a la vez … El tipo no tiene grises, ni pelos en la lengua, es así y normalmente cada vez que abre su bocota es para realizar alguna polémica declaración, y darle de comer al periodismo sensacionalista del reino unido, sentenciando cosas como que, si con este nuevo disco no logra colmar las expectativas del público sería capaz de tirar la toalla y alejarse del mundo de la música, o decir que este nuevo disco te va a gustar si te gustan las drogas. ¿Pero a esta altura del partido alguien puede tomarse en serio las declaraciones de Liam Gallagher?, la verdad que nadie o algún ingenuo desprevenido.
Esta claro que ni Beady Eye ni Noel Gallagher con sus High Flying Birds jamás van a sacudir al rock británico como lo hicieron en la década del noventa con su antigua banda. Pero eso no quita que sigan haciendo buenas canciones, claro ejemplo de esto son los temas “Second Bite of the Apple” (primer corte), “Face The Crowd” o “Flick of the Finger”, tema que además es el encargado de abrir el álbum con una soberbia sección de vientos, podemos decir que todo el álbum esta atravesado por una atmósfera mas espacial que su antecesor, la característica voz nasal del menor de los Gallagher suena mas directa sin tantos retoques y la base rítmica formada por Jeff Wooton en bajo y Chris Sharrock en batería, se permiten jugar con cadencias mas psicodélicas.
La crítica mas negativa que se le puede hacer a este disco es el constante intento de anclarse a fines de los 60’s y principios de los 70’s como única fuente de inspiración, los constantes “plagios” lennonianos ya cansan, y apuntar el barco en una sola dirección termina haciendo que la cosa a lo largo de los once trackcs (y los casi cincuenta minutos de duración) se tornen monótonas y un poco aburridas para el oyente.
Las buenas canciones antes mencionadas junto con las inspiradas “Iz Rite”, “Soon Come Tomorrow” y “Start Anew” se entremezclan con las más intrascendentes “Soul Love” otro tema mas dedicado a uno de sus hijos pero lejos de ser la “Little James” de esta época, la sencilla “Ballroom Figured” y los innecesarios 7.30 minutos que dura “Don’t Brother Me”, una canción que en los primeros 3 minutos ya se muestra por completo, ¿para qué extenderla a más del doble de duración? la verdad algo inentendible.
Be esta un escalón más arriba que Different Gear, Still Speeding (2011), pero esta muy lejos de transformarse en un clásico de su tiempo o algo por el estilo, ¿tiene buenas canciones? Sí, y se dejan escuchar pero no mucho mas que eso.
Lean Ruano.-

BLACK REBEL MOTORCYCLE CLUB - SPECTER AT THE FEAST (2013)

El trío de San Francisco ya va por su sexto trabajo, desandando una de las carreras mas regulares y fructíferas como una de las bandas mas inspiradas de rock del nuevo milenio, podemos incluirlos dentro de los grupos americanos que vinieron a “salvar al rock” de tanto pop radiofórmula, junto a The White Stripes y The Strokes formaron la avanzada rockera 2.0 a puro guitarrazo, pero con influencias mas británicas que sus coterráneos. Debutaron en el año 2000 con el sorprendente B.R.M.C. y la carta de presentación estaba clara de entrada, rock de guitarras estruendosas rescatadas de los mejores The Jesus & Mary Chain que se entremezclaban con melodías darkys de la mejor escuela The Cure, con esa fórmula se las arreglaron para editar álbumes de rock n’ roll visceral como Take Them On Your Own (2003) y Baby 81 (2007) y coquetear con aires gospel y acústicos en Howl (2005).
Han pasado tres años desde su ultimo lanzamiento Beat The Devil’s Tatoo y por fin llega el tan esperado nuevo trabajo del trío formado por Robert Levon Been en voz y bajo, Peter Hayes en voz y guitarras y la baterista Leah Shapiro quien se unió a la banda en el 2009.
El disco no arranca nada mal, con “Fire Walker” una canción mid tempo con un clima oscuro muy bien logrado así como la que le sigue, una versión muy acertada de “Let The Day Begin” el clásico ochentoso compuesto por Michael Been de la banda The Call, con cierto aura shoegaze llega “Returning” para completar la prometedora trilogía inicial.
Pero después de estos tres temas comienza el desmoronamiento total del disco, ya que en las nueve canciones restantes el grupo se dedica a calcarse a sí mismo una y otra vez o a buscar cierta atmósfera ambient en los temas de la cual les fue muy difícil retornar, una bruma espesa en la que se introdujeron y les fue complicado encontrar la salida y quedar bien parados.
Canciones como “Hate The Taste” y “Rival” nos dan la sensación de estar dentro del mismo tema, repitiéndose sin frescura y con muy poca gracia.
“Lullaby” y “Some Kind Of Ghost” tranquilamente podrían haber sido incluidas en Howl (2005) por cierta aproximación country, pero los ambientes y climas del disco en general terminando siendo fallidos y brillan por su ausencia los cimbronazos rockeros de otra épocas.
Este nuevo trabajo de los B.R.M.C suena demasiado convencional para una banda como ellos que paro los que pudimos verlos en vivo el año pasado en Niceto, sabemos que saben rockear y de la mejor forma, esperemos que este trabajo sea solo un trago amargo y pronto vuelvan con esas canciones llenas de fuerza y potencia que supieron darnos en sus mejores días de gloria.
Lean Ruano.-

miércoles, 19 de junio de 2013

PRIMAL SCREAM - MORE LIGHT (2013)

El nuevo disco de los de Glasgow, décimo en su zigzagueante carrera, es un trabajo arriesgado pero a la vez deslumbrante, un pastiche sonoro desbordante, comandados por Bobby Gillespie su vocalista, consiguieron darle forma a lo que pocos esperábamos de ellos tras el decepcionante Beautiful Future del 2008, lograron un disco con matices que abarcan los mejores colores de sus obras más logradas. En primer lugar se apuntalan en el fundamental Screamadelica (1991), después en el lisérgico Vanishing Point (1997) y por último suman la furia electrónica de XTRMNTR (2000), sobre estos tres pilares como cimiento es que se erige el edificio More Light su flamante obra.
La apertura oficial del álbum es con “2013”, nueve minutos que conforman una canción clásica de Primal Scream rock hipnótico con un saxo descollante hacia el final, suenan bien glam como unos Roxy Music de la mejor cosecha, a lo “Re Make / Re Model”, en seguida se añade “River Pain”, siete minutos de pura psicodelia con perfume a chanson francesa y blues (por llamarlo de alguna forma), en la que se suma la tradicional Sun Ra Arkestra, como podrán observar los temas son largos y el disco también, consta de quince tracks en poquito más de una hora.
Otro de los adelantos había sido “It’s Alright, It’s Ok” un plagio descarado de si mismos, el parecido con “Movin’ on up” tema de apertura de Screamadelica es sorprendente, pero logran una amalgama gospel con rock setentoso que tranquilamente serviría como soundtrack de cualquier película Bloaxplotation de aquellos años, y con eso alcanza para perdonar al bueno de Bobby y cia., según declaraciones del propio Gillespie este es el primer trabajo que compone absolutamente sobrio, completamente limpio de drogas y alcohol, con David Holmes al mando de la producción la banda muestra que aún tiene muchas cosas para decir y que se puede seguir rockeando de forma adulta sin pasar papelones.
La revisión con saxo incluido del tema de The Gun Club “Goodbye Johnny” también es acertada y muestra la gran variedad de influencias que tienen los escoses, los coros de Robert Plant en “Elimination Blues” y la ambient “Walking With The Beast” también forman parte esencial de este nuevo disco.
“Hit Void” llega con un muro de sonido guitarrero y que mejor para eso que convocar a un viejo conocido como Kevin Shields, el líder de My Bloody Valentine pone su sello sonoro característico a este endiablado proto punk a lo The Stooges, “Tenemet Kid” y un bajo pinkfloydiano  en esta ocasión a cargo de la nueva adquisición de la banda, la bella Simone Butler reemplazando a Gary “Mani” Mounfiled, quien decidió volver con los Stone Roses para su gira de retorno. 
A Primal Scream hay que tomarlo como un prisma de múltiples caras, la variedad de géneros que comulgan en sus discos es tan diversa que en algunas ocasiones se resbalan y se dan la cara contra el piso, pero siempre se vuelven a levantar para seguir adelante como si nada hubiese pasado, con más de veinticinco años en la ruta del rock y los excesos pero manteniendo siempre la coherencia artística por sobre todas las cosas, reinventándose una y otra vez.
Lean Ruano. -

ALICE IN CHAINS - THE DEVIL PUT DINOSAURS HERE (2013)

La banda más oscura del grunge tiene nuevo disco, el segundo con el vocalista William DuVall.
Alice in Chains formó parte importante de la estampida grunge junto a bandas como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden, pero sus raíces venían más del glam metal y el hard rock que del punk, formados en 1987 en Seattle y bajo la influencia de bandas como Van Halen, Kiss y Black Sabbath. Lograron editar su primer trabajo, el fantástico Facelift en 1990, el disco debut poseía toneladas de riffs incendiarios de la mano de uno de los mejores y mas personales guitarristas de rock el Sr. Jerry Cantrell, luego llegaría su álbum consagratorio Dirt (1992). Para este momento el torbellino “Smell Like Teen Spirit” ya había dado la vuelta al planeta y las cosas habían cambiado bastante en el mundo de la música, Dirt fue un disco plagado de canciones clásicas, casi todas ellas en alusión a las drogas y su dependencia, con un sonido mas sombrío, poseía excelentes arreglos vocales entre el cantante Layne Staley y Jerry Cantrell, se sucedían temas como “Down In a Hole”, “Rooster” y “Would?”.
La tremenda adicción del cantante a la heroína produjo que se tomaran tres largos años para editar su tercer álbum, pero el homónimo y desparejo trabajo llego en 1995 momento en que los focos de la música ya se habían posado al otro lado del charco en el ascendente Brit pop. Luego de la muerte de Kurt Cobain en abril de 1994, el sonido de Seattle se fue apagando y, aunque el disco contaba con algunos temas formidables como “Grind”, “Heaven Beside You” y “Again”, no tuvo la repercusión de su antecesor. Luego vino el magnífico Unplugged para Mtv lo que significó una de las últimas presentaciones en vivo junto a Staley, quien se encontraba en un laberinto producto de su adicción a las drogas sobre todo a la heroína y sumado a la muerte de su novia lo hizo entrar en una profunda depresión. La banda entró en un párate indefinido en el cual Cantrell inicio una carrera como solista editando Boggy Depot en 1998 y Degradation Trip en el 2002, este último trabajo dedicado a Layne Staley a quien habían encontrado muerto el 5 de abril de ese mismo año, victima de una letal sobredosis mezcla de heroína y cocaína. Ahora sí parecía que el final de Alice in Chains había llegado.
Tras catorce años de silencio las miembros de Alice in Chains reclutaron al vocalista William DuValllanzaron Black Gives Way to Blue (2009), un disco que fue una grata sorpresa ya que nos mostraba a una banda sonando con muchísima potencia y con la personalidad avallasante que siempre caracterizó al grupo. Esta claro que DuVall jamás va a reemplazar a Staley pero el nuevo cantante cumple su papel a la perfección.
Este nuevo trabajo, el quinto en estudio para la banda de Seatlle, sigue la senda de su anterior álbum, potentes riffs de guitarras y una base muy sólida a cargo del bajista Mike Inez (quien reemplazo a Mike Starr en 1992) y el baterista Sean Kinney.
El juego vocal entre vocalista y guitarrista (que es marca registrada de la banda) predomina durante todo el álbum, al igual que la densidad de las guitarras, algo que ya habíamos podido apreciar en el tema adelanto “Hollow” y en el primer corte “Stone”.
“Pretty Done” llega con un ritmo mas sosegado pero sigue sonando poderosa, algo que Alice in Chains siempre supo manejar a la perfección, pueden tocar con guitarras acústicas pero igual suenan con una energía sorprendente algo que también se repite en temas como “Voices” y “Scalpel”, la canción que da nombre al álbum explota con un estribillo lumínico entre tantas sombras y la electrizante “Lamb Monkey” junto a la jubilosa “Low Celling” también se dan paso entre las mas metaleras “Hung On A Hook” y la que cierra el álbum “”Choke”.
Doce nuevas canciones de una de las bandas mas personales e inspiradas de su generación, el grunge quedó atrás, como quedan todas las modas, los talentos de verdad sobreviven y eso es Alice in Chains una banda de verdad. 

Lean Ruano.

martes, 4 de junio de 2013

LA REVELACIÓN DEL NEXO UNIVERSAL, entrevista a Lalo Huber

Nexus es una banda argentina de rock sinfónico progresivo formada a mediados de la década del ´70 por un grupo de adolescentes en la Zona Oeste del Gran Buenos Aires. Sin embargo, el grupo recién alcanzaría notoriedad a nivel internacional cuando en 1999 edita su primer álbum. A partir de entonces, Nexus editó seis álbumes más con excelentes críticas y ventas en distintos países de América, Europa y Asia, además de realizar importantes presentaciones en Argentina acompañando a importantes grupos del rock progresivo internacional. Por supuesto, este suceso no fue casual ya que era una clara respuesta a una obra rica en matices y elaboración –tanto en música como letras- que daba cuenta de varios de los tópicos paradigmáticos del rock progresivo histórico de los ´70. Por eso, para conocer un poco de la historia de Nexus, entrevisté a su virtuoso tecladista, vocalista y compositor, Lalo Huber, hace un tiempo en una parrilla de Palermo. Lalo, además de ser un músico inquieto y apasionado, es ingeniero electrónico, profesor universitario y trainer coach empresarial; además de un estudioso en saberes filosóficos y metafísicos. Y de todo eso hablamos en esta jugosa nota dedicada a todos los fans del viejo y querido rock progresivo
Por Emiliano Acevedo.-

COMENZANDO LA TRAVESÍA

¿Cuáles son tus inicios en la música?
La música marcó toda mi vida. Desde muy chico tengo una gran atracción por ella que no viene de familia, porque mis padres no eran músicos, profesores de música o artistas. Por eso, mi acercamiento a la música es inexplicable. Supongo que tiene que ver con que el espíritu ya trae ciertas tendencias, ¿no? Bueno, desde chico me vi muy atraído por la música, por los instrumentos musicales. Ya en la escuela primaria empecé a tocar la guitarra.

¿Hubo algún disco que te marcara en esa época?
Sí, Tarkus, de Emerson Lake & Palmer. Yo vivía en Morón, y un día escuché esa música “extraña” saliendo de una casa de un vecino mío, al que yo ni conocía en persona. Así que me paré y me quedé escuchando asombrado, porque no tenía ni la mínima idea de que era eso. Yo estaba acostumbrado a escuchar la música que pasaban por televisión, o los discos de música comercial, tipo Sandro, Palito Ortega. Entonces, toqué el timbre de ese vecino, para preguntarle qué era eso que estaba escuchando, y salió un muchacho, un poco más grande que yo en edad, que se llamaba Alfredo. Él fue el que me hizo escuchar Tarkus y Pictures at an Exhibition. A partir de ahí me empecé a interesar por el órgano y los teclados, movido por mi admiración hacía el trabajo de Keith Emerson. Por supuesto, en esa época, no era nada fácil conseguir un órgano para tocar.

¿Ahí empezás a estudiar piano, órgano?
Empecé a estudiar con un muchacho del barrio que tocaba un órgano Farfisa Fast 4 en una banda. Incluso estudiaba órgano de iglesia, e iba a tocar a la iglesia de Morón. Estudiaba un montón, pero seguía sin tener un órgano propio. Hasta que mi tío materno, Tatu, con gran esfuerzo, me compró uno: un Farfisa Matador. Un modelo que hoy es una verdadera reliquia, pero que tendría que haber guardado porque era un instrumento muy poderoso. Luego, en primer año de la escuela secundaria, conocí a Carlos Lucena. Ambos éramos compañeros, y congeniamos enseguida debido a nuestros intereses musicales comunes. Él tocaba la guitarra y ya tenía una banda, junto a un baterista y un bajista. Como yo tocaba teclados, nos conectamos para tocar juntos. Obviamente, fue algo totalmente improvisado, nada profesional…

¿Hacía rato que Carlos venía tocando en ese grupo?
Esa banda estaba muy bien armada, incluso tenían un repertorio, hacían covers de temas de Vox Dei, y de otras bandas. En mi caso, aunque recién empezaba a tocar, aprendí muy rápido porque estaba muy motivado. Por eso, a los pocos meses ya estábamos tocando con el nombre Nexus.

¿El nombre de dónde salió?
Surgió una vez que estábamos con Carlos escuchando el disco Nexus (1974), de Rod Argent. Nos gustó mucho ese nombre y lo elegimos para denominar a nuestro grupo porque Nexus significa unión, conexión; y pensamos que representaba muy bien lo que lo que estaba pasando en la banda, en ese momento que recién se estaba armando.

Eran muy pibes aun, ¿ensayaban mucho?
Sí, ensayábamos todos los días. Lo que nos dimos cuenta rápidamente, es que yo tenía una tendencia muy clara hacia la composición, mientras que ellos tenían una inclinación hacía la interpretación. Creo que lo mío con la composición fue casi intuitivo, porque aún en mis primeros tiempos con el teclado, cuando sabía muy poquito de música, ya se me daba por componer algunas cosas. Era una tendencia mía, por crear algo nuevo, por no repetir notas de otros autores. Así, compuse rápidamente una decena de temas, que formaron parte de nuestro primer repertorio, y nos largamos a tocarlo. Sin dudas, éramos un grupo muy particular, porque tocábamos mucho, en cualquier lugar en que surgiera la posibilidad, pero nunca se nos cruzó por la cabeza hacer un proyecto formal, o la idea de ir a buscar un productor, o grabar un disco. Así seguimos durante muchísimo tiempo, durante los ´80, hasta los ´90, toda una época del grupo en que nos dedicamos solo a tocar.

¿Tocaban mucho por Zona Oeste?
Sí, tocábamos en Ramos Mejía, Morón; pero también en Capital, en festivales de rock, en el Parque de la Ciudad, en zapadas… Incluso, llegamos a tocar en la televisión, varias veces durante los ´80, en programas como Badía & Compañía o Feliz Domingo. Durante esos años nos mantuvimos casi siempre con la misma formación, a veces con variaciones en el estilo de los temas, pero siempre dentro de la onda del rock sinfónico. En los ´80 también tuvimos una etapa medio “sinfónico-pop”, tipo Simple Minds o Duran Duran, pero sin dejar de lado al rock progresivo, porque siempre nuestras bandas preferidas fueron YesGenesis, Emerson Lake & Palmer, King Crimson, Jethro Tull, Rush

DESPERTAR DENTRO DE UN SUEÑO

¿Cuándo se produce el cambio para ahí sí grabar?
Bueno, a principios de los ´90, se incorpora a la banda Mariela González como vocalista. Por primera vez, pasábamos a tener una cantante femenina. Antes de eso siempre habíamos sido Carlos y yo los encargados de cantar. Luego, a mediados de los ´90, hicimos una renovación total de nuestro repertorio, porque empezamos a componer temas muy elaborados que tenían una mejor calidad. Por eso, en el ´95, ´96, nos decidimos –por primera vez- a grabar un disco, para que quedara un registro de estas nuevas composiciones. Así, financiándolo a pulmón, en forma independiente, comenzamos todo el proceso de grabación de nuestro disco debut, Detrás del umbral (1999). Ese fue un álbum grabado prácticamente en vivo en el estudio, con la mayor parte de los instrumentos grabados en forma simultánea. Una vez que ya teníamos el material del disco medio preparado, Andrés Valle –el dueño de la disquería especializada Discover y, en ese momento, presidente de la Asociación del Rock Progresivo- escuchó un par de temas y le gustaron mucho. Por eso nos puso en contacto con Alberto Vanasco, un productor argentino que hacía rato vivía en Brasil y se dedicaba al negocio de los discos. Él nos ofreció distribuir nuestro disco a través de Record Runner, su sello. Así, pudimos terminar el disco, que con la distribución de Alberto fue un verdadero éxito. Vendimos un montón de copias, sobre todo en el exterior, ya que tenemos muchos adeptos en Europa, en Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Alemania, España; así como en el Lejano Oriente, en Japón; y últimamente, también nos están editando en Rusia. Gracias a eso empezamos a tener la posibilidad de hacer más cosas.

Nuevos proyectos…
Claro, porque reunimos dinero para hacer el segundo disco, empezamos a viajar, tocamos en festivales de rock progresivo en Brasil, México, EEUU, Chile… También tocamos en Argentina en conciertos de varias bandas de rock progresivo internacional, como Iluvatar, Pendragon, IQ, y Flower Kings. Así pegamos un salto de calidad importante en lo que tenía que ver con nuestra interpretación en los shows. Así, luego del éxito de nuestro primer álbum, decidimos empezar a movernos de forma más comercial, y por eso, en sólo dos años, ya teníamos listo Metanoia (2001), nuestro segundo disco. Con este álbum nos fue mejor que con el primero. Seguramente, porque la gente ya tenía una alta expectativa en lo que íbamos a hacer. De hecho, ese sigue siendo nuestro disco preferido, creo. Por lo menos hasta ahora…

Hasta ahí, todo bien…
Sí, aunque, lamentablemente, la edición de Metanoia coincidió con la crisis argentina del 2001, que fue contemporánea de la caída en forma abrupta de la venta de cds. Hasta ese momento, la venta de cds era bastante importante, pero luego, tanto la crisis económica como la piratería, hicieron que bajaran las ventas. Eso nos empezó a complicar –aunque no nos frenó del todo-, y por eso tardamos casi cinco años en grabar nuestro tercer álbum, Perpetuum Karma (2006). Esta producción no fue tan bien recibida como las anteriores…

¿Por qué?
No sé. Quizás porque su música sea un poco más pesada, mientras que los otros dos habían sido más sinfónicos. Seguramente, la gente ya se había acostumbrado a la voz de Mariela, y en Perpetum Karma ella ya no estaba. Otra vez, como en los comienzos del grupo, en ese disco somos Carlos y yo los encargados de cantar, con la colaboración de Lito Marcello, quien cantó un tema e hizo coros en el resto del álbum. En paralelo a este proyecto, también estuvimos involucrados en distintos proyectos para (el sello) Musea, de Francia; y Colossus, de Finlandia. Ellos se dedican a hacer discos con bandas de todo el mundo, sobre alguna temática conceptual. Justamente, nuestra primera colaboración fue un tema para el disco Odisea, basado en la obra clásica de Homero; y luego participamos en los tres proyectos basados en La Divina Comedia (Infierno, Purgatorio, y Paraíso); otro sobre La Isla del Tesoro; uno sobre las historias de H.P. Lovecraft; y los dos discos dedicados a la obra de Boccacio, el Decamerón. 


¿Y cómo sigue la historia del grupo luego de la edición de Perpetuum Karma?
Luego de Perpetuum Karma, pasaron otros seis años hasta que grabamos Aire, pero en el medio hicimos muchos trabajos. Editamos un disco en vivo (Live at Nearfest 2000 ,2002), sacamos un disco en base a zapadas experimentales (Buenos Aires Free Experience, 2007), además de un par de discos solistas, como fue el caso de Carlos (Alma, un proyecto junto a su esposa, la cantante Roxana Truccolo) y el mío (Lost in Kali Yuga, 2009). Se podría decir que el disco de Carlos tiene un estilo más tranquilo, más melódico; mientras que el mío sigue la veta sinfónica, con un sonido más emersoniano…

¿Y por qué decidiste sacar ese material como solista y no dentro del universo de Nexus?
No hay un motivo en particular. Quizás, porque estaba haciendo un material demasiado elaborado para la línea que Nexus quería seguir. Porque Nexus quería hacer una repertorio más contundente, más directo, con canciones más digeribles. Nada que ver con ese material que yo ya tenía compuesto, que no era nada digerible. De hecho, era solamente una sola composición que duraba 50 minutos. Finalmente, esa larga canción, en el disco Kali Yuga la terminé grabando dividida en cuatro partes, con algunos pedazos transformados en canciones individuales. Luego, a principios de 2012, sale Aire, un nuevo disco de Nexus, que fue muy bien recibido. Este disco es bastante más “radiable” que mi material solista, por decirlo de alguna manera. No quiero decir que lo estén pasando en la radio, aunque podrían, porque es un material más accesible, sin dejar de ser sinfónico 

¿Con la música de qué grupo compararías el material de Aire?
Creo que tiene una alta influencia de la música de la última etapa de los Beatles. Sin embargo, no nos quedamos ahí, ya que luego, en ese mismo 2012, también sacamos Magna Fabulis (que significa “Grandes Historias”), un álbum que es una selección de canciones que habíamos compuesto y grabado anteriormente para los proyectos de Musea y Colossus. Al final quedó un disco bien sinfónico que me encanta. Y ya tenemos listo el material para un nuevo álbum.

MIRANDO HACIA EL CENTRO

¿Te gustan los grupos del rock neo progresivo, que salieron a partir de los ´90?
Te diría que no. Por supuesto que hay bandas muy buenas, que me gustan, porque tocan bien y son prolijas, pero ninguna tiene el nivel de creatividad ni la libertad que había en los ´70. Las nuevas bandas tienen un parámetro más limitado, con producciones más mecanizadas, más digitalizadas; como que se perdió esa locura que se liberó en los ´70. En esa época se podía hacer lo que se quisiese, porque la música era libre, no había límites de ritmos, ni de influencia. Se podía mezclar música sacra con Bach, o con sinfónico; o también se podía reinterpretar una obra de música clásica pero con un sonido más cercano a un power trio casi heavy, de bajo, sintetizador y batería, como era el caso de ELP.

Desde tu experiencia particular, en la actualidad, ¿se puede vivir de la música, haciendo rock progresivo?
En nuestro caso, prácticamente, vivimos de la música. Pero porque, además de nuestros álbumes y shows, todos los integrantes del grupo hacemos producciones para otras bandas, porque tenemos dos estudios de grabación y muchas otras actividades vinculadas a la música. Todos los integrantes de la banda dan clases de música, composición, armonía y arreglos. Luis Nakamura, nuestro baterista, también tiene unas salas de ensayo y de grabación. Por su parte, Carlos Lucena da clases de producción artística y grabación. Yo, en realidad, tengo otra actividad, ya que soy docente universitario, y también doy muchas capacitaciones en temas empresariales vinculados a la gestión. Esa actividad me gusta tanto como la música, por lo que no la pienso dejar, obviamente.

¿Y cómo combinas ambos mundos?
Antes, durante un tiempo, trabajé y tuve varios cargos gerenciales en distintas empresas. Pero ahora eso lo dejé y estoy dedicado a la capacitación, el coaching. En resumen, hago consultoría part-time, y, el resto de mi tiempo, lo dedico part-time a la música. Carlos Lucena se dedica full-time a la música, Luis Nakamura trabaja también en una empresa química, pero también tiene mucha actividad como baterista sesionista.

¿Y cómo se te ocurrió ir por el lado del coaching y la consultoría empresarial, habiendo cursado Ingeniería?
Sin dudas, Ingeniería es una formación muy poderosa. Cualquier persona que se desarrolle como ingeniero adquiere una capacidad fundamental para desarrollarte en cualquier otra cosa que desee, ya sea investigar, analizar o aprender otras carreras. Por supuesto, empecé mi carrera profesional como ingeniero electrónico. Sin embargo, en los ´90, casi al mismo tiempo que empecé a grabar con el grupo, descubrí que mi vocación –además de la música- era la docencia. Así, empiezo a hacer actividades docentes en universidades, en institutos, o por mi cuenta en empresas. Para esto hice un posgrado en Administración Estratégica y otro en Comunicación. Siempre mi actividad docente estuvo dedicada a la parte humana de la gestión empresarial. Últimamente, también me empecé a dedicar a la capacitación individual. Una formación que tiene muchos aspectos vinculados al desarrollo mental, de la inteligencia, la conciencia, la observación, la expresión oral, la comunicación, la oratoria, la imagen… Me dedico a eso en empresas –porque ellas lo necesitan para sus empleados-, pero también con casos particulares de personas que necesitan esto para mejorar su desempeño, ya sea en su trabajo, la vida social, en un negocio, o cualquier otra actividad que quieran emprender. En lo que respecta a mi actividad docente universitaria actual, doy materias en la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), en la Universidad de Rosario, y en la Universidad del Pacifico, de Ecuador.

¿Y, como músico, seguís estudiando en la actualidad?
Ya estudié mucho y distinto, porque, aunque no hice la carrera completa de Concertista de Piano, estudié como cinco años en el Conservatorio de Morón. También estudié órgano, con varios profesores particulares; y estudié canto, guitarra… Dejé de estudiar hace como 10 años. Actualmente, estoy más abocado en aprovechar lo que ya sé, y sobre todo en composición, porque me gusta mucho componer y me sale rápido.

¿Cómo hizo Nexus para que su núcleo central de integrantes (guitarra, teclados y batería) durara tanto tiempo tocando juntos?
Porque, aunque hemos cambiado de bajista y de voces a lo largo de la historia del grupo, los que integramos ese núcleo -formado por CarlosLuis y yo- somos amigos de la infancia. Es como si formáramos parte de un matrimonio. Nos peleamos, discutimos, pero todo eso es secundario, ya que cualquier diferencia que tengamos la superamos siempre porque sabemos que no vamos a dejar de tocar juntos. Eso siempre estuvo muy claro.

SONIDOS Y SIGNOS EN EL CIELO

¿Qué teclados son tus preferidos?
Un teclado que siempre me encantó, por sus infinitas posibilidades de programación, es el Korg Prophecy. Actualmente, tengo dos modelos de ese sintetizador, porque para mí es como el Mini Moog, digamos. También tengo un Roland JP-8000, otro teclado muy poderoso con gran calidad de sonido. A mí no me gustan los teclados muy “livianitos” o “digitalitos”. Sin embargo, últimamente, la ingeniería de sonido ha mejorado mucho, y por eso hay un par de teclados digitales que son muy buenos también, como los Nord (el Wave o el Electro), o los Yamaha nuevos, los Motif (el Xs 6 y sus derivados). Estoy pensando en comprarme uno de esos. Durante un tiempo usé un Korg Trinity, pero lo vendí. El que tengo es un Korg R3, un teclado muy chiquito, polifónico y muy programable, que tiene un vocoder. Ahora también estoy usando un Korg PS60, un modelo nuevo pero muy light, que no es un super teclado pero tiene muy buenos pianos eléctricos. Otro que uso mucho es el Hammond XK-1. Desde siempre, fui un tipo muy estudioso de los sonidos. Además, quizás por ser ingeniero, tengo cierta ventaja con respecto a otros tecladistas, ya que cuando consigo un teclado, lo desarmo, y le busco hasta las últimas posibilidades de combinaciones de sonidos y performance que pueda dar…

¿Te molesta que comparen a los discos de Nexus con el sonido de grupos clásicos como ELP o Crucis?
Mirá, que comparen nuestra música con la de Emerson Lake & Palmer, o Crucis, es más un elogio que otra cosa. Por supuesto, la influencia musical de esos grupos clásicos del rock progresivo, así como las de YesKing Crimson, Genesis, son innegables y bienvenidas. Lo que sucede es que mucha gente -cuando tiene un grupo preferido al que escucha desde su infancia-, cada vez que escucha un grupo nuevo, que tenga algún sonido o armonía similar, obviamente la va a asociar a lo que ya conoce, aunque este sonido nuevo no sea ni robado, copiado, ni del todo parecido a las de los grupos clásicos. Por supuesto, si nosotros tuviéramos una mayor difusión, en algún momento dejarían de compararnos.

Claro, porque hoy es muy difícil que en radios comerciales pasen temas de grupos progresivos…
Es que los medios masivos necesitan difundir materiales de aceptación masiva, y los materiales que son aceptados por la mayoría de la gente no son los más sofisticados y elaborados. Porque la música masiva, necesariamente, tiene que ser sencilla, ya que toda la gente no tiene tiempo de dedicarse a escuchar entero todo un disco. De cualquier forma, yo soy un convencido de que si el rock sinfónico se difundiese sería aceptado -como lo fue en los ´70-, pero no le dan la oportunidad. Lamentablemente, en la radio a la gente le ponen muchísimo reggaecumbia, y mucha música que la llaman “rock” pero no lo es. Mucha pavada.

¿Y vos cómo definirías la música de Nexus?
Originalmente, el propósito del grupo fue hacer una música sin límites. O sea, todo era bienvenido. Daba lo mismo que un tema durara 8 horas, 20 minutos, o un minuto; siempre que nos gustara y sonara bien. Ahora estamos un poco más orientados hacia un estilo un poco más accesible a la gente. Obligados a lo que es el hoy, en donde la gente quiere cosas un poco más digeribles, más rápidamente compresibles; por eso es como que nos auto limitamos un poco. Eso no es lo que más nos gusta, porque nos encantaría seguir haciendo cosas muy locas, y que la gente se tome todo el tiempo necesario para escucharlas, pero ahora es más difícil que pase… Las influencias en nuestra música son las clásicas, y se ven tema a tema. Hay temas algo emersonianos, con mucho órgano, teclados; algunos pinkfloydianos, con mucho solo de guitarra; otros más genesianos, con guitarras acústicas y mucho arpegio; también hay temas instrumentales, más loquitos; y algunos temas cantados, más sencillos en su elaboración. Por supuesto, en algunos temas los diferentes estilos también aparecen mezclados, a través de nuestro estilo personal.

¿Cómo pensás los discos? ¿Tenés algún concepto pensado de antemano o unís a las diferentes canciones bajo una temática en común?
Mirá, lo primero que va surgiendo es la música. La parte conceptual recién aparece en las letras. En realidad, siempre está flotando en el aire alguna temática. Yo soy muy estudioso de temas espirituales, psicológicos, esotéricos, ocultistas… Por eso, todos los discos giran alrededor de distintas facetas de una temática vinculada al desarrollo del hombre, acerca de la evolución del hombre hacia un nivel superior. Una salida, digamos, de la estupidez y la mediocridad materialista. En Detrás del Umbral, aparece el concepto de puerta, como que detrás de ella hay otra cosa, un mundo distinto; Metanoia, desde su nombre, ya que es una palabra griega que significa “cambio o transformación mental”; Perpetuum Karma habla de la famosa ley del karma, que es el mecanismo básico que está atrás de la evolución: hacés las cosas bien te va bien, las hacés mal te va mal y eso te impulsa a hacerlas bien. Por su parte, el disco Aire ya está un poco más despegado de esa onda, porque no tiene connotaciones espirituales, por eso lo de “aire” por ser un disco un poco más fresco. A lo largo de mi vida me dedicado a estudiar distintas disciplinas filosóficas que estudian al hombre y al mundo, ya sean de origen hindú o chino; taoísmo, kabala, el Cuarto Camino, teosofía, ciencia cristiana, agnosticismo… Estudié e investigué todo lo que pude, mezclándolo, porque aunque tengan terminologías distintas –por venir de épocas e idiomas diferentes-, los conceptos centrales de estas disciplinas son bastante coincidentes, ya que todas hablan acerca del desarrollo humano y hacía donde el hombre tiene que ir. Todas coinciden en que lo que hoy tiene el hombre no es para lo que está pensado.

¿Por qué?
Porque hoy el hombre está inmerso en un proceso intermedio de formación/purgatorio/infierno, cuando está pensado para otra cosa, pero hay que llegar a esa otra cosa, porque no va venir sola, te la tenés que ganar, no es gratis…

¿Qué sería ese lugar?
Esa otra cosa es un estado de mayor felicidad, paz y bienestar, por sobre lo que el mundo material te permite. En el mundo material es imposible alcanzar ese estado de bienestar y paz, por los problemas que hay, por los riesgos del mundo, y la propia estupidez individual. Sin embargo, todas esas doctrinas que te nombré coinciden en la idea de que todo eso se puede evitar, pero hay que seguir un camino de purificación, perfeccionamiento, aprendizaje, de cambio mental. Un camino de limpieza de errores pasados, o de limpieza del karma. Un camino de iluminación, o de santidad, según el cristianismo. Esa es una visión que hoy comparte mucha gente, obviamente, pero no la mayoría. La mayor parte de la gente –en el mundo materialista actual- cree que la vida es esto, por eso hay que aprovecharla del mejor modo, y que hay que conseguir la mayor cantidad de objetos posibles, que cuando se mueran se los van a tener que meter en el orto… (risas) Pero, bueno…

Es como Amused to Death, el título del disco de Roger Waters: “Entretenido hasta la muerte”…
Sí. O entretenido, y enojado, hasta la muerte… En resumen, todas nuestras letras, discos, etc.; –directa o indirectamente- hablan de esta idea: de la mejora, la salida, la búsqueda, el cambio, la evolución, el despertar… Distintas palabras para una misma idea.

¿Qué música te gusta escuchar ahora?
No estoy escuchando nada en mi casa, solamente en el auto llevo discos de los Beatles y de música clásica. Eso es lo único que escucho, y lo escucho en el auto porque allí no puedo hacer otra cosa. Cuando estoy en casa, y tengo un tiempo libre, siempre opto por tocar mi piano acústico. Siempre estoy armando o perfeccionando alguna composición en él.

¿Qué canción de otro te hubiese gustado hacer vos?
“Eruption”, la canción larga que ocupaba todo el lado uno de Tarkus, de ELP. Ese o “Variations on Blues”, de Pictures at an Exhibition. Dos temas de órgano de Emerson, porque mi forma de tocar se asemeja un poco a eso.

¿Y de los temas tuyos, con cuál te quedás?
“Metanoia” o “La Espiral”.

¿Cuáles son tus proyectos actuales?
Bueno, con Nexus estamos grabando un nuevo CD, por primera vez doble, con orientación ultra sinfónica... Es decir, volviendo a las raíces. También estamos preparando una presentación en Capital, en lugar a definir, la cual será, en línea con el próximo CD doble, de orientación ultra sinfónica setentosa. Por otro lado, también estoy grabando mi segundo CD solista. También estamos grabando con el grupo un track para participar en el Proyecto Decameron II, de Musea - Colossus, en Francia; y estamos grabando un tema en conjunto con Marco Bernard, de Colossus, en bajo; y Steve Unruh, en voz; para ser incluido en el CD Samurai III, de Marco Bernard. Creo que eso es todo por ahora.
Secuencia Inicial.-